Oeste francés, una vuelta por el pasado y el futuro

Ocurre a menudo, que los destinos turísticos europeos conjugan pasado, presente y futuro de formas absolutamente imprevisibles. En el ejemplo de este viaje, el oeste de Francia permite una paradoja nada despreciable: en Poitiers, donde Juan de Arco fue juzgada por sus visiones que guiaron al ejército francés en la Guerra de los Cien Años, se alza, imponente, Futuroscope, un parque temático futurista que ratifica que, en esa apacible región francesa, es posible adelantarse en el tiempo.

El sereno oeste francés puede recorrerse comenzando por Angulema, una ciudad pequeña, que sorprende con sus murales, pintados con gran maestría. Los motivos urbanos de esas obras hacen que se confunda realidad y arte, al punto de que, por momentos, uno cree que la pintura en la pared es continuación del escenario urbano.

A poco más de 45 kilómetros de Angulema, Cognac nos ofrece la posibilidad de llenar el paladar de sabores y aromas que le son propios, con sello de origen. En la Bodega del Barón Otard, no sólo se ofrece degustar el licor que allí se produce, sino que, caminando sus pasillos, el viajero se empapa de la historia francesa, llegando al Medio Evo.

Saintes, Francia

A continuación, y si la intención es dejarse guiar por el paladar, lo mejor es ir hacia Sainte, donde los viñedos y las ruinas milenarias son el escenario perfecto para conocer las alternativas de la gastronomía local, de famosa calidad.

Siguiendo por el sendero de la “Venecia verde” que recorre canales artificiales pero colmados de naturaleza, se llega a Poitiers, la emblemática zona que condensa buena parte de la historia de Francia. Es que allí se encuentra el Palacio de Justicia donde Juana de Arco fue interrogada varias veces, y desde donde se decidió su trágico final: la hoguera.

Con tan solo 17 años, Santa Juana de Arco había guiado al ejército francés en la Guerra de los Cien Años, contra Inglaterra, allá por el siglo XV. Sus consejos eran acertados, y ella se los atribuía a su capacidad de escuchar a Dios. Sin embargo, una vez capturada, fue entregada a los ingleses, quienes no creyeron que pudiese saber el futuro escuchando a Dios, y la quemaron viva.

Futuroscope, a sólo 10 kilómetros de allí, desafía aquél horrible final: se trata de un parque temático futurista, donde la atracción es, justamente, desafiar los sentidos en experiencias que parecen sacadas de series de ciencia ficción.

Parque Futuroscope en Francia

Los juegos son alucinantes: hay simuladores en tres dimensiones, experiencias audiovisuales diversas, y toda clase de atracciones que conjugan movimiento y tecnologías multimedia. Incluso, es posible presenciar un espectáculo del prestigioso Cirque Du Soleil.

Los verdugos de Juana de Arco, desde el pasado remoto, quizá se pregunten si no habrá que rendirse ante la evidencia: en el oeste francés, es posible ver, y disfrutar, del futuro.