Ámsterdam es cuna de Van Gogh y Rembrandt, último hogar de Anna Frank, ciudad entre canales y encanto holandés. Pero Ámsterdam también es el paseo por los coffeeshops donde es legal comprar hasta cinco gramos de cannabis y otros tipos de “hongos recreativos”.  Algo que tal vez el gran músico argentino, Gustavo Cerati, titularía como «un paseo inmoral».

Recorriendo la ciudad, Amsterdam Card en mano, encontrarás muchas tiendas de semillas, un museo de hachís y marihuana, y otros negocios enfocados a esos turistas y viajeros que ven en esta oferta y libertad el atractivo principal de visitar esta hermoso destino.

Para ser precisos, sólo los coffeeshops suman más de 200. No esperes nada extraordinario al ingresar a alguno de ellos: son bares normales con un mostrador dónde se puede adquirir legalmente marihuana y hachís. Es importante que sepas que la droga recreativa que hayas comprado puedes consumirla allí mismo,  refresco o café de por medio, o bien llevártela a tu hotel. Eso sí: está estrictamente prohibido fumarlo fuera del local o en la calle.

Otros datos a tener en cuenta: no se puede fumar en la mayoría de los establecimientos públicos pero sí puedes fumar marihuana en una cafetería de cannabis. Al parecer, ni Ámsterdam está libre de contradicciones. Recuerda, a su vez, siempre llevar DNI o pasaporte porque los encargados de seguridad del local podrían pedirlo.

A no confundir libertad con libertinaje: si bien en Ámsterdam se dejan de lado muchos prejuicios y se suma control sobre actividades que en otros lugares se prefiere hacer la vista gorda, como con el Barrio Rojo, eso no significa que todas las drogas sean legales. De hecho las drogas no médicas son ilegales sólo que hay dos categorías: el cannabis y otros tipos de “hongos recreativos” que son ilegales pero tolerados.


Ahora te estarás preguntando: ¿cuáles coffeshops son los más recomendados? De entre las dos centenas que hay parece un poco injusto mencionar sólo unos pocos pero, llegado el caso, todos coinciden en que los imprescindibles son: Dampkring, donde se rodó una excena de de la película «Ocean’s 12»; The Rookies Coffeeshop (en Korte Leidsewarsstraat 145-147); Baba, con su estilo del lejano oeste guarda un atractivo singular (en Warmoesstraat 64) y Hill Street Blues (Nieumarkt 16).

Desde ya no consideramos que haya que tener la conciencia «alterada» por ninguna droga para disfrutar de esta ciudad única. Perfectamente sobrios podemos sentir con todos nuestros sentidos lo maravilloso de transitar calles con historia, degustar sabores vernáculos y pasárnosla a lo grande entre sus habitantes. ¿Ustedes qué creen?

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

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5 comentarios

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  1. He estado en Amsterdam varias veces y, aunque me he asomado a algún coffee-shop, no me ha aptecido demasiado entrar. Prefiero estar libre de «elementos» añadidos. Lo cual no quita para que me parezca algo realmente curioso y alucinantes, nunca mejor dicho, lo creativos que son con algunos de estos sitios.

  2. Hola Alejandro,
    Fantástico repaso de cómo funcionan las cosas en Amsterdam. Yo he visitado dos veces la ciudad y en ambas decidí entrar en Coffeeshops. La verdad es que, independientemente de la opinión que puedas tener sobre la ley, me parecieron lugares un poco sosos y alguno incluso bastante deprimente. No tenía esa opinión a las 18 años claro 😉 , pero estoy de acuerdo contigo, no hace falta probar ninguna droga para disfrutar al máximo de la ciudad.

    Un saludo

  3. Pues opinamos como vosotros. Aunque los coffeshops sean uno de los reclamos de la ciudad hay muchísimas más cosas que merecen la pena de Ámsterdam sin necesidad de optar por «el circuito alucinógeno» 🙂

    Incluso a poca distancia de la ciudad hay varias escapadas que merecen la pena y que sirven como alternativa.