En 24 horas, es realmente difícil recorrer un país, por pequeño que sea. No obstante, existen derroteros turísticos que permiten llevarse, de un destino, buenas impresiones; aún cuando el tiempo apremia.

El caso de Luxemburgo forma parte de esos destinos que, a veces, quedan de paso entre un lugar y otro, y el viajero se encuentra, quizá, en situación de tener que atravesarlo para ir, por ejemplo, de Alemania a Francia. O bien, hacer allí escala entre viaje y viaje, sea en avión, o en tren.

En esa situación, lo mejor es conocer rutas ya recorridas, para no perderse ni perder el tiempo. Para hacerlo a pie, por empezar, es recomendable caminar por Casamates du Block, un tranquilo barrio luxemburgués, con los típicos balcones que tantas fotos han rubricado. No olvidar: por algo Luxemburgo es el balcón de Europa.

A tener en cuenta: las Casamatas (ver foto) son galerías militares, construidas con el objetivo de recibir un bombardeo sin lamentar daños, además de guarecer cargamento. Por ello, es recomendable conocer, al menos, una de ellas. Al ingresar, se siente como si fueran cuevas, abovedadas. Y es que allí se refugiaban soldados, en el siglo XVII.

De allí, siempre a pie, es bueno cruzarse hasta el Barrio de Grund. Se trata de un conjunto de casas hermosas, generalmente en dos plantas, con los techos a dos aguas más bonitos de Europa. El detalle estético lo aporta la vera del río Alzette, de color verde vivo, que complementa los colores de los techos.

Del Grund, hay unas 20 cuadras, o alrededor de 10 minutos caminando, hasta el Palacio Ducal, ubicado levemente hacia el oeste. Al respecto, sobresalen dos detalles: el primero, es que allí viven los reyes de Luxemburgo, por lo cual es una atracción más que justificada; el segundo, es que, si se pretende visitar el palacio por dentro, sólo es posible hacerlo en julio y agosto.

Pero a no desanimar, si toca verlo por fuera. Rápidamente es posible llegarse hasta la Catedral de Notre Dame (Nuestra Señora) bajando por la Rue de l’Eau (vía del agua). La Catedral de Notre Dame recibe, también, el nombre de Santa María de Luxemburgo. Allí, la entrada es gratuita.

Fotografiar la Catedral por dentro, aportará imágenes muy bellas para el viajero que está de paso, sin demasiado tiempo. Su construcción es imponente, incluyendo el detalle de la cúpula, que culmina en unos conos invertidos que le dan mayor presencia a lo que, de afuera, parece un castillo. Nada que despreciar.

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

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