colegiata de bolea exterior david garces lasaucecolegiata de bolea exterior david garces lasauce

Llegamos a Bolea y el mundo volvió a ser de color de rosa. Después de una intensa jornada con pocos puntos para aprovisionarnos, de nuevo teníamos a mano todo lo necesario para volver a sonreír: albergue, farmacia, estanco, supermercado, panadería, banco, bares y restaurantes, mercado ambulante los martes…

Antes de seguir, te recordamos que hemos preparado un artículo-índice con todas las etapas dónde podrás encontrar dónde dormir y comer, los tracks y toda la información necesaria para emprender esta aventura. Puedes visitarlo aquí: Dónde alojarte para hacer el Camino del Santo Grial

1.-Descubriendo Bolea

Y es que Bolea es mucho Bolea aún cuando solo cuente con poco más de 500 almas. Este pueblo, junto con otros 6 núcleos rurales de la comarca de la Hoya de Huesca (Aniés, Esquedas, Lierta, Plasencia del Monte, Puibolea y Quinzano), conforman lo que se conoce como el municipio de la Sotonera, siendo Bolea la cabecera.

Aquí la vida transcurre tranquila, con un estilo slow. ¡Al menos es lo que dicen los blogs de viajes y eso creíamos hasta que unos improvisados amigos nos invitaron a tomar unos vinos! En Bolea los paisanos siempre tienen tiempo para saludar, charlar contigo e interesarse por tu peregrinaje: ―¿Cuántos kilómetros lleváis?, ¡anda, maños pues no os falta ni nada llegar a Valencia, ¿habéis probado ya las cerezas de la tierra?… ―y así sin más nos vimos desbordados de cariño, preguntas y unos buenos chatos de vino.

Nuestra primera parada fue Casa Rufino, el bar-restaurante estrella del pueblo y punto de encuentro a cualquier hora del día, desde el café matutino hasta el tardeo. Después de varios días a base de frutos secos, pan y longanizas, los garbanzos con bogavante y el ternasco de Casa Rufino nos parecieron un manjar de dioses, tanto es así que repetimos varias veces restaurante y menú. ¿Y de postre?, por supuesto cerezas Km 0.

En Bolea no hace falta quedar porque la gente simplemente se encuentra. Cuando llega el buen tiempo los abuelos se reúnen en las terrazas de enfrente del Ayuntamiento para jugar a cartas.

Al resto lo puedes ver en Casa Rufino, en el Habanero o en el Bar la Muralla donde las horas transcurren perezosas y a la vez amenas, charlando de esas trivialidades que también dan sentido a la vida: como ha sido este año la feria de la cereza, sí ha venido más o menos gente que el pasado, si se esperan próximas lluvias… Llevábamos varios días sin más conversación que la de Alex y mía y la verdad es que nos vino bien una ración nueva de caras y temas.

El albergue de Bolea es sencillo pero lo compensa la amabilidad de su hospitalero que se ha convertido en amigo y en apoyo importante. Javier Fanlo es un valiente que a pesar de contar con dificultades de movilidad provocadas por un ictus, ha andado que el Camino del Santo Grial desde Somport hasta Teruel. Así que además de ser fuente de inspiración, proporciona consejos y tips muy acertados.

Javier nos da una muy buena noticia: el Ayuntamiento ha adquirido una estupenda casa de pueblo que en breve va a rehabilitar y que convertirá en un moderno albergue siglo XXI con todo tipo de comodidades. Está previsto que la reforma se inicie en breve y que pronto todos los peregrinos y peregrinas del Camino Jacobeo o del Grial disfrutaremos de un gran confort.

Los buenos momentos en Bolea se concatenaron. Animado por el vino un paisano nos cantó una jota y otro nos recitó estos simpáticos ripios que aún se pueden leer en un azulejo de la Colegiata. Unos versos que reflejan como ningunos el espíritu de Bolea.

Caminante,

Haz un alto en el Camino

Visita la Colegiata

a gusto en Bolea cata

Cerezas, jamón y vino


Al reanudar tu andada

Sentirás la convicción 

de que en el Alto Aragón

Como esta villa no hay nada

2.-Las Cerezas de Bolea

Las cerezas de Bolea, junto con su Colegiata, son sus dos grandes tesoros. Aquí las cerezas son crujientes, de un rojo intenso, brillante y dulces como el algodón de azúcar. Su altísima calidad deviene de las condiciones de su suelo y del enclave excepcional a los pies de las sierras Gratal y Caballera.

La fama de las cerezas de Bolea ha saltado fronteras comarcales y se ha extendido fuera incluso del territorio oscense, llegando a posicionarse al mismo nivel que las archi-conocidas cerezas del Valle del Jerte, que tienen una imagen de marca muy consolidada tras años de buen marketing.

Cuando llega la primavera, el paisaje de Bolea se convierte en un tapiz verde con bodoques formados por flores blancas. Una auténtica maravilla sensorial que algunos comparan con el Hanami japonés.

