Los cubanos utilizan, normalmente, los pesos cubanos. Esa es la moneda nacional por excelencia, con la que se le paga al trabajador, al comerciante, etc. Sin embargo, el CUC (peso cubano convertible) es igualmente oficial, y se emite en Cuba, desde 1994. Circula de forma legítima, junto al peso cubano.

¿Valen lo mismo? No. Ni parecido. Un peso cubano convertible equivale a 24 o 25 pesos cubanos. Allí radica la primera gran diferencia a tener en cuenta por parte del turista, puesto que el convertible, es una moneda justamente pensada para quienes ingresan a Cuba desde el exterior.

El gobierno cubano implementó el CUC intentando desdolarizar la economía. Es decir, se buscó que la principal industria cubana, que es el turismo, no fuera una fuente de permanente ingreso de dólares. Así que se creó una moneda exclusivamente para el turista, cuyo valor es muy superior a la moneda que utilizan los cubanos diariamente.

El viajero detectará fácilmente que, dada la explicación precedente, al llegar a Cuba debe cambiar sus dólares por CUCs. Pero he ahí un escollo, y es que habitualmente no es nada simple conseguir cambio en la divisa creada para los turistas. Por ello, se aconseja pedirla con tiempo, chequear vía web el disponible en casas de cambio on line, y tomar recaudos.

No obstante, en Cuba también es posible pagar con dólares. Así que el sistema monetario cubano admite 3 monedas distintas. Pero no se debe perder de vista que el Estado aplica un impuesto del 10% del valor de cada compra, si se paga con el billete estadounidense. Así, para el turista, resulta aún más necesario acceder a los CUCs.

Sin embargo, vale aclarar que en Cuba el Euro es mejor pagado que el dólar. Así que quienes viajan desde Europa, o han ahorrado en euros, o prefieren cambiar primero, de dólares a euros, y luego entrar a Cuba, obtendrán mejor tipo de cambio. Eso sí, es fundamental hacer bien las cuentas en el paso de una moneda a otra, porque suele generar confusión a quien no está acostumbrado, y quizá los cubanos saquen provecho de ello.

By Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.