Las autoridades de los aeropuertos emplazados en los puntos de transbordo más transitados del mundo, entendieron hace tiempo que los viajeros necesitaban tener qué hacer entre un vuelo y otro.

Por eso, en Seúl, se inauguró, en 2001, Incheon, a sabiendas de que Corea del Sur se convertiría en el inexorable lugar de paso de cualquier vuelo intercontinental con destino asiático. Ubicado a poco más de 50 kilómetros de la imponente capital del sudeste de Asia, esta terminal aérea se ha vuelto un destino en sí mismo.

Algunas cifras resultan verdaderamente notables. Por ejemplo, que en 2017 pisaron Incheon 62 millones de pasajeros. Quizá buena parte de ellos ya conozcan las bondades del sauna que ofrece esta terminal. Ni que hablar de las tiendas de discos, perfumes, y demás regalos. Pero hay cosas todavía más originales que hacer allí.

Es útil contar con casas de cambio de divisa, cuando se viaja al exterior. Pues en Incheon las hay, tanto como bancos donde operar en forma internacional. Aprovechar para comer, también resulta útil, apropiado y una buena manera de matar el tiempo, eventualmente. Los restaurantes del aeropuerto de Seúl ofrecen platos típicos de Corea del Sur, pero también cocina de autor.

Asimismo, puede resultar una oportunidad contar con una clínica completa. Para eso, habrá que ir hasta el tercer piso del aeropuerto. Nunca viene mal un chequeo, y quizá esas largas horas de espera para la conexión con el siguiente vuelo, permitan sacarse alguna duda respecto a dolencias propias de los viajes extensos.

Si la espera resultase más larga que lo habitual, en el cuarto piso hay dos hoteles de lujo donde hospedarse. En el mismo piso, el turista encontrará restaurantes con platos de todas partes del mundo, como para sentirse más cerca de casa, si acaso se extraña la tierra natal.

Pero si lo que se pretende es comer al mejor nivel con una vista inigualable de la pista de despegue, eso lo ofrece el Panorama Lounge, también en el cuarto piso. Allí, se sirve un buffet a la hora del almuerzo, con la posibilidad de relajarse mirando ese fascinante espectáculo que ofrecen los aviones al salir o llegar.

Por lo demás, quienes se atrevan al golf, encontrarán un campo de 330 yardas para practicar. Y para los amantes del arte, en el mismísimo aeropuerto se encuentra el Museo Cultural de Corea. Allí se exhibe, entre otras atracciones, el atuendo tradicional de la dinastía Chosun, obras de arte, y diferentes reliquias, algunas de ellas, del 5000 antes de nuestra Era.

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

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