Para Alex y para mí, Japón es uno de nuestros destinos favoritos y tenemos en alta estima esa habilidad nipona de apreciar la belleza de lo efímero y sutil. En primavera los japoneses practican el Hanami, que se refiere al hecho de juntarte con familiares y amigos para disfrutar de la contemplación de los cerezos en flor. Sin lugar a dudas, Bolea tiene paisajes dignos de poder practicar un Hanami en versión española.

Y si no puedes venir en primavera, inténtalo en junio, alrededor de San Antonio, cuando se celebra la Fiesta de la Cereza. Durante esos días, Bolea se viste de rojo porque sus cerezos están cargados de frutos y las calles se llenan con puestecitos de venta ambulante donde acuden visitantes y compradores no solo de Aragón sino de todas partes de España.

3.-¿Fue Bolea Parada y Fonda del Santo Grial? 

Las calles de Bolea nos revelan su pasado señorial. A nuestro paso nos vamos encontrando casas solariegas y hasta contamos 16 escudos de armas, un número ciertamente elevado para un pueblo tan chico. Todo ello da muestra de la hidalguía de sus antiguos habitantes.

Durante el reinado de Fernando el Católico, Bolea obtuvo el titulo de Villa Real y disfrutó de gran auge hasta el siglo XVIII ya que formaba parte del mal denominado Camino de Santiago Catalán y que hoy se reivindica la denominación de Camino de la Corona de Aragón.

María de Luna fue señora de esta villa. ¿Qué no sabéis quién es esta noble dama? pues os vamos a contar su historia porque está muy relacionada con el Santo Grial y porque las crónicas no han sido justas con esta mujer que no fue una mera reina consorte sino una gobernante de primera.

María de Luna (1353-1406) fue la primera esposa del rey Martín el Humano. Esta dama era de alta cuna pues pertenecía a una de las familias más poderosas e influyentes de Aragón: la Casa Luna. Seguro que habéis oído hablar de Benedicto XIII más conocido como el Anti-Papa o el Papa Luna; pues bien, estos dos personajes no solo eran parientes sino que eran contemporáneos y mantenían una relación epistolar. 

Dada su alta alcurnia, a María le concertaron un matrimonio con un importante miembro de la realeza: el príncipe Martín, segundo hijo del rey. A la niña María la trasladaron pronto a la corte real donde recibió una formación de élite. De ella cuentan que era muy culta pero no ostentosa y que tenía más dotes de mando que su propio marido mucho más inclinado al arte, los libros y las humanidades. Nada hacía prever que Martín fuera a convertir en rey pero la muerte de su hermano sin descendencia hizo que heredará el título.

María tomó bajo su mando la gestión del Reino de Aragón mientras su marido ponía orden en Sicilia que en aquellos tiempos también formaba parte de la Corona de Aragón. De ella se cuenta que tenía mano dura en guante de seda. Apodada María, la Grande, fue muy amada por el pueblo ya que defendió a los campesinos frente a los abusos de los señores catalanes, siendo además muy tolerante con los judíos y musulmanes.

Atención que llegamos ahora al meollo de la cuestión griálica. ¡Y aquí viene lo bueno!

En 1399 sucede un acontecimiento importante en la historia del Santo Grial. El rey Martín el Humano reclama la reliquia a los monjes de San Juan de la Peña. El Santo Cáliz ya no corría peligro pues habían cesado las incursiones musulmanas y el rey ¡por supuesto!  quería tener la copa en su propia capilla real.

Los monjes de San Juan de la Peña se hicieron los remolones hasta que a la tercera misiva del rey conminándolos a su devolución no pudieron volver a negarse. Como compensación los monjes recibieron un valioso cáliz de oro, de cualquier manera nada comparable con la auténtica copa de Nuestro Señor.

Y ahora os lanzamos la siguiente hipótesis a ver qué os parece.

En 1399 el Cáliz es trasladado de San Juan de la Peña al Palacio de la Aljafería en Zaragoza. El traslado se hace en secreto  ya que los caminos estaban llenos de bandoleros y había que ser precavidos con un objeto tan valioso. Además según defiende la Dra. Ana Mafé (experta internacional en la proto-historia del Santo Grial) , la reliquia debía dormir siempre bajo techo y en suelo sagrado. Esto implica que el Cáliz no podía descansar en una tienda de campaña y que por tanto los lugares de parada y fonda estarían previamente consensuados buscando la máxima seguridad.

¿No creéis posible que en su camino a Zaragoza, el Cáliz durmiera en Bolea de donde María de Luna, esposa del rey Martín, era Señora?

¿No os parece curioso que Bolea se encuentre a los pies del pico Gratal?, ¿a qué os suena este nombre?,  ¿Gratal, graal, gradal… ¿Reconocéis las similitudes?. ¿Será posible que esta sierra hubiera tomado este nombre por el paso de la sagrada reliquia por estas tierras? , ¿o será como afirman algunos expertos que la palabra Gratal venga de la antigua fabla aragonesa y quiera decir tierra blanca?, ¿qué te parece si te dijera que el Santo Cáliz de Valencia está hecho de ágata pero por una cara tiene una veta blanca muy peculiar?, ¿podría ser que por ello tomara el nombre de gratal que después derivara a grial?

