¿Es posible viajar a Corea del Norte?

¿Es posible viajar a Corea del Norte?

Por:
Eva López Álvarez

Algunas agencias proponen visitas del país más cerrado del mundo. No es posible descubrirlo por libre, aunque si de manera individual. Los visados de entrada se tramitan a través de la agencia, y el viajero siempre estará acompañado de un guía, un guardia de seguridad y un chófer. No se permite la salida del hotel si no es acompañado por una de estas tres personas.

Las agencias que tienen acceso al país lo hacen de la mano de Korea International Travel Company (KITC), el organismo gubernamental que rige los accesos a viajeros. No es posible acceder al país de otra manera. Un dato importante es que no se permite el uso de teléfonos móviles si no es con una tarjeta SIM adquirida a la llegada. Se pueden realizar llamadas telefónicas desde los hoteles. El acceso libre a internet no está permitido. Es recomendable no intentar saltarse las normas, un turista tendría muchos problemas para defenderse en un régimen que no permite ninguna contestación.

La entrada se realiza desde China, por eso quienes viajen desde otro país harán obligatoriamente escala.

Los programas incluyen Pyonyang, la capital, con atractivos que hacen elogio del régimen entre los que destaca la estatua de Kim II Sung, su mausoleo y la Torre Juche, construída también en su honor. Corea del Norte cuenta con el estadio más grande del mundo, con capacidad para 150.000 personas. Su visita también suele estar incluída en los city tours de la capital.

En la frontera con Corea del Sur, en el llamado Paralelo 38, de pueden admirar bonitos paisajes y visitar la Zona desmilitarizada de Panmunjom.  Ibán Rodriguez capturó esta fotografía donde se puede ver a los soldados de Corea del Norte en primer plano, y los de Corea del Sur por detrás.

La gente local tiene fama de cordial y hospitalaria, el viajero no debe tener prejuicios ni temor a la hora de sonreir, entablar conversación o tomar fotos, siempre con educación.

Sobre Eva López Álvarez

Viajando aprendo: cómo es la gente, cómo son los sitios, cómo funciona el mundo, qué me gusta y qué no me gusta. Viajando me deleito: con luces diferentes, con lugares sorprendentes, hasta con cosas que no me agradan pero que celebro conocer para poder saberlo. Y, sobre todo, me lleno de energía con cada sonrisa que me brindan allá donde voy. Compartirlo a través de mis textos y mis fotos es simplemente un regalo. O, mejor dicho, un sueño que se cumple en cada ocasión.

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