La Cuarta Cruzada. En 1205 el imperio Bizancio estableció en Mistrás el Despotado Latino de Morea. En ésa época, los líderes políticos y religiosos de diferentes comunidades, etnias, o naciones, invadían ciudades y saqueaban lo que hubiera. Mataban niños y ultrajaban mujeres.

Por entonces, Mistrás, o Mistrá, en el Peloponesose fortaleció, en el sentido más raso del término: las fotos dan cuenta de muros altísimos, y construcciones en altura, con miradores desde los cuales se controlaba la posible llegada de enemigos por cualquier parte de la playa.

Así comenzó la historia conocida de este territorio griego, ubicado levemente al sur de esta parte de Grecia, el último bastión del famoso imperio antiguo que entabló pleito con todas las organizaciones conocidas, hasta la definitiva caída de Constantinopla, en 1453, a manos de los turcos, lo que dio inicio a la Era Moderna.

El sitio arqueológico de Mistrás permite conocer la Ciudad Alta, en la cumbre del Monte Taigeto; y, también, ofrece recorrer la ciudad media, donde vivieron quienes no pertenecían a la nobleza, ni ostentaban poder alguno.

El sultán otomano Mahomet II, gobernó Mistrás a partir de 1460. Fue quien le dio el golpe de gracia al imperio Bizantino, haciendo base en este Patrimonio de la Humanidad. No obstante, conservó palacios e iglesias del antiguo imperio.

Por ello, hoy puede visitarse el monasterio Pantánasa. Pantánasa era la Virgen María, madre de Jesucristo, para los bizantinos. Así que esta Iglesia ha sido emplazada en honor a ella. Es importante considerar que esta construcción sagrada pertenece a la Iglesia Católica Ortodoxa, y no al culto Católico Apostólico Romano.

Una cualidad de esta Iglesia, además de ser la última descubierta en la zona, es que todavía permanece activa. Así que, amigo viajero, si anda por estos parajes, tenga a bien guardar silencio.


Más que recorrer el territorio de Mistrás, lo que el viajero recorre cuando visita esta ciudad fortaleza, es la historia del apogeo y caída del Imperio Bizantino, parte del Imperio Romano de Oriente. Para confirmar que las islas del Peloponeso no sólo ofrecen bellas playas, sólo haga click debajo.


 

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

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