El aeropuerto internacional de Singapur, Changi, es uno de los mejores aeropuertos del mundo. Algunas de sus cifras lo confirman: casi 30 mil personas trabajan brindando servicio para un tráfico de alrededor de 46 millones de pasajeros al año. Parten y aterrizan más de 5000 vuelos por semana. Escalofriante.

Ahora bien. Un lugar de semejante envergadura, contempla, sin dudas, todas las opciones que un turista necesita, cuando pone allí sus pies. Empezando, por supuesto, con las más de 300 tiendas de las principales marcas, que tientan a los viajeros con sus increíbles vidrieras. Comprar regalos allí, es una de las posibilidades.

Para quienes deben pasar unas horas esperando un transbordo, por ejemplo, el Movie Theatre es una muy buena opción. Abierto las 24 horas, los 365 días del año, permite que, en lapsos prolongados de tiempo, el turista se relaje disfrutando una película. Gratis, por supuesto.

Pero si la situación incluye niños pequeños, el Changi ofrece pelotero. Además de películas infantiles en el cine, este espacio cuenta con juegos totalmente equipados para que los más chiquitos trepen, salten y se deslicen por tubos plásticos, sin peligro.

Asimismo, el concepto de servicios del aeropuerto de Singapur, está presente en cada detalle. Por ejemplo, el turista encontrará pantallas en los baños, en las que se le propone calificar el servicio de rest room, con emoticones que van en escala de 1 a 5. La satisfacción del cliente, es lo primero. A esto lo llaman Changi experience.

No se debe pasar por alto el increíble jardín botánico que ofrece Changi. Tampoco, que cuenta con piscina, gimnasio y spa de alto nivel, tanto como áreas especialmente preparadas para el descanso del pasajero.

Sin embargo, ningún detalle supera, en originalidad al menos, al baño vidriado. Los mingitorios situados a espaldas de una enorme vidriera con vista a la pista de aterrizaje y despegue, son verdaderamente una atracción en sí mismos.

No es para sorprenderse, si se toma en cuenta que Singapur ostenta el título de país creador de la Organización Mundial del Retrete, y sus científicos han creado el inodoro que convierte en abono los desechos.

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

Únete a la conversación

3 comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Para alucinar. Nunca había escuchado que un aeropuerto contara con un cine, y los juegos infantiles son una pasada. No digo tanto, pero muchos aeropuertos deberían cuidar un poco más al usuario. ¡Saludos!

  2. Hola Alejandro!

    Nosotros estuvimos hace 3 años en el aeropuerto de Singapur y sí vimos las tiendas y el jardín botánico, pero no el cine, hubiera estado bien!

    ¡Qué curioso lo de los baños! Desde luego que merecen que se vaya a echar un vistazo!

    Un abrazo