El pozo de las ánimas en Mendoza

Hay un rincón donde las almas lloran

La montaña mendocina, en Argentina, atesora paisajes de una gran belleza que esconden todo tipo de leyendas locales. Kilómetro a kilómetro, la cordillera se despliega en toda su magnitud revelando parte de su misterio.

La montaña mendocina, en Argentina, atesora paisajes de una gran belleza que esconden todo tipo de leyendas locales. Kilómetro a kilómetro, la cordillera se despliega en toda su magnitud revelando parte de su misterio.

Dos ojos de agua, en plena cordillera de Los Andes, han generado sorpresa y mitos sobre su origen. Se los llamó Pozo de las Ánimas y están ubicados a 58 kilómetros de Malargüe, camino obligado hacia Las Leñas, en la Provincia de Mendoza.

Son enormes depresiones geológicas llamadas dolina que guardan espejos de agua dulce abastecidos por ríos subterráneos. Separadas por una estrecha pared natural, que en algún momento va a ceder, tienen un diámetro de casi 200 metros y la pendiente, hasta llegar al borde del agua, es de 80 metros. Desde allí hasta el fondo del hoyo, buzos profesionales midieron cerca de 21 metros. Paredes cortadas a pique y piedras que cuelgan de sus bordes completan el abrupto escenario.

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Es un lugar extraño y solitario vigilado por las altas cumbres de Los Andes. Allá abajo, el maravilloso color verde turquesa del agua hipnotiza la mirada y el silencio es roto, cada tanto, por los silbidos del viento y el ruido de una piedra que se desmorona.

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Es la escenografía perfecta para la leyenda que se ha ido tejiendo a través del tiempo. El mito cuenta la historia de dos tribus aborígenes que se enfrentaron para apropiarse del lugar. Una de ellas comenzó a perseguir a la enemiga pero se detuvieron cuando la noche se hizo muy cerrada. A la mañana siguiente, salieron en su búsqueda y encontraron dos grandes pozos de agua con los cuerpos rivales caídos en ellas.

Para la tradición local, los pozos son el rincón donde las almas que vagan por la montaña van a rezar y lamentarse de su suerte. El lugar se puede visitar en verano o invierno, pero es más benigno un clima cálido para admirar el color del agua en deshielo.