La Inglaterra de Jane Austen

En cuestiones de popularidad, Austen podría igualarse a otras leyendas de la literatura inglesa como Charles Dickens y Williams Shakespeare. Poco se sabe acerca del motivo por el cual esta escritora se convirtó en cuestión de culto para tantos fanáticos. Mientras algunos continúan disfrutando las aventuras de Elizabeth Bennet en la comodidad de su hogar, otros se atreven a ir más allá y deciden recorrer en persona aquellos escenarios que inspiraron a la mítica escritora.

Jane Austen llega a Bath

Si cuando se habla de Charles Dickens se piensa inmediatamente en la ciudad de Londres, la pequeña comuna de Bath es practicamente un sinónimo de Austen. Llama la atención que esta ciudad tan vinculada a la escritora haya sido tan odiada por ella misma. Según sus biografías, Jane se desmayó el día que su padre anunció que se mudaban a Bath.

Sin duda esta anécdota no le hace justicia a la pintoresca ciudad. Su centro urbano conserva el encanto georgiano de la época en la que vivía la escritora, nada mejor para sumergirse en el verdadero espíritu austeniano. Algunos parajes de este lugar son mencionados en novelas como Persuasión y Abadía de Northanger, un dato curioso ya que aseguran que los cinco años que la autora vivió allí apenas dedicó tiempo a escribir. El fotógrafo Sleepymyf logra captura el letrero ubicado en la antigua casa de la escritora.

En la actualidad se encuentra el Jane Austen Centre, un espacio que reúne una completa colección de muebles y vestuarios de época que hacen alusión a los personajes de sus novelas.

Chawton inspira a Austen

Una sencilla casa de ladrillos fue el nuevo hogar de la escritora cuando su familia se trasladó a la ciudad de Chawton, lugar que sería su máxima inspiración para crear novelas como Sentido y sensibilidad, y la aclamada Orgullo y Prejuicio. En esta imagen, tomada por Kevin Oliver, pueden verse los rojizos ladrillos que siguen decorando la fachada de la casa.

Con la elegancia propia del estilo Regencia, la casa exhibe cartas, muebles y objetos propios de la autora durante su estadía. Muchos dicen que este periodo fue una de las épocas más felices para Austen, ya que en aquellos años comenzaron a ser publicadas sus novelas y recibió frecuentes visitas de escritores apasionados por sus historias. Una anécdota cuenta que la puerta de ingreso a la vivienda se mantenía abierta y anunciaba la llegada de sus visitantes con un sonido muy característico de la madera antigua y envejecida.

El final del recorrido en Winchester

No existe mejor manera de terminar la ruta Austeniana que visitando la Catedral de Winchester, lugar donde descansan sus restos. Se cree que cuando la escritora se mudó a esta ciudad ya era conciente de que padecía una enfermedad mortal y que no podría recuperarse. La imponente catedral es capturada por Michael Day en la imagen debajo.

Paradójicamente su tumba no menciona su vida como escritora y ni su aclamada obra, simplemente contiene su nombre. Este detalle sin duda habla de la importancia de su figura y su increíble popularidad internacional, que trasciende incluso al talento de sus escritos.

La imagen de portada pertenece a Wendy House.