La Normandia impresionista

Honfleur es especialmente reconocida por su antiguo y pintoresco puerto, pintado muchas veces por artistas como Claude Monet o Gustave Courbet. También encontramos en su centro histórico la Iglesia de Santa Catalina, la más grande de toda Francia construida en madera y que posee su campanario separado del edificio principal.

Caracas, el corazón de Venezuela

Sólo algunos saben que la capital de Venezuela se llama Santiago de León de Caracas. Está muy cerca del mar Caribe y a los pies de la montaña El Ávila, cuya altura de 2.600 metros se puede admirar, y experimentar, a través del teleférico Waraira Repano.

Angkor en Camboya

La antigua capital jemer es una explosión de fuerzas: la de una civilización que supo alcanzar grandes logros técnicos y de urbanismo, las de una arquitectura llena de esplendor que aún testimonio de tiempos magníficos, y la de una naturaleza que lucha por recuperar su espacio. Angkor es uno de esos lugares del mundo que ningún viajero debería perderse.

Año Nuevo en Moscú

La capital rusa no estaba muy decorada en la época soviética. Sin embargo hoy pocas ciudades del mundo tienen tantas luces como esta. Cualquier calle o plaza, edificio o parque, está repleto de guirnaldas. Los interiores se podrían calificar de apabullantes. Para quienes disfruten con las ciudades muy decoradas en las fiestas navideñas, Moscú es su destino.

Navidad se dice Gramado en Brasil

En Sudamérica la Navidad se vive de tirantes y sandalias, al igual que en todo el hemisferio sur. Sin embargo, hay una ciudad en Brasil que se prepara durante semanas para disfrutar de las fiestas con inmensos árboles, renos, espectáculos y mercadillos llenos de nieve, aunque sea de fantasía. Durante los meses de noviembre y diciembre, en la ciudad de Gramado, las Navidades son blancas.

El mundo en estado puro en Iquitos, el Amazonas peruano

Quién no ha soñado con sumergirse en el Amazonas, con observar cómo vive la gente que aún teme a la Naturaleza y mantiene con ella una relación privilegiada. Viajar a Iquitos, en Perú, es regresar a los orígenes. Los nuestros.

Mil y un contrastes en una Irlanda que no solo es celta

Dublín es una ciudad muy bonita a pesar de tantos días grises al año. La Calzada de los Gigantes es uno de esos lugares que no hay que perderse en la vida de un viajero. Los testimonios de la herencia celta son visita obligada para cualquier aficionado a la historia muy antigua que aún se puede tocar. Y además de todo eso… ¡en Irlanda hay mucho más!

Honduras, un pequeño secreto del Caribe más paradisíaco

Honduras es un destino poco conocido, algo que se vuelve incomprensible al saber todo lo que tiene para ofrecer al viajero. Ya sea por sus playas paradisíacas, ideales para descansar y disfrutar de la naturaleza, o por toda la historia que encierran sus sitios arqueológicos, Honduras se posiciona como una combinación perfecta de relax y aventura en un entorno silvestre único.

Barcelos es la cuna del gallo de Portugal

Cuenta la leyenda que aquí revivió un gallo cocido ante la injusta condena a un peregrino. Omnipresente en esta ciudad del norte de Portugal, el gallo también es el símbolo turístico del país del azulejo, la artesanía de barro, el buen vino y los bonitos mercados donde impregnarse de la cultura local más popular. Barcelos, a una hora al norte de Oporto, ofrece un resumen de todo esto.

Roma es, y sin ninguna duda, la Ciudad Eterna

El tiempo no pasa por ella. Y al mismo tiempo qué delicia es comprobar cuánto tiempo lo ha hecho ya. Roma es uno de esos rincones del mundo que enamoran. Por sus calles, por sus olores a café y a humedad, por la majestuosidad de sus edificios, por su cantidad de iglesias, por esa mezcla de riqueza y decrepitud que se esconde en cada esquina. Y tantas veces en forma de ruina.

La Pampa argentina, donde el cielo lo rodea todo

El paisaje de la Pampa argentina es impresionante. Las praderas dibujan el horizonte y el cielo es tan inmenso que parece rodear al viajero como en pocos lugares del mundo. Además es una región llena de historia, fácilmente reconocible en lugares como San Antonio de Areco. La Pampa también es la tierra de los gauchos, polémicos habitantes nómadas cuya evolución es la de un pueblo que caminó de la mano de sus pastos y sus caballos.

Bangkok, un infierno de ruido y tráfico lleno de paraísos

La capital tailandesa es un caos de ruido, de contaminación, de humedad y de gente poco sonriente. Sin embargo esconde auténticas joyas arquitectónicas y remansos de paz en forma de santuarios budistas en los que se olvida fácilmente el bullicio exterior. Es además el punto de partida para visitar un país que tiene mucho de paradisíaco y de tranquilo, en otras zonas.

Ciudad de Panamá, un destino entre dos oceános

La ciudad de Panamá no solo es la ciudad del Canal, aunque solo por eso merece ser visitada. Es impresionante ver maniobrar a los grandes barcos pasando las diferentes esclusas con solo unos centímetros de margen. Panamá también tiene un bonito casco antiguo y un skyline que cada vez crece más… y cambia más.

Uruguay, un pequeño mundo entre dos universos

Uruguay sorprende: casi escondido entre Brasil y Argentina, hasta el Río de la Plata parece deleitarse en este pequeño país. Sus aguas son a menudo azules y le regala a Montevideo bonitas playas. En Maldonado y Rocha, la costa va ganando en magia según se acerca al amplio océano. Uruguay esconde además lugares llenos de magia. Y, lo mejor de todo, su gente: amable, sencilla… y atrevida a la hora de apostar por lo mucho que tienen para ofrecer.