Iqbal Masih, el rostro de la esclavitud

Iqbal Masih, el rostro de la esclavitud

En el Día Internacional de la Esclavitud Infantil Teleaire.com conmemora la vida de este valiente niño, cuya lucha terminó costándole la vida y le convirtió en un símbolo de los derechos humanos en todo el mundo.

En el año 1887 Nietzsche publicaba La Genealogía de la Moral, y dentro de este volumen un texto donde desarrollaba lo que él denominaría su teoría en la relación deudor-acreedor. En este tratado, el filósofo más importante del siglo XIX explica cómo la esclavitud es uno de los males que más atenta contra el bienestar del pueblo. Es imposible leer la historia del pequeño Iqbal Masih y no relacionar su vida con este mal que Nietzsche reconocía como parte de los inicios de la civilización.

Lo que Nietzche nunca imaginó es que cien años después un niño se convertiría el en símbolo de los condenados y oprimidos en su infancia. Iqbal Masih fue una víctima más del paishgee, un término pakistaní que hace referencia a una costumbre social, según la que los padres daban en préstamo a sus hijos con la finalidad de saldar deudas. Iqbal se convirtió en parte de este sistema cuando sus padres decidieron que debía trabajar como esclavo en una fábrica de alfombras, para saldar desde este modo la deuda contraída con la boda de su hermano mayor.

Iqbal apenas tenía cuatro años cuando comenzó a tejer alfombras de estilo persa, las mismas que hoy pueden verse en los mercados de Pakistán y en otros países vecinos. En pocos años la deuda de su familia se incrementó notablemente, por lo que Iqbal llegó a trabajar quince horas diarias. A raíz de ello sufrió enfermedades como el raquitismo crónico y varias afecciones pulmonares. En la siguiente foto, de Ejaz Asi, se puede ver una de las calles de Rawalpindi en Pakistán, marco de las vivencias del niño.


El destino de Iqbal cambió cuando se cruzó con Bhatta Mazdoor Mahaz, del Frente de los Trabajadores de Ladrillos. Este sindicato luchaba por unas condiciones laborales dignas en Pakistán y protestaba contra las condiciones de esclavitud en las que vivían muchos niños como Iqbal.
Cuando el líder del Frente descubrió la situación del Iqbal decidió pagar la deuda de su familia y llevarlo a Lahore, donde recibiría educación a cargo de voluntarios de la agrupación. La suerte de Iqbal pareció haber cambiado por completo: el Frente lo convirtió en la cara visible de una realidad social cuando una ONG escandinava descubrió su historia y consiguió que la televisión pública sueca rodase un documental protagonizado por él.

Sin embargo, este combatiente precoz siguió sufriendo cuando la mafia del mercado de alfombras decidió acabar con su vida y le disparó un 16 de abril de 1995. En honor a él se celebra todos los años en esa fecha el Día Internacional de la Esclavitud Infantil. La historia de Iqbal nos ayuda a recordar un mal que sigue robando el futuro de miles de niños en todo el mundo.

En Vitoria-Gasteiz, una ciudad del País Vasco español, se encuentra un monumento en honor a Iqbal: la Estatua del Pensador Niño. Muchos viajeros y locales se acercan a este monumento junto a la entrada del edificio de Correos para contemplar el símbolo de una lucha que se mantiene viva. Ryan Kinser nos brinda la imagen de portada que ilustra este artículo.

 

Escritora por las mañanas y estudiante de arquitectura por las noches. Viajar, descubrir y mostrárselo al mundo dejaron de ser sueños para convertirse en partes de mi vida.

Experiencias comentadas desde Facebook

  1. Precisamente en un blog que acabo de leer mencionaba la escultura de Vitoria.
    Fantástica entrada, Alejandro 😉

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