Uruguay. Siempre me sorprende.

Por:
Raul Solis

En el marco de “Visión”, la asociación internacional que nuclea a los periodistas y escritores latinos de turismo, realizamos la primera incursión del año en el este de […]

En el marco de “Visión”, la asociación internacional que nuclea a los periodistas y escritores latinos de turismo, realizamos la primera incursión del año en el este de Uruguay y el sur de Brasil.

Hicimos base en La Paloma en los Bungalows “Costa Esmeralda”, totalmente equipados y con acceso directo a la playa, de los mismos dueños del Hotel Portobello en donde nos servían suculentos desayunos.

Como clásicos argentinos, no tardamos mucho en echar humo y usar la parrilla; prendimos fuego con leña y piñas que nos facilitaron gentilmente y no pasó mucho tiempo para que empiece a quejarse el fierro, pidiendo carne. Sin dudar, tiramos al fuego los clásicos Uruguayos como “La Pamplona”, en sus dos versiones: cerdo y pollo, y el otro, el de la mala palabra para nosotros, tripa gorda de cordero enrollada con el chinchulín del mismo animal y, por supuesto, nuestro clásico asadito rioplatense, la famosa costilla de vaca.

Todo de primera: buena carne regada, por supuesto, con cerveza uruguaya; las prestigiosas Pilsen y la Patricia se lucieron tanto que no alcanzaron: es que están muy buenas las rubias uruguayas.

Al día siguiente comenzaba el bamboleo y muy temprano nos citaron (maldita manía la de los organizadores) temprano, siempre temprano. Sacudir la modorra y la resaca del día anterior nos costó terriblemente. Nuestras caras eran un reflejo de la dura realidad mañanera. La situación era muy tensa, tal es así que nos cuidábamos de rozarnos, porque todo podría derivar en una masacre. Las “Kombis” regularon su marcha y rumbeamos para el sur. De a poco comenzaron los comentarios, algún que otro chiste y todo comenzó a entrar en la normalidad, las carcajadas hacían temblar a los vehículos, hasta que uno de los integrantes preguntó “¿Dónde vamos hoy?”. El ataque del organizador no se hizo esperar. “Pero qué pasa con estos profesionales”. “¿No leyeron el Programa?” El no fue rotundo. “Nooo”.

El muy histérico gritó. Ahora vamos a visitar las grutas en la localidad de Aiguá (agua que corre, voz guaraní), para que anoten, dijo el muy ladino, con su clásica sorna, queda a 90 Km. de Maldonado y además de la Grutas que son las que vamos a visitar es muy conocido el lugar por la Fiesta del Jabalí, luego de ahí nos vamos para…

Las kombis devoraban el asfalto hasta el desvío hacia la tierra (Siempre hay uno). Empiezan las dudas (Siempre las hay), se suceden los clásicos comentarios “Pero esta entrada la modificaron”, “Antes había un cartel”, “Seguí más adelante que hay otra entrada”. Otro. Me parece que sí y son menos kilómetros, por supuesto que los comentarios van acompañados casi siempre con las clásicas idas y venidas. Es por aquí. Es por allí. El caracoleo y por fin, su ruta. Si. Haga el comentario mi amigo. También esto nos pasa como en las mejores y más tradicionales familias.

Bordeábamos una serranía que bajaba y subía en un pintoresco camino. Una mañana clásica de marzo, ideal para recorrer la campiña, sin viento y ese sol diáfano que da ganas de gritar, de vivir y allí vamos…

Llegamos a una pequeña ciudad….Aiguá. Tranquila tan tranquila que los perros ni pestañeaban a nuestro paso. Intendencia. Amigos locales. Breves discursos. Etc. Hasta que se corrió la voz, ¡Nos esperan con un asado ¡ Maldita voz¡ Pasado el mediodía y en cualquier país, es una noticia que provoca crisis, entre nosotros también. La corrida que iniciamos nos encontró a todos juntos y apretujados contra la puerta de salida y luego de pequeños forcejeos, logramos subir a los vehículos, sin accidentados graves relataba la radio local y allá vamos nuevamente, eufóricos, guiados por un vehículo de la Intendencia. Una curva y a nuestra derecha un lago artificial. Echamos pié a tierra y nos invadió el reconocido y único olor, asadito en el campo, hecho con leñita seca del lugar. La sombra de los árboles nos cobijaba y empezaron las clásicas chicanas que nuestros queridos hermanos Uruguayos nos tienen siempre preparados. Si Gardel nació aquí o allá, si Maradona es mejor o peor y si Forlán es más lindo que Messi y ahora un nuevo tema, si el humo de Botnia es como el del asado, porque nosotros los argentinos somos muy protestones. Por supuesto, ya estábamos en alerta roja y con los botines de punta, esperando esta clásica disputa entre Argentinos y Uruguayos. Si. Nos peleamos como hermanos, como en las mejores familias y la ironía y chanzas nos invadió. Todo termino en carcajadas. Pero hubo algo que nos hizo callar. Cuando el grito certero vino y dijo. ¡Llegaron los chorizos!

…La modorra, el buen comer y el vientito serrano estaba haciendo estragos. Cuando nuevamente el grito del organizador, nos sacó de nuestras cavilaciones. Vamos. Vamos. A visitar la grutas. Que después tenemos que ir a Piriápolis, el Pan de Azúcar, la aerosilla y al final una marisqueada en el mejor y muy tradicional Restaurante al pié de la aerosilla.

Sacamos nuestro profesionalismo del fondo de nuestras mochilas y a caminar. El primer repecho nos quiso abrazar, nuestras gargantas cerradas y nuestros pulmones por el esfuerzo nos pedían aire a gritos, modorra, comilona, resaca, se nos juntaba todo y nos paralizaba y la siesta tan soñada, la siesta que nos interrumpieron. Pero nuevamente el verdugo gritó: Vamos. Vamos que esto fue lo más bravo, ahora viene lo más fácil, todo un llano, el sendero con pasamanos y lo hacemos sin dificultad. Algunos nos arrepentimos de no haber enfilado hacia la bajada. De lo prometido nada, y los arrepentidos de habernos hecho los valiente éramos nosotros.

La promesa valió la pena, las grutas nos esperaban, como un gran monstruo de piedra abriendo su bocaza, miradores espectaculares y fotos y mas fotos así comenzó nuestro primer trabajo del año con “Visión”. Eso es lo que nos gusta y cada uno ya va pensando cómo va encarar este relato, como se los podemos contar para que Uds. que son los verdaderos Turistas se lo imaginen. Fotos y más fotos. Buscando la más impactante. La más sugestiva. Estábamos pendientes de nuestro trabajo, ese que tantos nos gusta. Periodistas.

El regreso, Piriápolis el pan de azúcar y cientos de destinos nos esperaban y por supuesto…la siesta tan esperada. Después de todos también somos humanos.

Escribe Raúl Solís

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Experiencias comentadas desde Facebook

Experiencias que nos contaron

  1. Familia Foss

    Como estar ahí… el olorcito a asado, salió sin querer desde la pantalla de nuestra compu y sin lugar a dudas invadió el living de nuestra casa.
    Felicitaciones Raúl Solis! No conocemos Uruguay y su relato a sido inspirador para que pronto nos demos una vuelta por allí.

    • Gracias Familia Foss, los invitamos y también a todos los demás lectores a disfrutar también del video-reportaje logrado en Uruguay en ocasión de este viaje haciendo click en este enlace: La Paloma y Piriápolis: Destinos en Uruguay

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