Viajar trabajando como voluntario

Viajar trabajando como voluntario

Trabajar como voluntario puede ser una oportunidad para viajar pero hay que tener en cuenta diferentes factores para averiguar si es lo que realmente queremos hacer. Dependerá de las habilidades naturales de cada uno, la profesión, la personalidad y las preferencias personales.

Qué es el voluntariado

El voluntariado es una estructura poderosa donde cada uno aporta esfuerzo y conocimiento en una actividad altruista contribuyendo a lograr la paz y el desarrollo. Colabora en la formación de una sociedad basada en la confianza y la reciprocidad. Al mismo tiempo, la comprensión de los problemas a los que se enfrentan los demás, nutre el carácter del voluntario. Viajar como voluntario es cambiar la óptica de la mirada ya que el país o la región que visitemos se experimentará de una manera mucho más íntima y realista. Aquellos que han participado de un voluntariado, sea o no internacional, coinciden en el crecimiento personal que tuvieron a partir de la experiencia.

Todos los países necesitan voluntarios. Los más ricos, por ejemplo, para ayudar en proyectos que no son tenidos en cuenta en el presupuesto del estado o en caso de siniestros naturales. En los países más pobres los voluntarios deben colaborar en diferentes áreas, comprometiéndose por más tiempo.

El trabajo puede ser tanto de media jornada como de jornada completa. El tiempo de duración varía según la modalidad. En general, va de un período de tres semanas a un mes pero también hay voluntariados de largo plazo donde se trabaja durante un mínimo de seis meses, un año o más.

Las áreas que cubre son tan extensas como el conocimiento y las necesidades humanas: salud, economía, medio ambiente y ecología, educación, agricultura, restauración, recolectar escombros en zonas de desastre, trabajo de escritorio, tecnología y muchos más.

El perfil del voluntario

Las características básicas de la personalidad que todo voluntario comparte son la empatía, el altruismo, la solidaridad, la conciencia de justicia social y la necesidad de ampliar el propio panorama en vínculos intercomunitarios. El coraje también es un ingrediente esencial para enfrentar nuevas situaciones diariamente adaptándose a hábitos culturales diferentes, climas adversos y alojamientos austeros.

Para poder ser voluntario a nivel internacional es importante tener más de un idioma, si bien no es una característica excluyente. Los conocimientos inherentes, profesión e intereses personales son parte del perfil.

Dónde buscar

Hay compañías que coordinan este tipo de viaje como turismo alternativo con precios variables. Pero también existen entidades que los promocionan de manera gratuita, aunque la mayoría no incluye el pasaje en avión. Las oportunidades que incluyen incluso el billete aéreo suelen estar enfocadas a voluntarios a tiempo completo que lo ven más como una forma de vida o un trabajo que como una experiencia de una sola vez en la vida. Lo mismo ocurre con los voluntariados gratuitos en los cuales se genera una ardua competencia y que suelen pedir más requisitos a la hora de aplicar, incluso pudiendo solicitar ensayos y experiencia previa en el campo.

Algunas páginas útiles para comenzar a buscar un puesto de voluntario son:

  • Conservación del Sendero de los Apalaches: Voluntariado para mantener el sendero y las instalaciones a cambio de hospedaje básico y comida. El Sendero de los Apalaches es la ruta de senderismo más extensa del       este de Estados Unidos y el hogar de más de 2.000 especies en peligro de extinción.
  • Coordinador de Grupo para HF Holidays: Voluntariado para coordinar excursiones. A cambio brindan comida, hospedaje y viajes por Europa acompañando al grupo. HF Holidays es una de las empresas de turismo guiado reconocida mundialmente.
  • Programa de voluntariado de Sudán: Voluntarios con un nivel avanzado de inglés para enseñar el idioma en escuelas o universidades. Cubre hospedaje y alimentación más una pequeña remuneración en concepto de viáticos.
  • Voluntarios de las Naciones Unidas, en todo el mundo: Voluntariado conectado con proyectos de salud, desarrollo económico o emergencia en casos de desastres naturales. Hay que tener un perfil profesional determinado y presentar la solicitud con mucha antelación. Además, el sitio de las Naciones Unidas cuenta con links a ONGs Internacionales y       QANGOs (organizaciones no gubernamentales cuasi-autónomas) que buscan voluntarios de una manera menos formal.
  • WWOOF (World Wide Opportunities on Organic Farms): Voluntariado en granjas orgánicas en diferentes países. Se proporciona comida y alojamiento a cambio de trabajo en la granja. Cuenta con propuestas en 53 países que van desde una semana de voluntariado hasta varios años. Se puede consultar la guía sobre WWOOF para principiantes.
  • VSO: Voluntariado vinculado a desarrollo económico, medio ambiente o salud. Para los planes de tres a seis meses, sólo se pueden postular residentes de la unión europea. Para los que tienen entre uno y dos años de duración, se requiere ser ciudadano europeo o de Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania, Filipinas, Japón, Singapur, Malasia, Tailandia, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, India, Sri Lanka, Indonesia y China.
  • VE Global: Voluntariado orientado a la educación en niños en situación de riesgo social. El trabajo es en Santiago, República de Chile. Tienen oficinas en Estados Unidos. En el equipo hay personas de diferentes países, especialmente europeos.
  • Entreculturas (Programa VOLPA):Voluntariado para mayores de 21 años con una duración de uno a dos años. Incorpora voluntarios para trabajar en América Latina. Comprende tres etapas: formación previa en España, estancia de un año en un país de América Latina y un post-voluntariado en España.

