Skyline de Dubai en los Emiratos Árabes Unidos
Skyline de Dubai en los Emiratos Árabes Unidos

En una superficie desértica, y conservando costumbres musulmanas, Dubái se posiciona como la meca del entretenimiento, batiendo récords en todo aquello que la mano del Hombre, y el capital, pueden hacer: hoteles, paseos de compra, autos de altísima gama.
Tomemos un ejemplo. El famosísimo hotel Burj Al Arab, icono de la ciudad, con su forma de vela de velero, está emplazado sobre una pequeña isla artificial, y es considerado el mejor hotel del mundo. De hecho, se lo califica con ¡7 estrellas!
Este símbolo del turismo de lujo fue inaugurado en 1999. Mide 321 metros, y en su terraza posee un helipuerto que fue utilizado, por ejemplo, para montar allí una cancha de tenis en la que Roger Federer y Andrea Agassi jugaran un partido con fines publicitarios.
Por su parte, el hotel de 5 estrellas más largo del mundo se ubica frente a un hipódromo, en el que los turistas pueden dar un paseo visitando los establos del jeque, mientras se les explica cómo se preparan los caballos para correr en carreras de trascendencia mundial.
Al caer la noche, es imposible resistirse al espectáculo de agua y luces de la fuente de Dubái, construida en el lago artificial Burj Khalifa. Las aguas danzantes más grandes del planeta ofrecen efectos que fascinan, y su coreografía también puede verse de día, aunque no resulte tan impactante.
Pero si la intención es interiorizarse a cerca de las costumbres árabes, la parada obligada del viajero será el Museo del Entendimiento. Allí, la visita guiada ofrece conocer las tradiciones en materia de vestimenta, modales, e historia; todo con el merecido broche de oro gastronómico, para deleitarse con platos típicos, música y la irresistible danza del vientre.
Para estar a la moda en Dubái, hay que animarse a jugar al polo en camello. Esta versión árabe del tradicional deporte aristocrático, resulta entretenida y algo más lúdica, ya que los camellos no son animales especialmente preparados para correr o competir. Pero, sin dudas, se está convirtiendo en furor.
La diversión puede continuar, en el agua, en Dolphin Bay, donde es posible nadar con delfines. O puede proseguir por aire, dando un paseo en avioneta para contemplar lo magnífico que es Dubái. Incluso, los más intrépidos, pueden elegir saltar en paracaídas. Indudablemente, en Dubái no existe forma de aburrirse.

By Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.