Mil y un contrastes en una Irlanda que no solo es celta

Dublín es una ciudad muy bonita a pesar de tantos días grises al año. La Calzada de los Gigantes es uno de esos lugares que no hay que perderse en la vida de un viajero. Los testimonios de la herencia celta son visita obligada para cualquier aficionado a la historia muy antigua que aún se puede tocar. Y además de todo eso… ¡en Irlanda hay mucho más!