El Volcán Pululahua

Sus 4 kilómetros de diámetro y 300 metros de profundidad, convierten al Pululahua en el cráter volcánico más grande del mundo. Además, es uno de los pocos volcanes en el planeta que están activos y habitados, con alrededor de 100 familias que en su interior viven de la agricultura. Hasta hay una escuelita para unos 15 chicos, y una maestra que todos los días llega desde Quito para transmitirles sus conocimientos.

A cualquiera de nosotros, el sentido común nos predispone a pensar incompatibles el cráter de un volcán con un asentamiento humano. Imagínense, entonces, nuestras expresiones cuando nos comentaron que muy cerca de donde estábamos, en Quito, se encontraba uno de los únicos dos volcanes en el mundo, activos y habitados a la vez.

Este sólo comentario bastó para despertar nuestro interés; fue así que junto a Diego, el guía que nos acompañó en el recorrido, partimos desde el Hotel Mercure en el que estábamos alojados en Quito hacia el Pululahua. Muy grato fue para nosotros conocer a Fernando, un hombre sumamente amable y espiritual, que todos los días dirige a las miles de personas que visitan el volcán, a través de Calimatours, al denominado Mirador de Ventanillas, ubicado en el borde del cráter, y desde donde se puede apreciar el paisaje de la zona, sus casas, calles de tierra y, hasta a lo lejos, a los animales y pobladores.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=ff43y6iXwMY[/youtube]

Eran cerca de las tres de la tarde en Ecuador cuando Fernando nos explicó que debíamos apurarnos si queríamos tener una buena vista del Pululahua, ya que la neblina, que comenzaba a hacerse visible y espesa, pronto cubriría todo el cráter. Y así, caminando a paso lento y bastante fatigados por efectos de la altura a la que no estamos acostumbrados, llegamos a casi 3000 metros sobre el nivel del mar para una vez allí, desde un mirador natural, desde una cornisa literalmente hablando, disfrutar del paisaje, de la paz y armonía que se respira en ese lugar, del sonido de los pájaros que resuena como si todo el volcán fuese un gran anfiteatro y, en definitiva, del espectáculo único que conforma el Pululahua habitado.

Toda la zona fue declarada Reserva Geobotánica del Ecuador, siendo la única de ese país. El Pondoña, El Chivo y el Pan de Azúcar son tres formaciones menores que se ven con facilidad. Además, hay pequeñas elevaciones accidentadas con paredes cubiertas de árboles y arbustos, y orquídeas por doquier, que encierran la caldera. Es, justamente, la nubosidad producida por el aire caliente que viene desde la costa y colisiona con el aire frío del lugar, la que produce todos los días la neblina que favorece la abundante vegetación.

Aquí inicia un sendero de tierra que a lo largo de 450 m. conduce al interior de la caldera sobre una pendiente muy pronunciada; este sendero es muy utilizado por los miembros de la comunidad para sacar sus productos desde la caldera.

Según nos contó Fernando, el cráter del Pululahua está habitado por alrededor de 100 familias que se dedican a la agricultura, esencialmente. Para sacra sus productos hacia Quito, recorren un sendero, a pie o a tracción animal, que les demora cerca de una hora. Y para hacer culto de su vocación, hay una maestra que todos los días llega al pueblo para enseñarle a los 15 chicos que asisten a clase en la escuelita del lugar.

Además, pegado al mirador del Pululahua, un grupo de artesanos muestra sus productos y recuerdos para todo aquél que quiera llevarse un recuerdo del volcán activo y habitado más grande del mundo.

Sin dudas, toda la experiencia es altamente recomendable.


Agradecimientos:

-A Fernando Andrade, de Calimatours Cía. Ltda., por compartir con nosotros toda su experiencia y sabiduría sobre el Pululahua.
Para más información: www.calimaecuador.com; e-mail calima@andinanet.net

-A Diego nuestro guia, por su compañía y explicaciones en la ciudad de Quito y alrededores.

-A Viviana Quinteros, Directora de Relaciones Internacionales de FITE, por su colaboración constante en pos de difundir las bellezas de Ecuador.

-Al Mercure Grand Hotel Alameda Quito por alojarnos.

Cámara y Producción: Alejandro Martínez Notte
Redacción y Fotografía: Maricel Bat