eurodisney paris

5 días mágicos en Eurodisney Paris

Recorrer Eurodisney en 5 días puede ser el plan soñado por toda la familia. Tanto es así que volver al parque temático cada vacación se volverá inevitable.

Eurodisney Paris fue una idea alocada que tuvimos con mi pareja hace ya algún tiempo. Habíamos estado en otros parques temáticos y visto la agradable experiencia con los niños por eso pensamos ¿y por qué no Eurodisney Paris

La idea se convirtió en un propósito claro: debemos hacer este súper viaje a Francia con nuestros hijos.

 Camino a Eurodisney Paris 

El día que salimos en coche hacia Eurodisney Paris los peques aún no tenían ni idea de dónde se iban de vacaciones. El camino se pasó rápido entre música alegórica y canciones del Parque ( parada, espectáculos, etc.).

Paramos a desayunar en Poitiers, aquí Oscar ya se mosqueó al escuchar a su madre pedir el desayuno en francés.  

Total que finalmente llegamos a nuestro primer hotel El Explorer´s. El check-in fue rápido. Tenían ya preparada nuestra habitación. Empezamos con buen pie. 

Raudos dejamos las maletas, preparamos cámaras y con el tren partimos a París. La idea era que se dieran cuenta de dónde estaban cuando se toparan con la Torre Eiffel en todos los morros. Así fue. Pasamos el resto del día en París y cuando el cansancio se apoderó de los adultos, regresamos con el tren al hotel. 

Primer día en EuroDisney París

Volví a ser niño

Durante el desayuno de pronto empezó la magia. De pronto una carta estaba sobre la mesa. Al abrirla vimos los cuatro asombrados cómo Mickey nos invitaba a conocerlo ese mismo día en el Parque Disney y nos indicaba que en el Sequoia nos darían alojamiento y los pases de entrada. 

eurodisney, soñado también por adultos

La inmensidad del hotel nos deslumbró. He de decir que mi mujer y yo llevamos toda la vida trabajando de hoteleros y ahora regentamos nuestro propio negocio y aún así todo era una sorpresa tras otra. 

Está todo cuidado hasta el detalle. Sólo por ver el hotel ya había valido la pena. El check-in fue rápido y nuestra habitación estaba a punto. La gente más que amable y simpática.  

Por fin teníamos ante nosotros la imagen tan anhelada del lago con el Globo al fondo. La entrada fue espectacular. Con todos los honores fuimos recibidos por una banda que tocaba en el kiosco y, después de lagrimear, fuimos al Emporium pues había que equiparse para la ocasión.  

El Garden´s tiene estupenda comida y el local es precioso. Al terminar de comer vimos en primera fila el espectáculo de Mickey y su 25° aniversario.   

La tarde la pasamos en Fantasyland donde vivimos un gran momento de diversión en el laberinto de Alicia. Y entre risas , alguna pelea con los peques y helados pasó nuestro primer día en Eurodisney Paris

Lo cerramos tras ver el Iluminations plácidamente sentados en la rotonda del castillo. 

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Segundo día en Eurodisney Paris

Princesas y Piratas surcando los mares del sur hacia el lejano oeste

Fuimos al encuentro con Mickey. Hasta las 10 no empezaba a recibir vistas pero la espera se nos hizo corto mientras jugábamos y sacábamos fotos. En ese momento también empezó a funcionar el Fasstpass de Peter, una atracción que por la mañana a las 9:30 tenía una fila considerable. 

eurodisney y sus princesas

Con gran emoción entramos a ver al jefe, simpatiquísimo y tuvimos el gran honor de que fuese el primero en firmar en los libros de autógrafos y de estrenar el Photopass.  

Una vez la promesa cumplida nos vino justo para aprovechar nuestro tesoro llamado Fasstpass y a disfrutar de mi personaje favorito ¡el gran Peter Pan! Fantástica, maravillosa, emocionante, preciosa. 

Fuimos a Piratas del caribe, investigamos rutas secretas y pasadizos que hasta al mismísimo Héctor Barbossa hubiese preferido no cruzar. Mientras nuestros “grumetes” realizaron un buen trabajo y por fin se abrió la fortaleza que nos conduciría a embarcarnos en esa maravillosa aventura llamada Piratas del caribe. Qué buen sabor de boca nos dejó, y más cuando al salir GarfioSmee estaban firmando autógrafos.  

A lo lejos aún se apreciaba lo que antaño fue la ciudad más esplendorosa del viejo oeste americano, Thunder Mesa, hoy ya en decadencia. 

Se escuchaba como alma que lleva el diablo el chirrido de los railes del viejo tren de la mina, desbocado y que hace temblar a quien se aventura a explorar la antigua mina de oro. 

Yo fui uno de los que se atrevieron a entrar en esa mina en busca de fortuna ¡4 veces seguidas! Como había sacado los 4 fasstpass y nadie me quiso acompañar, los aproveché solito. El CM Forajido que vigilaba la entrada a la tercera vez se tocó el ala del sombrero, escupió en el suelo, su mirada se cruzó con la mía y me dejo pasar… 

De esa vieja época dorada solo se conserva el esplendoroso barco de vapor a bordo del cual nos dimos una vuelta por el Río Grande. Luego al llegar a Puerto La mala fortuna hizo que perdiésemos el camino y cuando quisimos darnos cuenta se abrió ante nosotros las puertas de la Phanton Manor.  

No podemos hacer ese desagravio al señor de la mansión que con tanta insistencia nos invita a pasar. El resto de la historia ya la conoces y, como almas que vagan en pena, salimos de su desolado cementerio donde aún se escuchan los ecos de los difuntos. 

