Cataratas del Iguazú, el paraíso del agua

Pocos fenómenos naturales son tan imponentes como las cataratas, esos inmensos saltos de agua cuyo estruendo ya resulta impactante. En este caso, Teleaire viaja a Misiones, Argentina, para recorrer las Cataratas del Iguazú, de fama mundial. De seguro, saldremos salpicados.

Misiones es una de las provincias del litoral argentino. Toda la zona se encuentra rodeada de ríos, y su geografía selvática es compartida con Uruguay y Paraguay. La capital es Posadas, una ciudad que conserva aspecto colonial, y ofrece una ribera enorme con vista al Paraná, uno de los ríos más caudalosos del mundo.

En toda la superficie misionera la naturaleza se impone. Por eso, es posible conocer un mariposario, con miles de ejemplares de belleza inigualable, en el Parque temático de la Cruz. Además, este paseo ofrece una vista impresionante, con un mirador de 83 metros de altura. Toda la vista es de agua y vegetación, conjugando no sólo colores vivos, sino también paisajes de diversas nacionalidades: brasileña, argentina, y paraguaya.

Desde Posadas, vale la pena recorrer 5 horas de ruta en auto para acercarnos al plato fuerte del viaje. No sin antes detenernos en Moconá, una región desconocida para el turista desprevenido, pero que ofrece una condición natural única en el mundo: cataratas que interrumpen el curso del río Uruguay, pero de forma longitudinal, es decir, atravesadas a lo ancho, y durante 3 kilómetros. Belleza inverosímil.

Las cataratas del Iguazú se imponen, ya del vamos, porque no es fácil llegar a ellas. Hay que recorrer senderos escarpados sinuosos, y hacerlo en bote, o camión, o tren eléctrico. El rugido estremecedor del agua cayendo, se oye de lejos.

Finalmente, cuando se accede a la vista completa de esa garganta natural tan pero tan grande, ningún calificativo alcanza. Es hipnótico ver el agua caer y caer, durante 80 metros, desprendiendo vapor.

Las posibilidades admiten, para los muy valientes, ver todo desde abajo, montados en gomones que parecen de juguete frente a tamaña cortina de agua. Además, es posible caminar por pasillos ubicados estratégicamente, para sentir una lluvia fresca y energizante, siendo rociados por la energía imparable del agua.