Estambul, o la ciudad de historias inverosímiles

Una ciudad construida sobre dos continentes. El puente, a través del estrecho del Bósforo, que comunica el Mar de Mármara con el Mar Negro, que recuerda al visitante que allí podría pasar, recorriendo, mil y una noches. Todo el encanto de Estambul, en un recorrido que no parece real.

Es tanto el peso histórico, cultural y religioso del Estambul, que podríamos caer en el error de creer que se trata de la capital de Turquía. Sin embargo, ese rótulo lo lleva Ankara. Por su parte, la ciudad que hoy nos ocupa fue la capital del Imperio Bizantino, y supo llamarse Constantinopla.

Para definir el fin de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna, los historiadores señalan la caída de Constantinopla, y dominio de esa ciudad por parte del Imperio Turco Otomano, en 1453. Sitúese, pues, amigo viajero. No estamos en cualquier parte del globo. En Estambul, Oriente y Occidente se dan la mano.

Es impresionante observar, desde un automóvil, cómo es posible pasar de un continente a otro por un puente corto, mientras se divisan cientos de cúpulas de mezquitas cerca del agua. Estambul nos avisa que estamos pisando suelo islamita, y se siente en el aire.

Aceptando la invitación musulmana, hay que dirigirse a la Mezquita Azul, o Mezquita del Sultán Ahmed, famosa por sus seis minaretes (torres) de 64 metros alrededor. Para ingresar y recorrerla, todo visitante debe respetar el código de vestimenta islámico, y dejar a la vista la menor parte del cuerpo posible. Las mujeres, desde ya, deben llevar el característico velo.

Para belleza y contraste, enfrente, se encuentra la basílica Santa Sofía de Constantinopla, la más grande del imperio Bizantino, católico ortodoxo. Hoy es un museo que conserva muestras del paso del Imperio Romano al Bizantino, y luego al turco.

Para tomar contacto con las costumbres más vigentes de Turquía, conviene pasear por el Gran Bazar, que contiene, en 58 calles, más de 4000 tiendas. Es el bazar cubierto más grande del mundo, junto con el Bazar de las especias, también turco. Allí se puede comprar toda clase de productos típicos; desde frutas secas hasta semillas de lo más variadas.

Por supuesto, ya que es el estrecho del Bósforo el que comunica Europa con Asia, es imperdible el crucero, desde el cual se observa la diferencia de construcciones entre una costa las del Mar de Mármara, y la otra, del Mar Negro.

Finalmente, es tanto lo que queda fuera del recorrido, que el guía de Teleaire, Osman Güller, lo resume de esta manera: “Estambul es la ciudad perfecta para venir a divertirse, comprar… y tiene una vida nocturna que los hará sentir jóvenes”. Nos despide una bailarina, haciendo la danza del vientre. Nada que agregar.

Este viaje a sido coproducido junto a Adelphia Tours