Un tren de vapor nos condujo finalmente a las puertas de 1900, donde la floreciente ciudad donde esta Main Street hervía con el bullicio de sus habitantes. Otro pequeño salto en el tiempo y nos encontramos cenando en una típica hamburguesería de los años 60. 

Así volvimos a nuestro siglo y a descansar en nuestra cabaña dentro de un Bosque de Sequoias. ¡Eurodisney Paris estaba siendo aún más increíble que lo que pudimos imaginar!

Tercer día en Eurodisney Paris

Luz, cámara, ¡acción!  

Como cada día pasado en Eurodisney Paris, entre el canto de los pájaros y la música de fondo, cruzamos el Bosque para desayunar. 

A eso de las 9:00 solíamos ya estar en el Parque. Esta vez tocaba saludar a Goofy y Pluto. Mientras mamá se quedó con los retoños haciendo cola ya me fuí a los Studios a hacer lo propio. Solamente abrir me fui directo a Ratatouille a por los fasstpass

A la hora acordada la familia estaba en la puerta de los Studios. Y a Ratatouille… Entre tours por los estudios de cine, efectos especiales y alguna que otra atracción se nos pasó la mañana. Tomamos un tentempié en el Blockbuster ( Un sitio nada especial, cumple las expectativas de almuerzo rápido). 

Luego fue el turno del espectáculo Motor´s Action que lo disfrutamos mucho. Cuando salió Rayo McQueen a mi hijo se le escapó un suspiro que estremeció a toda la grada.  

Después de tanto Rock & Roll nos fuimos a desintoxicarnos con algo de Magia al estilo Eurodisney ParisMickey nos sorprendió con un maravilloso espectáculo. 

Volvimos a disfrutar del Ratatouille con nuestro fasstpass y también aproveché a husmear en un hotel cercano en el que antaño se hospedaban las grandes estrellas de Hollywood. Un botones me acompañó a los ascensores de servicio. Y de pronto vi como enfrente de mi desaparecía una familia. Falló el mecanismo del ascensor y me precipité al vacío.

Bueno, mejor pensado nos quedaremos en el Sequoia que ya estamos bien. Al salir Oscar me estaba esperando, fue cuando al girar la esquina un soldado Imperial de la 3ª Orden le arrebató a mi hijo su peluche de Mickey

Menos mal que yo llevaba colgado un bolsito con su cara y al verlo supo que éramos amigos del Imperio, le devolvió el peluche y aceptó hacerse unas fotos con nosotros. 

Y así, a lo tonto, nuestro periplo por el mundo del cine fue pasando. Cenamos muy, pero que muy bien en el Sequoia, recomiendo este estupendo buffet

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Cuarto día en Eurodisney París

Hace mucho, mucho tiempo, en una Galaxia muy, muy lejana… 

Pues mientras el resto de la tropa estaba haciendo cola para conocer a Minnie, yo me fuí a por los Fasstpass de Star Tours.

En el camino me topé con un grupo de rebeldes que estaban preparando un plan para atacar el destructor Imperial del Canciller Supremo Palpatine.

Me reclutaron y me metieron en Hángar nombrado Hyperspace Montain y ¡a tomar viento por toda la Galaxia!

Rápidamente me fui a mi encuentro con la familia y estaban a puntito de hacerse la foto con Minnie. Por lo tanto tuve también el gran honor de conocerla.

De aquí nos fuimos a Star ToursAutopia, al cine del Jedy y a nuestro esperado encuentro con Dark Vader

Y claro después de cruzar 20.000 leguas de viaje submarino a bordo del Nautilus a uno le aprieta el hambre. Así que a comer al Garden´s. Algo es seguro: es imposible aburrirse en Eurodisney Paris.

La digestión la hicimos disfrutando del Vals de las Princesas. Entramos otra vez a Piratas y vimos la parada. Después, nos fuimos de paseo a Agrabah donde conocimos al Genio.

Eurodisney: desfile con Nemo

La magia de Eurodisney Paris es real. Mi mujer y yo tenemos un trabajo muy estresante y absorbente que pocas veces nos deja disfrutar de los hijos al 100 %.

No eran sólo unas vacaciones o un parque temático, era un ambiente mágico que iba uniendo lazos de complicidad con nuestros peques.

Nos hicimos un picnic en la habitación, un ratito de tele y a dormir. Este viaje soñado en Eurodisney Paris va tocando a su fin y al día siguiente tocaba hacer las maletas.

Quinto día en Eurodisney París

Despedida y cierre

La operación » plegar el Campamento » fue rápida ya que el coche lo teníamos justo enfrente de la puerta de nuestro lodge.

Fuimos a desayunar y una vez en el parque aprovechamos para darnos un paseo por Fantasyland y montar a Dumbo.

Cuando menos nos dimos cuenta Dumbo nos había llevado volando al País de Nunca Jamás y, entre luchas con piratas, esquivar cocodrilos, tomar te dentro de unas enormes tazas y volviendo a visitar a Pinocho y Blancanieves se nos fue media mañana.

Para ir cerrando la jornada se decidió repetir lo que más nos había gustado de los dos parques.

Esa noche mientras cenábamos junto al barco pirata del Explorer´s decidimos que a la vuelta pasaríamos por el Valle del Loira a ver algún castillo. No podíamos irnos a casa así, sin mas.

Al día siguiente salimos por la mañana rumbo a casa y pusimos gasolina en la estación de servicio.

Al salir de la gasolinera, los dos peques levantaron sus manitas diciendo ¡adiós Disneyyyyy!

En ese momento su madre y yo nos cruzamos unas miradas de complicidad… los dos pénsabamos en lo mismo «esto no es un adiós, es un hasta pronto».