Quién iba a decirnos que en menos de una hora de vuelo el paisaje cambiaría tanto; habíamos estado en Lima, la capital del Perú, desde donde partimos en avión hacia Iquitos. Mientras volábamos podíamos advertir cómo los edificios de la gran capital se trastocaban en un verde intenso, cada vez más frondoso… y de a poco fueron apareciendo los primeros cursos de aguas, hasta que alguien comentó “Ese debe ser el Amazonas”. Abajo sobresalía un gran cauce amarronado y ondulante, con sus varios afluentes, que nos daba la bienvenida.

Ni bien aterrizamos en el aeropuerto de Iquitos fuimos recibidos por Sandro, nuestro genial guía durante la experiencia. Junto a él, nos subimos a una embarcación y partimos rumbo a Santa María de Ojeal, un pueblito ribereño de 800 habitantes en donde los niños andan naturalmente descalzos, ajenos a lo que para nosotros serían los “peligros” de la selva. Y un poco más allá se encuentra el Refugio del Río Sinchicuy, en el cual dormiríamos esa noche. Habíamos comenzado así nuestra experiencia en la amazonía peruana.

Antes de seguir con el relato una recomendación: desde que bajamos del avión el calor fue agobiante siempre, por lo que es fundamental llevar agua, ropa y calzado cómodo, gorros, y también repelente contra insectos.

Durante nuestro primer día en la selva amazónica peruana recorrimos el pueblo, sacamos varias fotografías, aprendimos sobre la flora y la fauna autóctona del lugar, vimos cómo extraen el jugo de la caña de azúcar los pobladores de la zona, visitamos al chamán de la zona y supimos sobre algunas plantas que, como la ayahuasca, son usadas entre los nativos para descubrir enfermedades y curar dolencias naturalmente, caminamos en medio de la selva primaria y, una vez próxima la noche, a eso de las 19 horas (local) regresamos al refugio.

Allí, en la selva, no hay luz eléctrica y gracias al uso de faroles a kerosene se logra iluminar muy tenuemente la zona, por lo que la noche es una profunda oscuridad, “ruidosa oscuridad”; efectivamente: es un verdadero espectáculo para los oídos reconocer el sonido de los insectos, mamíferos, aves y cuanta especie viva pueda uno imaginarse que, lejos de descansar, cobra plena vitalidad con la caída del sol.
Y así, escuchando el ruido de la noche, nos fuimos a dormir en nuestra cabaña del refugio, hecho prolijamente de madera y recubierto con tejido mosquitero para evitar la entrada de “bichos” que pudieran molestarnos.

Al día siguiente volvimos a navegar por los afluentes del gran Amazonas para llegar a un segundo refugio en donde pasaríamos esa noche. Antes, vimos desde la embarcación a los delfines rosados del río, llamados “bufeo colorado” por los nativos; después, hicimos una parada en el Centro de Rescate Neiser, un emprendimiento familiar gracias al cual se recuperan especies propias de la amazonía, en donde viven monos ardilla, coatís, osos perezosos, tucanes, una anaconda, una boa constrictora, tortugas de las más raras, entre otras especies. Más adelante, desembarcamos en el pueblo San Juan de Huashalado, al cual atravesamos a pie para tomar otro bote en otro afluente del Amazonas: el Yanayacu. Por la tarde, pescamos pirañas y caminamos durante una hora en la inmensidad de la selva de la Quebrada del Falcón, rodeados de árboles milenarios y altísimos que no dejaban ver el sol, y de la más frondosa vegetación. Allí pudimos ver gigantes hormigas “bala”, cuya picadura, dicen, duele literalmente como “un balazo”, tarántulas, cuevas de murciélagos, ranas autóctonas, entre otras especies faunísticas. Ya de noche, la excursión en bote, a la luz de la luna y con la música caótica de todo alrededor, es fascinante e imperdible. Y así, otro día llegaba a su fin y el descanso nos esperaba en el refugio Tambo Yanayaco.

Sin dudas, la selva no es una experiencia para todos, aunque es impostergable para todo turista que tenga alma de aventura y supervivencia. El calor agobiante, la falta de energía eléctrica y de agua caliente para bañarse, sobre todo, pueden jugar en contra a más de un hombre (o mujer) de ciudad acostumbrado al confort, pero vale la pena acomodarse a la falta de comodidades para sentir en el propio cuerpo la intensidad del ecosistema selvático, en los márgenes del fabuloso Amazonas.

 


Agradecimientos:
– En particular a Danilo Peña quien fue el hacedor de toda esta aventura por el amazonas peruano y su magnífica empresa «PASEOS AMAZONICOS» (http://www.paseosamazonicos.com/) que se encarga del confort y bienestar de todos los turistas (periodistas en nuestro caso) que pasan por las manos de su calificado personal.

– A Carlos Chuquín, Asesor de Prensa de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) y la propia Cámara por permitirnos seguir recorriendo y difundiendo Perú al mundo desde este espacio.

