Perú. Miraflores: En el cielo como en la Tierra

Por:
Raul Solis

peru-1 En el cielo: El hombre desde las épocas mas remotas quiso volar, para ello observo e imito a la aves, quizás porque ellas podían verlos desde arriba y el arriba siempre significo poder, quizás siempre quiso imitar su libertad, tanto hizo que al final lo logro. Y. Voló. Voló y Voló.


En el cielo: El hombre desde las épocas mas remotas quiso volar, para ello observo e imito a la aves, quizás porque ellas podían verlos desde arriba y el arriba siempre significo poder, quizás siempre quiso imitar su libertad, tanto hizo que al final lo logro. Y. Voló. Voló y Voló.

Parado en el malecón, en su parte mas alta, con todo el equipo, rodeado de flores y de frente el mar, el Pacifico con toda su imponencia, una puesta de aquellas, un rojizo atardecer que poco a poco se encaprichaba en prender fuego a las nubes, todo el mar se teñía de ese color rojizo que solo los atardeceres románticos y melancólicos lo logran y por siempre la veneración del hombre que persigue en todas las latitudes y en todos los tiempos la puesta del sol, que por si sola habla de su magnifica imponencia y el permanece absorto, en silencio mirando el horizonte, hasta que este definitivamente se oculta y permite el paso a las sombras, que sigilosamente se escurren entre las silueta de los hombres, para abrir la puerta a la permisiva noche. Si. Así. En silencio, esperando la orden del instructor, erguido allí en Miraflores, en el malecón frente al mar. Arriba la tela hinchada pidiendo cielo, pidiendo aire, esa ansiada libertad, los músculos tensos y la adrenalina empieza a hacer de las suyas. Solo falta una buena ráfaga. De pronto, ya. La orden esperada, vamos fuerza, El cuerpo echado hacia delante, mas un poco mas piden, solo nos separan pequeños pasos y el precipicio, solo falta un trecho y ya. La sensación esperada, como si cientos de gigantes te tiraran hacia el cielo y ahí vamos, estamos en el aire, la tela se hincha, sus pulmones están llenos de viento el mismo que se siente en la cara, un giro importante hacia la izquierda a toda velocidad rumbo al antiguo faro, los pulmones se agigantan y el corazón que quiere explotar, estamos volando y a nuestros pies rendido Miraflores y el mar y el acantilado. El silencio. Que mágica sensación. Que libertad. Las luces que tímidamente empiezan encenderse, una pasada rasante y otra y otra, el sigiloso vuelo de un parapente y un bagaje de sueños e ilusiones de un Turista, uno mas que afortunadamente tuvo por un rato a Miraflores a sus pies.

Para todos aquellos que les gusta las sensaciones fuertes, que magnifica oportunidad para darle rienda suelta a la aventura. Viajar en Tándem, solo 10minutos y 45 dólares y que no les pase como a mi que el día que hubo sol decidí aprovechar y sacar fotos, total vuelo mañana. Sol en Lima y Miraflores es muy escaso, Casi todos los días nublados y durante casi 7 meses, por un fenómeno climático que no vale la pena aclarar. Cuando hay sol aprovechen, guarden un poco en sus retinas o pidan al Gobierno que saque un decreto de necesidad y Urgencia. Todos lo días sol y por Ley. En mi caso sin saberlo deje pasar los días hasta el último momento y agote hasta el último minuto, y el sol no salio pero lo peor es que no había viento y este si que es un elemento esencial para volar. Mientras regresaba a mi país en el avión cerré lo ojos y me imagine y pensé que suerte que el hombre todavía tiene el poder de la imaginación y así de esa manera yo también tuve a Miraflores a mis pies.

Escribe Raúl Solís

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