Barcelos, donde nace la leyenda de Portugal

Teleaire viaja a Barcelos, al norte de Portugal, para descubrir los secretos de un pueblo medieval encantador, cuya leyenda mantiene vivo su encanto: el símbolo del pueblo es un gallo salvador. Veamos.

Barcelos es un pueblo medieval portugués, como tantos que riegan este país cuya calma se respira casi en toda su superficie. Sin embargo, una leyenda alimentada con el paso del tiempo, le da trascendencia y lo hace atractivo par el viajero curioso y ávido de historias: la del gallo salvador.

El pueblo se encuentra en mitad del camino de Santiago de Compostela, recorrido religioso que se realiza todos los años. Cuenta la historia, que un peregrino gallego, comenzando a desandar el camino de Santiago, fue acusado injustamente de robo.

Llevado ante el juez, el detenido advirtió que, de ser ciertas sus palabras, que lo declaraban inocente, el gallo que el juez se encontraba almorzando, se levantaría y cantaría. Los presentes hicieron oídos sordos a semejante delirio, pero en el momento preciso en que se procedía a ahorcarlo, el gallo se levantó y cantó.

El juez corrió hacia la horca para descolgar al peregrino, pero se dio cuenta de que habían hecho mal el nudo de la soga, por lo que el hombre se había salvado. De allí, que en Barcelos la imagen del gallo se utilice para utensilios, cuadros, vasijas, etc.

Esos y otros productos locales, se pueden adquirir en el mercado semanal. Una feria al aire libre con muchísima afluencia de público, permite que artesanos y productores de la zona comercialicen sus mercancías sin intermediarios. Uno de los productos que se ofrecen, es el gallo, tanto vivo, como tallado o representado como souvenir.

El otro rubro que distingue a Barcelos es toda la línea de artesanías de barro. El legado milenario de la técnica de moldeado del barro, tanto como su secado y laqueado, convierten a estos objetos en únicos. En Barcelos, es posible conseguir hasta instrumentos musicales hechos con barro ¡y de gran calidad!

Por supuesto, Barcelos tiene su playa, cerca de un frondoso bosque de eucaliptus. Después de recorrer las alternativas que giran en torno del gallo y su leyenda, bueno es acercare a disfrutar la vista desde miradores, y recorrer en camioneta los tranquilos senderos naturales de esta cálida ciudad.

Para el final, siempre es bueno atender el apetito degustando productos que representan el lugar donde estamos. Por eso, nada mejor que una copa de vino verde, y un trozo de pan de maíz, la especialidad de Barcelos. ¡A disfrutar!