Banjul, la auténtica Africa negra

Teleaire se adentra en las profundidades de Gambia, el país más pequeño del África occidental, visitando su capital, Banjul. Mezcla de exotismo y fascinación, la cultura tan particular de esta región costera, justifica el esfuerzo del turista.

Banjul se encuentra en la isla homónima, al noroeste de África. Es la capital de Gambia, un país muy pequeño, cuya superficie es atravesada por el río del mismo nombre, que desemboca en el océano Atlántico.

Las playas de Banjul son solitarias, agrestes, y no ofrecen escenarios paradisíacos. Sin embargo, en las inmediaciones, mixturadas con bosques, es posible compartir el recorrido con monos, reptiles y aves. Su conducta amena hace que puedan ser fotografiados, lo que aporta imágenes verdaderamente únicas.

Los gambianos demuestran su calidez de forma inmediata. Al recorrer en canoa y a remo alguno de sus riachos, o acercarnos a los mercados al aire libre, es frecuente recibir sonrisas desinteresadas.

Vendedores en el mercado de Tanji en Gambia

El color de sus vestimentas, y el ritmo que parece tan natural en ellos, hace que la estancia en Gambia sea más que agradable. Una de las cosas que más se disfrutan, es oír la percusión de sus instrumentos tradicionales, que muchas veces son fabricados en vivo frente al turista, tanto sea para usarlos en el momento, como para venderlos como recuerdo.

De más está decir que, cuando se trata de ritmo y percusión, rápidamente se invoca la danza. Presenciar en la calle, de forma improvisada, el baile de las mujeres que se prestan sin demoras a mostrar el swing -que también parece, en ellas, tan natural- es algo sorprendente. El mercado de Brikama es uno de los destinos donde todo ello puede ocurrir.

Pero el espectáculo más imponente lo ofrece el Mercado de Pescado, Tanjí. Todos los días, al caer la tarde, miles de personas se agolpan en la playa para esperar la llegada del pescado fresco, recién salido del agua. Los niños pescadores, trabajan a la par de los adultos.

Mercados en la Playa de Tanji en Gambia

Decir que Gambia es un país pobre, no es descubrir la pólvora. Sin embargo, el turista puede despojarse de prejuicios y tomar contacto con su cultura y sus pobladores. Allí está el secreto para disfrutar de la hospitalidad, la sencillez, y ese latir de tambores, que no conoce de privaciones.