Cuba: cómo moverse en el paraíso rebelde

Cuánta poesía se le ha dedicado a Cuba, la más grande de las Islas Antillas; la revolucionaria. Su superficie, de alrededor de 110 mil kilómetros cuadrados, es fácilmente explorable en diversos medios de transporte.

La Habana, como punto de partida, se recorre a pie. Así, se aprecia mejor la diferencia entre la parte vieja y la parte nueva de la ciudad capital. Además, es aconsejable detenerse en los parques, y fotografiar los edificios coloniales.

En bus, se llega al Malecón, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una avenida de seis carriles que bordea la costa habanera, con un muro de ocho kilómetros. Es uno de los puntos de reunión preferido por los habitantes de La Habana.

congreso de la habana cuba

Y de allí, al monumento a José Martí, y a las imágenes gigantes de Ernesto “Che” Guevara y Fidel Castro, personalidades relevantes del hito histórico de 1959, en el que derrocaron a Fulgencio Batista.

El camino puede hacerse a bordo de una máquina, es decir, un auto viejo, modelo 1950, de los que se utilizan como taxi en La Habana. Pero también existe la opción de la motocicleta, para los intrépidos.

De una u otra forma, lo importante es llegar a las costas del Caribe cubano, y poder sumergirse para disfrutar un paseo submarino junto con toda clase de especies acuáticas. Es como estar dentro de un acuario, pero en condiciones de absoluta libertad, y naturaleza.

El bus también ofrece una alternativa, para recorrer la isla de punta a punta. Así, por ejemplo, desde el Malecón, al oeste, es posible llegar a Trinidad, en el extremo opuesto. Trinidad es una ciudad colonial de las que mejor se conservan en toda América, y data de 1514.

Trinidad de Cuba

Desde allí, a 97 kilómetros, se llega a Santa Clara, famosa porque alberga los restos de los héroes de la revolución. El camino es hermoso para recorrer en auto, o máquina, porque se presenta serpenteante y obliga al conductor a demostrar su destreza al volante.

Finalmente, las playas de Cayo Las Brujas, son el entorno ideal para el descanso. Arenas blancas, agua transparente y a una temperatura inmejorable, como sólo Cuba puede ofrecer.