Recorrer el mundo como babbysitter

Recorrer el mundo como babbysitter

Se puede trabajar y viajar al mismo tiempo. Hacer de niñera es algo muy demandado por los más jóvenes a la hora de descubrir ciudades en las que se habla inglés… y otros idiomas. Además, se dispone de tiempo libre y se vive el país desde dentro: ¿qué mejor para empezar?

En algunas ciudades trabajar de babbysitter, au pair o niñera es muy fácil. Generalmente la persona que decide ir puede elegir cuanto tiempo pasará allí y el tipo de familia con la que le gustaría compartir su estancia. Existen numerosas agencias que se ocupan de la gestión. Es importante fijarse en las referencias de otras personas antes de elegir. A través de Internet se pueden poner en contacto familias y candidatos. En muchas páginas no cobran por el registro. Este es un pequeño listado de las más conocidas:

  • Find a babysitter
  • Easyaupair
  • Aupair world
  • Kangarooaupair

Camila Fernández Boló Bolaño es una joven argentina que nos brindó su testimonio ya que vivió la experiencia de viajar y trabajar de niñera: “en noviembre de 2011 me llegó un mensaje de alguien que tenía una agencia, así que fui a una entrevista y postulé para un trabajo. En cuanto vi quiénes eran las otras candidatas, con experiencia y estudios de Pedagogía, nunca pensé que me fueran a elegir, pero así fue”. Los criterios de selección varían mucho en función de lo que busquen los padres. En el caso de Camila, dominaba el inglés pero ni siquiera fue eso lo que provocó su selección: “fue mi motivación y ganas de trabajar cuidando niños”.

La experiencia comenzó  ese mismo mes en Buenos Aires cuando los niños viajaron desde Miami. En ese momento tenían seis, diez y doce años. Después de aquellos días viajó a los Alpes franceses con la familia. La rutina de las vacaciones consistía en levantarse a las ocho de la mañana, aprender a esquiar y regresar a casa tras la jornada.  “A partir de ese momento o cuando salían en familia me quedaba tiempo para mi, y cuando los chicos regresaban jugábamos en la nieve o veíamos películas”, cuenta Camila.

“La relación con mi jefe era genial, me hizo sentir muy cómoda, como un miembro más de la familia”. Como anécdota de ese viaje Camila cuenta que le dieron la bienvenida al 2012 en la cima del Mont Blanc, el pico más alto de Europa: “fuimos por la noche en motonieve todos juntos, cenamos en una posada junto al fuego”. La bajada fue de las cosas más divertidas que hizo en su vida ya que se hizo en trineos individuales con volante. “Como estaba oscuro llevábamos linternas en la cabeza”, recuerda la babysitter.

“Después viví otras experiencias con ellos o relacionadas con ellos, incluso llegué a navegar en el barco de la familia por el Mediterráneo”. Una vez más volvió a los Alpes franceses a pasar las fiestas navideñas con ellos.

Sofía McKay también nos ha brindado su testimonio desde Argentina: “un día una amiga nos contó que los tíos de su novio, que vivían en Manchester, estaban buscando una au pair argentina. Pensé que era la oportunidad de salir a conocer mundo, que era lo que siempre había querido”. Por eso contactó con la familia, se conocieron por Skype y en dos meses se organizó en todo y comenzó su viaje a Inglaterra.

Después de haber vivido la experiencia, Sofía afirma que es indispensable ser muy responsable y cuidadosa, ya que en su caso tenía a cargo cuatro niños: “Los niños te inspiran muchísimo y puede ser muy divertido”. En un principio pensaba estar seis meses, “y al final me terminé quedándome un año”.

Sofía también nos cuenta cómo era su rutina: “Tenía un día libre a la semana, que solía ser sábado o domingo”. De lunes a viernes se levantaba temprano y se encargaba de despertar a los niños, les ayudaba a vestirse para ir al colegio y les daba el desayuno. “A veces los padres desayunaban con nosotros y la madre los llevaba al colegio. Yo ahí me dedicaba a hacer las camas y ordenar la ropa o los juguetes”. Cuando los niños regresaban de la escuela les ayudaba a hacer sus deberes o los llevaba a las diferentes actividades que hacían durante la semana. Al final de la jornada los acostaba.

