Uruguay: El Mercado del Puerto.

Montevideo y su misterio. Una ciudad que por momentos parece antigua y por momentos súper moderna. La costanera está hermosa, pujante, con una cadena de edificios nuevos, sinuosos, […]

Montevideo y su misterio. Una ciudad que por momentos parece antigua y por momentos súper moderna. La costanera está hermosa, pujante, con una cadena de edificios nuevos, sinuosos, copiando la costa frente al río.

Qué hermoso cuando una ciudad adora el agua y le rinde su culto. Así la costanera se convierte en un hito social. Así lo vi a Montevideo, regresando del viaje que organizara Visión (Asociación Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo) por el este de Uruguay y el sur de Brasil, y a pesar de volver con la retinas cargadas de maravillosos paisajes, me encanta siempre (y aunque me tenga que desviar muchos kilómetros) exijirme cumplir con un rito, una costumbre, un mito indeclinable: Almorzar en las Parillas del Mercado del Puerto.

Que placer recorrer este lugar que cada vez está más lindo. Ya ni recuerdo cuando fue la primera vez que pase por allí y convertí este paseo en un ritual. Fui viendo su evolución y descubro que está cada vez más cuidado. Les soy fiel y voy a la misma parrilla y me encuentro con los mismos mozos, los mismos asadores, el mismo fuego, si, todos los fuegos como una adoración y eso habla bien de los sabores que son un clásico y también se repiten. Recuerdo que una oportunidad fui con el ”Chino Machado, de José Ignacio” con quien tuve que enojarme para que me acompañara (porque lo conocía todo el mundo), pero tuve tanta suerte que eligió el mismo lugar al que acostumbro a ir siempre: “La Estancia del Puerto”. No quiero ni recordar lo bien que comimos, los mozos muy atrevidos nos servían sin preguntar.

Siempre doy una minuciosa recorrida controlando y mirando todas las parrillas. Para los amantes del asado, de la carne hecha a las brasas, este ritual es un verdadero placer. Todos tus sentidos se llenan con ese pequeño olorcito que te recuerda el asado en familia de los domingos. Las parrillas todas, explotan de manjares, carnes de todo tipo, vacuna, lechones, corderos, pollos y hasta pescados, acompañado de todo tipo de achuras, entre ellos los clásicos Uruguayos, “El Choto” y “la Pamplona”, con vegetales hechos al plomo, envueltos en papel de aluminio y sobre las brasas, todo acompañado de cervezas uruguayas tiradas, o en botellas, jarras o como quieran tomarlas. Lo muy especial es el servicio, puede ser en mesas que se fueron agregando a través de los años y creo que todas las parrillas ya las tienen. Sin embargo a mí me gusta en la barra, como dicen los porteños “de dorapa”, si, frente a frente con la parrilla, disfrutando de su calorcito. Es solo arrimarse y sale disparando la tablita cubiertos, el pan y la pregunta sale como un rayo: ¿Qué se sirve?. Inmediatamente sale el pedido, un grito y el parrillero de un tenedorzazo ya te lo está poniendo frente a vos y tu hambruna. Y ya ¡A comer¡ sin pérdidas de tiempo, lo maravilloso es el punto, como en los mejores automóviles, siempre está en su punto justo y eso lo logra solamente un maestro de la Parrilla, (sobre todo los puntos jugosos, que son lo más difíciles de lograr). Yo soy el fanático de ese punto y si no está así soy capaz de no comer. Jugoso y caliente es rendir examen a cada rato, y eso lo logran ellos, solamente ellos “Los grandes parrilleros”, que con maestría lo sacan en cualquier tipo de carne o de achuras. Lo más importante para el turista es el precio, que es muy accesible para todos. Son dos variables muy difíciles de conseguir. Y que en un lugar turístico congenien, calidad y precio, es mucho más. Si tu lugar final es el Este vayas por donde vayas, Buquebús o auto es un paso obligado la ciudad de Montevideo, a la ida o a la vuelta y el día que conozcas el Mercado del Puerto, nuca mas podrás dejar de pasar por este Maravilloso Lugar. No te lo Pierdas.

El hoy tan original tinglado gigante lo fue mucho más en 1889 cuando se inauguró, la combinación de una estructura de hierro y cemento era totalmente novedoso para América del Sur. Su función original era abastecer como mercado de frutas, verduras y carnes a los barcos que se acercaban a su Puerto. Paralelamente un lugar tan lleno de anécdotas y recuerdos era de esperar que circularan otras historias más coquetas y llena de aventuras del origen de este hermoso sitio, no por su envase sino por su contenido. Antaño visitado por Carlos Gardel, Enrico Caruso, José enrique Rodó entre otros. Es hoy el punto obligado de la Ciudad Vieja de Montevideo, cruzando la rambla como era de esperar se encuentra el Puerto. En sus alrededores también se concentra un abigarrado grupo de artistas, que venden sus suvenires, antigüedades (tengo varias de ellas como decoración de mi quincho) cantantes, saltimbanquis, músicos etc. Deleitan al turista en el inicio de su caminata intentando bajar todo lo que incorporaron a su querido cuerpecito.

Los medios días del sábado: Una costumbre, un ritual para los Uruguayos, es concurrir al Mercado del Puerto no solamente a comer sino como una necesidad social. Me llamó mucho la atención la cantidad de gente joven, estudiantes universitarios, rugbiers, deportistas, gente linda que en bullangueros grupos se juntaban en las barras de las parrillas. Estábamos allí sorprendidos mirando el espectáculo con mi gran amigo Carlitos Negrete, cuando ellos, los jóvenes, se percataron de nuestra sorpresa y para acrecentarla nos ofrecieron su copa y salió disparada la pregunta: ¿ Conocen el Medio y Medio? Nuestra respuesta fue un “no” rotundo y comenzaron los brindis y festejos. Otro hallazgo es esta joyita uruguaya: una combinación de vinos, espumoso moscato y pinot blanc, originalmente blanco hoy rosado y tinto. Unos chorizos cortados, el medio y medio y dale que va.-

Choto: Pese a todas las cargadas e insinuaciones como achura parrillera es la tripa gorda del cordero envuelto con chinchulín de cordero, cómelo sin precauciones que no quedas embarazada.-

Pamplona: compuesta por carne de ternera mechada con tocino, condimentada y envuelta en “tela”, que es el recubrimiento del estómago del cerdo (mesenterio). Es la clásica, para los ortodoxos la única. La de pollo o cerdo es falsa, que no deja de ser súper sabrosa y la primera es la que eligen por lo general las mujeres.-

Sobre Alejandro Martínez Notte

Decidí hace un tiempo que quiero vivir el presente como si fuese el último día, improvisar siempre que pueda y viajar para cumplir mis sueños. Detrás de eso me encuentro. A esto le sumo el placer de poder compartirlo, a través de las redes, de internet y de los amigos que difunden mis contenidos. En Twitter @martineznotte

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