– A quiénes conforman Peruvian Airlines, permitiendo a los turistas como a nosotros acercarse hasta Iquitos desde la propia capital del Perú de manera cómoda y segura con sus vuelos e infraestructura. (http://www.peruvianairlines.pe/)

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa. Ver más entradas

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18 comentarios

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  1. en eso coincido con el sr alejandro,es maravilloso lo que la selva te ofrece un mundo muy extenso porque lo que vivieron no es ni la primera parte de la selva amazonica,y lo digo porque naci en la selva y gracias a ella no se pierde el equilibrio de la vida y nada
    felicitarlos por difundir nuestra querida selva

  2. en eso coincido con el sr alejandro,es maravilloso lo que la selva te ofrece un mundo muy extenso porque lo vivieron no es ni la primera parte de la selva amazonica,y lo digo porque naci en la selva y gracias a ella no se pierde el equilibrio de la vida y nada felicitarlos por difundir nustra querida selva

  3. Hola Alejandro, gracias por promocinar nuestro país con tanta calidad y eficiencia periodistica, como siempre me tomaré la libertad de insertarlo en nuestro Semanario.
    Un gran abrazo
    Elena Villar
    de Perú

  4. Recién hoy tuve tiempo para revisar el video de tu viaje por el río Amazonas, como siempre es un excelente trabajo que nos conduce por lugares increíbles.

    JULIO CALERO
    desde Ecuador

  5. Gracias Maricel y Alejandro por regalarnos una nueva oportunidad de conocer y disfrutar virtualmente de mi Perú, esta vez el destino elegido Iquitos, con su cálida gente que regala hospitalidad a quien los visita. Es gente muy divertida, supongo que el clima ha de influir en su comportamiento, seguro les habrá llamado la atención su peculiar forma de hablar, casi manejan un lenguaje propio, más allá de su característico dejo muy distinto a cualquier otro que habrán tenido oportunidad de escuchar en otras ciudades del Perú.

    La amazonía peruana constituye la gran reserva natural de la humanidad, de una belleza sin igual que debemos preservar.

    Un tema a compartir el de la ayahuasca, que es una raiz que preparan los chamanes de la zona en infusiones con fines terapéuticos, es un poderoso alucinógeno por lo que su consumo debe ser cuidando los excesos y un control de calidad calificado. Les dejo algo de literatura para su revisión (http://es.wikipedia.org/wiki/Ayahuasca)

  6. Qué increible, maravilloso todo! Mucho esfuerzo no? pero cuánto se los vio disfrutar.

    Me llama tanto las especies vegetales y animales de esos lugares!

    Felicitaciones … hasta el próximo video

    Ana Franco

  7. excelente video!!! muy bueno teleaire!!! los vuelvo a felicitar!!!!que buena musicalizacion !!!

  8. Excelente trabajo, pero todos son buenos uno mejor que el otro, son distintos, no podes comparar el Amazonas con Marruecos, se pasan dia a dia, Felicitaciones un monton.-
    Jorge

  9. Por Dios! Que impresionante! Es increible conocer el Amazonas tan de cerca, su fauna y su flora. El video es perfecto, con una gran edición, las imagenes y el relato hacen un excelente trabajo periodistico. Se llevan una gran admiración de parte mía!

  10. amigos de teleaire, la verdad que es un viaje maravilloso ese del Amazonas. les felicito por el trabajo y por la gran aventura que viven dia a dia. saludotes, roberto f. campos Cuba

  11. Fantástico. Espectacular. Seguro que está entre los mejores reportajes que han hecho. Mirándolo se viven las emociones.
    En un memento decís: «un lugar que aún no fue conquistado por la civilización» Es tan bello todo que yo agregaría un «por suerte». Por suerte es un lugar que aún no fue conquistado por la civilización.

    Grande Teleaire.
    Ns veremos en los primeros de abril.
    Un abrazo,
    Sabatino

  12. Muchas gracias Leonel, Richard, Faby, Francisco, Andrés y Gustavo. Me emociona mucho leerlos y saber que les a gustado mi último video reportaje que agradezco a la vida y a toda la gente de Iquitos y Danilo que lo han hecho posible…

  13. Ale, muy bueno el video, es impresionante los lugares del mundo que tenemos por conocer…. Gracias por compartir estas imagenes.

  14. ES NOTABLE COMO MEJORA EN CADA ENTREGA L ACALIDAD DE TUS VIDEOS. FELICITACIONES EXTENSIVAS A MARU. ABRAZO ANDRES

  15. Querido amigo Alejandro:

    He visto, con pasión, tu magnífico reportaje sobre la selva Amazónica. ¡Qué envidia no haber podido estar allí!. Lo único que he hecho con el Amazonas es soltar agua de este río en el río Tajo, el más grande de España. Fue el 12 de febrero coincidienso con el aniversario del descubrimiento del Amazonas por mi paisano Francisco de Orellana, del que ahora se cumplen 500 años de su nacimiento. ¡¡¡Felicidades por tu buen hacer profesional!!!

  16. Siempre sospeché que no eras demasiado convencional…ahora lo confirmo…..jejeje…y lo peor es que tenés una esposa tan aventurera como vos…no lo puedo creer!!!
    Felicitaciones por esta entrega, super apasionante…me recordó mi niñez en el Tigre…pero un poco más peligroso y salvaje..

  17. Hola Ale. Que bueno ver esos bichitos. jaja. Los comiste todos, hasta en la pesca te veo
    Demasiado bueno como siempre, como decís son recuerdos para siempre
    Un abrazo, Leo.
    Felicitaciones

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