“Lo más lindo que me llevé de esta experiencia fue el vínculo que logré con la familia y que nos va a quedar para toda la vida. Y además de eso, los amigos que me hice, los lugares que conocí… todo me lleva a decir que fue muy bonito y lo recomiendo a todos aquellos que piensen en vivirlo”.

Otra experiencia es la de Sandra Manrique, del sur de España. Trabajó en tres países diferentes: “en Maldivas viví dos años en un resort y allí fue donde empezó la aventura con los pequeños. Surgió la necesidad de cubrir las peticiones de clientes que querían que alguien cuidase a sus hijos cuando salían a bucear, o simplemente querían disfrutar alguna actividad de forma más privada”. Sandra se ofreció como candidata y empezó a trabajar como babysitter. Unos meses más tardes obtuvo el certificado Mother´s care.

Nos cuenta que en Australia le resultó más difícil: “después de varias entrevistas las agencias me ofrecían los trabajos que les iban llegando, yo postulaba como candidata y la familia elegía”. La escasa flexibilidad de horarios le impidió desarrollar su experiencia tanto con en las islas Maldivas:”en Australia además piden varios permisos especiales que tienes que sacarte y pagar en el país”, apunta Sandra.

Actualmente vive en Shanghái y es profesora de español e inglés a nivel particular, algo que compatibiliza con su tiempo como au pair: “aquí ha sido una cuestión de contactos: me preguntaron una vez si podía cuidar de una niña de seis años a la que enseño español y así empecé”.

Según Sandra, para conseguir este trabajo lo más importante es tener paciencia y saber cuidar a un niño. Los padres lo notan “en el primer minuto que te ven interactuar con sus pequeños”, explica. En su caso aporta además un certificado que acredita una formación “y eso siempre ayuda”.

Para conocer más sobre la experiencia de Sandra, éste es su blog: http://amiquenomelocuenten.blogspot.com.es

Miriam Gimeno Lluch de Valencia, España y también nos brindó su testimonio. Ella fue au pair en Irlanda, Suiza, Estados Unidos y China. En Irlanda estuvo ocho meses, en Suiza un año y nueve meses, en Estados Unidos un año, y en China tres meses. Miriam comentó que lo más fácil fue desenvolverse en EEUU gracias a su nivel medio de inglés y porque en la ciudad en la que vivía, San Francisco, mucha gente hablaba español.

“La primera experiencia en Irlanda fue mediante agencia, en Suiza lo busqué por mi cuenta en internet, y en Estados Unidos y China también lo tuve que hacer mediante agencia porque por mi propia cuenta no me fue posible encontrar.” Miriam afirma que fue más fácil buscarlo de manera independiente porque contactó directamente con la familia, no tuvo que pagar por la búsqueda y todo fue más rápido.

Según Miriam, el requisito indispensable para este tipo de trabajos es que te gusten los niños, “vas a pasar muchas horas con ellos y de eso se trata: de cuidarlos y atenderlos bien”. Hay países y familias que no quieren ciudadoras menores de 18 años o mayores de 26 años. Cada país y cada familia tiene sus propios requisitos.

Las horas de trabajo dependen de las necesidades de cada familia, “algunas agencias dicen que hay un máximo de horas de trabajo por día y por semana pero esto nunca se cumple y es algo que habría que estudiar más detalladamente”. Miriam nos comentó que llegó a trabajar 11 horas diarias en Suiza.

Sus tareas diarias consistían en despertar a los niños, vestirlos, prepararles el desayuno, llevarlos y recogerlos de la escuela, jugar con ellos, ayudarlos con las tareas, llevarlos a las clases extraescolares, bañarlos, prepararles la cena, acostarlos y muchas veces estar pendiente de ellos durante la noche hasta que volvieran los padres a casa: “En casi todas mis experiencias he tenido que limpiar, cocinar, ocuparme de la habitación de los niños, incluso a veces hasta la de los padres, lavar la ropa y ordenar la casa”.

Miriam también hace una distinción entre ser au pair y babysitter: “una persona au pair vive en la casa, come en la casa y tiene un salario acordado a la semana o al mes, depende de cada país. Una persona que hace babysitter cobra a la hora”.

Para conocer más sobre la experiencia de Miriam: http://meaupair.blogspot.com.es/

La imagen de portada pertenece a Daniel Lobo.

Estudiante de comunicación social en UBA, apasionada por los deportes y los viajes. 25 años. Periodista Deportiva. Futura Com. Social en UBA.

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