Baños de Agua Santa
Y así llegamos a Baños de Agua Santa, ¡con muchísimas expectativas! Es que nuestro amigo Guido Calderón nos había narrado algunos de los atractivos naturales del lugar y de la imponente presencia del volcán Tungurahua en medio del paisaje selvático… Y de lo contado a lo visto y vivido, en vivo y en directo, Baños no defraudó en lo absoluto… al contrario, las palabras quedan cortas para describir la belleza de la zona.

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Cuando llegamos fuimos recibidos por Guido con la amabilidad que lo caracteriza; junto a su esposa Pilar, comandan el Grupo Turístico “Monte Selva”, que incluye una deliciosa hostería ubicada al pie del Tungurahua, confortable, linda por donde se la mire, en donde nos hospedamos, y el Ecoparque en Puyo-Pastaza. Allí se puede recorrer la Amazonía a través de los senderos… ¡en el aire!, ¡sí! utilizando un arnés y deslizándose sobre rieles, o practicar cánopy, o disfrutar de los servicios del camping, la piscina y el restaurante, entre otros que ofrece. También conocer el refugio de animales amazónicos y todas las acciones para conservar la naturaleza y la cultura de la zona que realizan nuestros anfitriones.

Baños de Agua Santa está situada en un valle, al pie del volcán Tungurahua, y muy próxima a las majestuosas cascadas, como la del “Manto de la Novia”, que se puede “sobrevolar” en tarabita, o la de Pailón del Diablo. Muchos turistas visitan la zona, además, en busca del descanso que propician las aguas termales que abundan en el lugar. También para practicar actividades al aire libre, como escalada, rafting en los ríos, y recorrer senderos en bicicleta o a caballo. De noche, la ciudad brilla para ofrecer lo mejor de su gastronomía, en los restaurantes y bares habilitados, y para invitar a la diversión a través de la música, en las peñas y discotecas, para animarse al tradicional “canelaso” y al “karaoke”.

Muy tarde en la noche, nos dirigimos a la Hostería Monte Selva para descansar en una de sus 39 habitaciones, después de una larga jornada de paisajes majestuosos, inagotables y únicos, en la que conocimos gratas personas, de las que nos llevamos recuerdos que no podremos olvidar, como tampoco podremos olvidar a Baños, al omnipresente Tungurahua, a las cascadas y a esa sensación de “conocer más” con la que nos fuimos del lugar al día siguiente, y con las ganas de volver pronto para seguir sorprendiéndonos con la ciudad y su gente.

Tal vez esas “ganas de querer volver” sean la mejor forma de describir Baños de Agua Santa y de recomendarlo, sin duda alguna, como destino para todo aquél que esté imaginando un viaje futuro.

Click aquí para ver el capítulo anterior: Hacienda Guamag: Volar es posible

Click aquí para ver todos los videos hasta el momento de nuestro recorrido por Ecuador.

CLICK AQUI para ver el video si no pudiste hacerlo:
http://www.mochiladeviaje.com.ar/blog/?p=26

Agradecimientos:

– A Pilar Medina de Calderón, propietaria de Hostería Monte Selva, en la ciudad de Baños de agua Santa por su cálida compañía y a todos los que allí trabajan por su cordialidad y buena atención.
http://www.monteselvaecuador.com/hosteria.htm

– A Guido Calderón que nos acompañó por todo el recorrido de este precioso destino que es Baños de agua Santa, con la mejor predisposición y permitiendo que siempre estemos “más que a gusto” en cada paraje. Es recomendable visitar su emprendimiento que en poco tiempo se convirtió en uno de los medios turísticos más importantes no solo del país si no también de la región, denominado Traffic Newshttp://trafficnews.ec

– A María del Carmen Luna de Acosta (haciendaguamag@hotmail.com) por su cordial recepción en Hacienda Guamag y su compañía durante el recorrido por el predio.- A toda la familia de FITE por su confianza y particularmente en esta etapa del viaje a Jonathan Tinoco y Gustavo Cedeño.

Ubicación de la ciudad de Baños de Agua Santa:


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By Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.