Cuenca: Ciudad hermosa y antigua

Cuenca
De Guayaquil a Cuenca, nuestro próximo destino, el viaje no dejó de sorprendernos con sus atractivos naturales; un camino de montaña, sinuoso, de curvas, rectas y contracurvas, y mucha vegetación que, de repente, en un abrir y cerrar de ojos, se esfumaba entre las nubes… ¡Sí! ¡Literalmente! Es que la ruta atravesaba zonas de mucha condensación de humedad en los denominados «Bosques Nublados«. Según nos contaron nuestros guías durante el trayecto, hay sólo 32 de éstos ecosistemas en todo el mundo y, entre ellos, 26 están en Ecuador.

Y después del recorrido, Cuenca nos recibió con sus puertas abiertas de par a par para mostrarnos ese «no se qué», ese encanto, que la hace única, y que percibimos en sus casas bajas de techos de tejas, con amplios corredores llenos de plantas y flores que invaden la vida familiar, y en sus calles antiguas, adoquinadas, llenas de historia y de reminisencias a un pasado colonial, en sus museos, en sus numerosas iglesias, entre las que se destaca la Catedral de la Inmaculada Concepción, una de la más grandes y hermosas de América, y en cada uno de sus rincones, que han servido de estímulos para el florecimiento del arte poético y del pensamiento profundo de más de uno de sus habitantes.

Dentro de la ciudad de Cuenca se pueden encontrar vestigios de las milenarias civilizaciones Guapondelig Cañari y de la Tomebamba incásica, en el parque Arqueológico de Pumapungo, ubicado en la Avenida Huayna Capac y Calle Larga. Allí se aprecian los tipos de construcción, elementos utilizados como el estilo de diseño urbanístico de estas culturas.

Pero no sólo eso: la ciudad de Cuenca está atravesada por el Río Tomebamba, que la divide en dos zonas bien diferentes, cada una con sus singularidades: hacia el norte, sobre el barranco, las casas parecen dar la bienvenida al turista y, hacia el sur, la modernización muestra su alcance en los barrios residenciales, edificios, centros comerciales y amplias avenidas.

Todo el casco histórico de la ciudad de Cuenca fue incluído, el 1º de Diciembre del año 1999, en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO; el mismo está circunscrito por las calles Bolívar, Estévez de Toral, Lamar, Malo, Sangurima, Hermano Miguel, Gran Colombia, Huayna Cápac, Sucre, Vega y la Bajada de Todos Santos (Calle Larga), sobre un área de 200 hectáreas.

Antes de que el día llegue a su fin, un «canelaso» nos esperaba en el Hotel Casino Presidente: compuesto por canela, hierbas y aguardiente de caña; es también una expresión común en Ecuador que consiste en tomar una bebida caliente que alivia los efectos de la altura para más de un turista víctima de sus efectos. Por esta razón, su ingesta es muy recomendable: se sirve con dos jarras, una que lleva la infusión, muy dulce, y otra con el aguardiente. Luego, ya de noche, fuimos a descansar, para recobrar energías y retomar al día siguiente las actividades de nuestra estadía en Ecuador.

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Agradecimientos:

– En Especial a Galo Alvarez y Edgar Rojas Prieto por su atención y buena compañia durante nuestra estadía en Cuenca. Junto a ellos a todo el personal del Hotel y Casino Presidente que nos hospedó y agasajó de forma permanente. Sitio web: http://www.hotelcasinopresidente.com.ec/

– A toda la familia de FITE por su confianza y particularmente en esta etapa del viaje a Jonathan Tinoco y Gustavo Cedeño.

– A Hernán Plaza por su cordial guía al llegar a Cuenca y visitar sus encantos en la ciudad y en sus inmediaciones.

Encuentre más información sobre Cuenca en su guía oficial elaborada por la Fundación Municipal Turismo para Cuenca: http://www.cuenca.com.ec/