Experiencias en primera persona

Lucila Runnacles, periodista de origen brasilero, blogger de viajes en Mochila Cult y viajera incansable, se animó a compartir con Teleaire.com su experiencia de voluntariado en Mozambique. A continuación nos cuenta sobre el proceso de selección y sus vivencias durante cuatro meses ayudando en una ONG africana.

¿Cómo has conseguido el puesto de voluntario y dónde?
 ¿Cómo fue el proceso de selección?



Lo conseguí por mi cuenta, mandando emails a ONGs que me interesaban. No quise pagar una empresa para eso. Muchas veces creo que el dinero que uno paga para que te consigan un voluntariado no va destinado a ayudar a la ONG, como suelen prometer. Por eso lo quise hacer por mi cuenta. Busqué información sobre la ONG y personas que conocían su trabajo, envié mi CV y al director le gustó la idea. Cuando llegué a Mozambique tuve dos entrevistas con él y a las dos semanas ya estaba partiendo a Lichinga, al norte, cerca de la frontera con Malawi.

¿Cuánto duró y cuáles eran las tareas?



En los cuatro meses de voluntariado trabajé en una ONG local que se llama Estamos. Les ayudé con la parte de comunicación y social media. También hice, junto con otros que trabajan allí, material sobre la malaria y el SIDA, les abrí una cuenta de Facebook, otra de Twitter e hicimos un blog. Lo que más me interesaba era poder transmitir mis conocimientos y mostrarles lo importante que es estar conectado con esas nuevas herramientas para que puedan dar a conocer el trabajo que hacen allí y así conseguir más ayuda.

Además, también di clases de inglés en una pequeña escuela en Lichinga. Fue muy lindo poder compartir un poco de mis conocimientos con los niños. Iba siempre en bicicleta y al final de la clase ellos se peleaban por empujarme la bici hasta la salida de la escuela. Una ternura y unas risas que me marcaron para siempre.

¿En qué sientes que la experiencia te ha cambiado como persona?



En que estoy segura de que puedo vivir con mucho menos y que problemas de verdad son otros. No me considero una persona consumista y, al ver que en África la gente vive con tan poco y es feliz, me hizo estar segura de lo que ya vengo haciendo: consumir y comprar lo necesario nomás. Yo creo que la persona que dona su tiempo y sus conocimientos aprende mucho y la satisfacción personal que se tiene a cambio no tiene precio.

¿Recomendarías realizar un voluntariado? ¿Por qué?


Muchas veces uno piensa que tiene que irse lejos para ser voluntario pero en su misma ciudad, en el barrio, donde sea, siempre hay alguien que necesita ayuda. A veces uno no tiene que tener una profesión o un conocimiento muy profundo en algo para compartirlo. Creo que cualquier experiencia de voluntariado vale la pena, enriquece el alma. Es más, si no existe remuneración de por medio los parámetros cambian y les aseguro que no hay dinero que pague esa experiencia.

¿Algún mensaje que te gustaría dejarle a un futuro voluntario?



Si tienes esa inquietud de ayudar y compartir, busca donde puedes ser útil. Hay mucha gente que necesita ayuda. Y a veces está mucho más cerca de lo que uno piensa.

Lucila nos ha brindado gentilmente las imágenes para el artículo. Puedes ver más fotografías de su experiencia en el siguiente vídeo.

 

Di un vuelco de 180 grados a mi vida y ahora me dedico a lo que me hace feliz. Soy viajera a tiempo completo, escritora de viajes, contadora de historias, fotógrafa y blogger free lance para distintos medios. El título de economista quedó en el pasado. Comparto mis aventuras y ayudo a otros a seguir sus sueños a través de HastaProntoCatalina.com. En Twitter @HastaProntoCata

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