Oviedo, buen comer y mejor vivir

Teleaire recorre Oviedo, al norte de España. Esta ciudad, símbolo de la región de Asturias, deleita al turista por sus monumentos históricos, su cultura milenaria, sus costumbres sencillas, y una gastronomía bien singular.

Al norte de España, pegada al Golfo de Vizcaya, se encuentra Oviedo, capital del principado de Asturias. Se trata de un poblado de alrededor de 220 mil habitantes, cuya cultura merece atención.

Al recorrer la ciudad por sus callecitas, es frecuente escuchar el sonido de las gaitas. De hecho, la gaita asturiana es un tipo de instrumento de viento particular, y diferente respecto de la gaita irlandesa, por ejemplo. En Asturias, el folklore se interpreta fundamentalmente con la gaita.

El arte prerrománico también es distintivo de Oviedo. Hay monumentos históricos, iglesias, y construcciones que, sin representar organismos ni nada en particular, evidencian su legado histórico: el antiguo Reino de Oviedo. Por ello, UNESCO ha denominado Patrimonio de la Humanidad a algunos monumentos, como el palacio Santa María del Naranco.

De más está decir que, en el casco antiguo de la ciudad, se encuentra la catedral, que también posee valor histórico. Y otro tanto lo aporta el mismísimo ayuntamiento, donde opera la administración política de la ciudad, con la característica Plaza del Fontán.

Por otro lado, un punto alto de la propuesta turística ovetense lo constituye su gastronomía, de la cual se enorgullecen los locales. La pastelería, con turrones y otros manjares, es algo que cualquier viajero debe probar. Así también, a la hora de almorzar, la famosísima fabada asturiana distingue a la cocina de Oviedo alrededor del mundo.

Pero vale destacar a la sidrina, o sidriña. Se trata de una bebida similar a la sidra, compuesta básicamente por frutas y alcohol, pero cuyo sabor y textura se apartan de lo habitual. La forma en que se estaciona la sidrina, y el hecho de que se la beba de un solo trago, dejando el final del vaso, constituyen una experiencia singular, que deja entrever el espíritu ovetense.

Cualquier paseo por Oviedo hará que el transeúnte se sienta como dentro de un museo al aire libre. En cada esquina, en cada plaza, hay esculturas bellísimas, que representan, las más de las veces, situaciones para anda extraordinarias.

Es común ver, creadas a cincel, figuras humanas posando, o realizando acciones sin ninguna grandilocuencia. Pero es el estilo de los artistas lo que las vuelve especiales. Así, por ejemplo, las Vendedoras del Fontán, en la plaza Daoíz y Velarde, muestra dos mujeres, una sentada y la otra de pie, trabajando.

Como esa, muchas otras obras de arte urbano decoran cada caminata en Oviedo. Sin dudas, un destino que inspira a quienes se interesan por la cultura del lugar que visitan.