Homenaje a los Héroes de la Guerra de Malvinas

Por:
Maricel Bat

Hoy no quiero relatarles lo que sucedió el 2 de abril de 1982. Tampoco la historia que está en los libros y debieran conocer, y que si no […]


Hoy no quiero relatarles lo que sucedió el 2 de abril de 1982. Tampoco la historia que está en los libros y debieran conocer, y que si no conocen, los invito a que la busquen. Prefiero hablarles del orgullo que siento por conocer cómo fueron vividos los hechos, y de la indignación que me genera a la vez.

¿Cuántas veces sentimos vergüenza de nuestros gobernantes, de nuestros padres por el presente que nos legaron, de nosotros mismos como sociedad? Y al mirar los pasos que hemos dado como joven nación, esos sentimientos se entrecruzan sin remedio.

Hoy juega la selección nacional y puedo decirles que me encantaría que la misma fama lograda por Messi o Tévez defendiendo nuestros colores en las camisetas que visten, la pudieran tener aquellos que lo mismo hicieron por nuestra patria allí en Malvinas, dando sus propias vidas por una parte de nuestro suelo.

Hace algunos años, un Suboficial Submarinista que vivió la guerra en carne propia escribió una carta abierta en la que recordó las lágrimas derramadas y los momentos críticos en Malvinas, a sus compañeros que ya no están, el tremendo regreso, y la posterior crisis por encontrar un camino de reinserción social, pero sobre todo, el pleno y vibrante patriotismo que generó aquel 2 de abril de 1982.

Porque en la Guerra de Malvinas, un pueblo como el nuestro le dio un golpe durísimo a los colonialistas. “Una Nación tercermundista pudo infringir un daño que afectó al orgullo inglés, hasta el día de la fecha”, escribió el Suboficial y continuó: “En los peores momentos es cuando surge la solidaridad, la unión, y el espíritu de una República castigada y engañada como la nuestra. En los momentos difíciles es cuando se tiene la verdadera oportunidad de desterrar la derrota como símbolo de una época y mostrar orgullosos las victorias personales de cada uno de nosotros. Nuestros pilotos, Soldados, Marinos y la ciudadanía toda, pusieron todo lo que había que poner en la batalla. Esto debe ser nuestra guía y el inicio de un camino de superación al estigma Malvinas. Hubo muchas muestras de cobardía por parte de nuestro enemigo a pesar de su poderío bélico. ¿Qué nos avergüenza? (…) Nuestros Pilotos volaban hacia sus blancos en el mar (sabiendo) que luego del ataque no tendrían el suficiente combustible para (regresar a tierra). Nuestros soldados combatieron hasta prácticamente quedar sin munición. Nuestros mártires del Belgrano regaron con su sangre el Atlántico Sur, hundidos por un submarino nuclear que los persiguió y hundió a prudente distancia, sabiendo (…) que (el) viejo crucero no podría ocasionarle ningún daño estratégico de importancia. Nuestros submarinos permanecieron en la zona de operaciones durante toda la campaña y yo se que el respeto que nos tenían, hizo que desaparecieran los modernos buques de ese lugar por la sola presencia de un submarino argentino.
¿Que nos avergüenza? –Vuelve a preguntarse y a preguntarnos el Suboficial- Podrán matarnos, eliminarnos, colonizarnos, dominarnos, pero jamás podrán doblegar al verdadero espíritu criollo subyacente en todos nosotros. Jamás podrán quitar de nuestras mentes y espíritus, de la de nuestros hijos, nietos y quienes nos sucedan, el sentimiento de Malvinas Argentinas. Será trasmitido generación tras generación.”
 
Si puedo encontrar una consecuencia macabra de la guerra, no son los veteranos, tampoco los caídos que hoy debemos venerar, sino que unos pocos hayan logrado convencer al pueblo argentino de que jamás podríamos haber ganado la batalla austral contra un imperio como el inglés, omitiendo que la historia podría haber tenido otro final sin el apoyo norteamericano y chileno a los británicos; y desconociendo, también, que Inglaterra perdió muchas guerras en su historia. Basta recordar las “invasiones inglesas”, ganadas por la decisión del pueblo argentino, en inferioridad de condiciones.

Por eso, hoy les propongo recordar aquél 2 de abril más allá de la historia escrita y las ideologías políticas, como el último acto heroico de coraje, honor y valentía, llevado a cabo por soldados argentinos que convencidos de su amor y fidelidad a la Patria, lo dieron todo, hasta su último aliento en las Islas, para defender nuestra soberanía  y nuestro suelo.

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