Geisha, el café más caro del mundo

Su aroma, su color, y su sabor. De esas y otras muchas cualidades, se habla cuando se piensa en el café, una de las bebidas más antiguas que el Hombre reconoce en su historia. Teleaire llegó hasta Panamá para degustar el Café Geisha, conocido como el mejor del mundo.

Máscaras de lucha libre de México

Ésta disciplina histórica que combina deporte y entretenimiento, atrae la atención de los turistas a la hora de elegir un recuerdo del país. Con colores llamativos y diseños exóticos, las máscaras de lucha libre se posicionan como uno de los souvenir más adquiridos.

Libros de Roma

La ciudad romana, antiguo centro de uno de los imperios más colosales de la historia, brinda suvenires de viaje ligados al legado cultural que aún conserva. Los libros se transforman en un recuerdo idóneo que permite descubrir en profundidad su historia y el valor simbólico de aquellos sitios que marcaron un antes y un después en la civilización.

Jamón Ibérico de Badajoz

El jamón ibérico es uno de los productos más representativos de la gastronomía española, en especial en la zona de Badajoz, en Extremadura. Esta delicia que se puede degustar en ciudades como Calera de León y Zafra tiene orígenes que se remontan al periodo de conquista romano.

Añil de El Salvador

En algunos lugares mayas de El Salvador se han recuperado técnicas de impresión textil extrayendo colores utilizados durante la civilización que tantos vestigios dejó en Centroamérica. Las telas de azul intenso son uno de los mejores recuerdos que llevarse de lugares como Tazumal o Santa Ana.

La mascota del Mundial de Brasil

Fuleco es el nombre de este personaje que ya se ha convertido en uno de los souvenirs más simpáticos a la hora de llevarse un recuerdo del Mundial. El armadillo no sólo existe en versión peluche, también se puede encontrar en múltiples variantes como llaveros y sombreros.

Carreta de Costa Rica

No solo el café. La carreta típica de Costa Rica figura entre los souvenirs que los viajeros eligen llevarse del país. Básicamente porque es un símbolo nacional que representa la capacidad de esfuerzo del pueblo costarricense: una comunidad pacífica, amante de la paz y la democracia. También, porque son un objeto de decoración original siempre lleno de color.