La Bretaña Francesa, llena de paisajes y hospitalidadLa Bretaña Francesa, llena de paisajes y hospitalidad

La Bretaña francesa es una de las 13 regiones del país galo. Una buena forma de recorrerla, es comenzar por sus costas, que ofrecen una vista singular debido a sus componentes graníticos. Su extenso litoral presenta piedras de color rosa y gris, y el contraste puede apreciarse en Perros-Guirec, por ejemplo.

Ese telón de fondo natural, realza la belleza de las construcciones medievales que dan al mar. Fuertes como La Latte, construidos con adoquines, incluso sirvieron como escenario para películas famosas como, One Day.

Es que todo este borde francés estuvo ligado con la entrada y salida de barcos piratas. De allí sus construcciones y leyendas, que hoy deleitan a sus visitantes. De hecho, la ciudad corsaria de Saint – Malo, es un destino muy elegido en la región. Allí, es posible apreciar las murallas que la rodean, que sirvieron para contener el mar, y defenderse de los enemigos.

Dado que la Bretaña francesa es una región portuaria y de vida marítima, uno de los placeres que el turista no debe pasar por alto, es su gastronomía, que se nutre de exquisitas y frescas ostras, entre otras especies.

Por supuesto, tampoco hay que perderse Rennes, la capital de la región. Caminar por todo el casco antiguo, recorriendo callejuelas angostas, zigzagueantes y adoquinadas, es verdaderamente un viaje en el tiempo. Transeúntes y automovilistas comparten superficie sin problemas.

Las construcciones de Rennes son de ensueño. Los techos a dos aguas, de casas que parecen pequeños castillitos de madera, se conservan en muy buen estado. Incluso, algunas casas todavía exhiben, en su fachada, decoración esculpida.

Los vecinos de la Bretaña francesa, tienen sobrados motivos para transmitir serenidad, calidez y hospitalidad hacia todos los que deciden visitar su tierra. No se lo pierda.

 

By Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.