¿Cómo no sentirse rey, en los Castillos del Loira?

Construcciones milenarias; templos enteros hechos a mano; exquisiteces preparadas por los anfitriones en sus propias casas. Todo eso, además de sus imponentes y reconocidos castillos, es lo que nos depara el destino en este recorrido fascinante de Teleaire.

¿Quién dijo que no es posible viajar en el tiempo? Derribar ese mito es tan simple como trasladarnos hasta el centro de Francia, y luego un poco al oeste, donde discurre la parte media y baja del río Loira. Puntualmente, este viaje comienza en la región de Touraine.

Partiendo de la ciudad de Tours, y siguiendo el derrotero del famoso río, encontraremos la campiña francesa en versión especial. Sus mercados, sus productos típicos como el vino, del que se enorgullecen, y la calidez invaluable de sus moradores. Todo, claro, envuelto en un halo de historia muy, muy añeja.

Castillo Azay le Rideau en el Valle del Loira

Un poco más al oeste, encontramos el primer castillo a visitar: Azay le Rideau. Ofrece jardines imponentes, y habitaciones que reproducen la estética del siglo dieciséis, cuando fue construido. Este no es el único castillo que posee renombre. De hecho, ni siquiera está calculado exactamente cuántos son los castillos de la región.

No obstante, vale la pena detenerse en la Comuna de Chenonceau, para visitar el Castillo homónimo, también conocido como Castillo de las Damas. No sólo es imponente desde afuera, incluso por el detalle de que cruza un río transversalmente, sino que encierra historias verdaderamente jugosas.

Se trata de un monumento histórico considerado, asimismo, obra de arte. Y quienes incidieron en su construcción fuero ni más ni menos que Diana de Poitiers y Catalina de Médicis. Alrededor del 1550, ambas damas se disputaban el amor de Enrique II, que le regaló el castillo a la primera de ellas, quien lo dotó de su impronta.

Sin embargo, fallecido el rey, Catalina de Médicis se quedó con el castillo de Chenonceau y le dio a su rival, a cambio, otro de menor envergadura. De 1560 en adelante, ella decidió los destinos de esta construcción extraordinaria. A Catalina se debe la decoración de las habitaciones, por ejemplo.

Además de oficios antiquísimos, y atracciones de lo más tradicionales, en la región es recomendable optar por la modalidad en casa del habitante. Se trata de una forma de hospedaje que permite ser alojado en un hogar del vecindario, lo que permite al turista empaparse de la cultura y costumbres vernáculas.

Castillo de Chambord en el Valle del Loira

Para el final, a no perderse el castillo de Chambord, reconocido por su arquitectura renacentista, famoso por ser uno de los más majestuosos, pero con la peculiaridad de que, cuentan la leyenda, sólo fue utilizado durante 16 días. Una verdadera pena.