Bangkok, un infierno de ruido y tráfico lleno de paraísos

La capital tailandesa es un caos de ruido, de contaminación, de humedad y de gente poco sonriente. Sin embargo esconde auténticas joyas arquitectónicas y remansos de paz en forma de santuarios budistas en los que se olvida fácilmente el bullicio exterior. Es además el punto de partida para visitar un país que tiene mucho de paradisíaco y de tranquilo, en otras zonas.