La noche del 31 de diciembre a partir de las 17 horas y hasta bien pasada la medianoche , la plaza más emblemática de Nueva York se convierte en una gran fiesta. La gran protagonista de esta celebración es la Bola de Fin de Año o la Bola de Año Nuevo, como muchos la llaman. Cuando el reloj marca la medianoche la bola desciende y se ilumina, dando pie a que todos los allí presentes compartan un beso con la persona de su afecto y reciban de este modo el año entrante.

La bola es, además, uno de los recuerdos más comprados por los turistas que asisten a esta fiesta

Esta tradición comenzó en el año 1907. El evento fue organizado por Adolph Ochs, director del New York Times en ese entonces. El jefe del periódico planeó un primer lanzamiento de fuegos artificiales y mandó a construir la bola, cuyo diseño estuvo a cargo de Artkraft Strauss. Desde ese momento, la bola nunca dejó de descender con el final de cada año, a excepción de los años 1942 y 1943, cuando el festejo se suprimió debido a la Segunda Guerra Mundial.

Las parejas sellan con un beso la llegada de un nuevo año

Su fuerte simbolismo impulsó la creación de dos réplicas: uno se encuentra en el vestíbulo del Times Square Visitors Center y otro en Waterford Crystal, una de las principales fábricas de objetos de cristal en Irlanda.

Aquellos que no se encuentran entre el millón de personas que suelen apreciar en vivo el evento, puede asistir a la fiesta online a través de: www.newyears.earthcam.com

Publicado por Marilyn Botheatoz

Escritora por las mañanas y estudiante de arquitectura por las noches. Viajar, descubrir y mostrárselo al mundo dejaron de ser sueños para convertirse en partes de mi vida. Ver más entradas

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