De nuevo y con toda humildad dejamos claro que no somos ni arqueólogos ni historiadores tan solo trovadores y peregrinos en busca de la verdad. Así que tan solo podemos que compartir las pistas que vamos encontrando en el camino, animando a todos nuestros seguidores a seguir tirando del hilo. Os animamos también a que compartáis con nosotros vuestras propias teorías, aclaraciones y comentarios.

4.-La Colegiata de Bolea, la joya de la Corona

Hay monumentos que uno no puede dejar pasar de largo. Hay enclaves donde no valen excusas baratas del estilo “estoy cansado o tengo ampollas”, hay que verlos y punto. Esto sucede con la Colegiata de Santa María la Mayor que es belleza, es historia de Aragón y desde 1983 Monumento Histórico-Nacional.

Como los novios de la tarta, la Colegiata de Santa María se sitúa en lo más alto del pueblo, donde tienes una panorámica excepcional del pico Gratal, la sierra Caballera y toda La Sotonera 

Entre 1535 y 1556 se levantó esta colegiata a manos del maestro vasco Baltasar Barazábal e hijo. Recordemos que Bolea, la Buluya árabe, fue una de las principales plazas de defensa musulmana hasta el siglo XI. Sin duda un enclave estratégico de primer orden que poseía comunicación visual con Loarre, el castillo de Marcuello y la Ermita de la Virgen de la Peña.

La colegiata actual se levantó sobre un antiguo templo románico del XII, a su vez edificado sobre una fortaleza musulmana. De estas primeras construcciones sólo se conserva la torre campanario y una cripta ubicada bajo la capilla real.

En su mayor parte es un ejemplo excepcional de la arquitectura de transición gótico-renacentista y uno de los templos más bellos de todo Aragón. Si levantas la mirada te encontrarás con un bosque de columnas coronadas por bellísimas bóvedas de crucería estrellada.

Su planta de salón pertenece a las iglesias denominadas Hallenkirche. Tiene 3 naves de idéntica altura pero la anchura de la nave principal es mayor que las laterales. Su cabecera no tiene crucero pero si tiene coro y sobre todo tiene capillas laterales. Por favor no te dejes eclipsar por el Altar Mayor y reserva tiempo para recorrer estas capillas secundarias que son realmente impresionantes.

Te avisamos que los ojos se te irán directamente al retablo mayor con pinturas realizadas por el conocido como “Maestro de Bolea”, un pintor anónimo que combinó la tradición flamenca con el Quattrocento italiano. Destaca el excepcional colorido con un original cromatismo en rojo y verde.

Pero aún hay más ¡esta colegiata tiene una imponente portada manierista a dos alturas. ¿Y sabéis que hemos encontrado en la parte superior? en el centro a la Virgen con el niño y a los lados, ¡atención al dato!, nos encontramos con San Lorenzo y San Vicente Mártir, que eran contemporáneos y según afirman algunos hasta primos (se cree que Vicente provenía de una familia consular de Huesca y que su madre era hermana de la madre de San Lorenzo).

Ya sabéis que cada vez que aparece San Lorenzo en tierras altas aragonesas puede ser un indicio del paso del Santo Grial. Ahí os dejamos esta nueva pista para que sigáis (y sigamos) investigando.

5.-Camino Bolea a Huesca

Nos ponemos rumbo a Huesca. En el término de Anzano nos encontramos con dos iglesias románicas en un lamentable estado de conservación: la iglesia mayor y la iglesieta.

La iglesia mayor permanece todavía de pie pero de milagro, devorada por la vegetación y ninguneada por el olvido. Aún en su lamentable estado deja entrever que fue un bello ejemplar del románico aragonés, lejos de la simplicidad de un románico rural y más próxima a un románico culto y delicado.

En su exterior todavía se puede ver una tosca escalinata de piedra y también se aprecia su desdibujada planta rectangular que está coronada por un ábside circular. Los capiteles decorados con temas vegetales geometrizados delatan la talla de los grandes canteros que trabajaron en su construcción. Desde la guerra civil española está en un estado total de abandono.

Desde estas líneas nos gustaría reivindicar un apoyo más decidido de las Instituciones hacia estas joyas patrimoniales, que por ser tan numerosas como en esta zona Aragonesa, acaban durmiendo el sueño de los justos. Ojalá, en un próximo futuro se encuentren fondos para rehabilitar estas bellezas dormidas.

Muy próxima a esta iglesia mayor, se encuentra un segundo templo mucho más pequeño, popularmente conocida como “la iglesieta” que actualmente es usada como almacén agrícola. Su portada principal emigró de forma misteriosa al museo Frederic Marès de Barcelona, algo que ha enfadado y mucho a los aragoneses amantes de su románico que han considerado este hecho como un expolio. No tenemos más datos sobre lo que pasó, tan solo os comentamos el sentir de las gentes de la Hoya de Huesca.

Posteriormente pasamos por varios castillos. En esta zona de Aragón el término “castillo” no indica necesariamente una construcción defensiva sino un conjunto de edificaciones al servicio de una zona agrícola. Es lo que en la vecina Cataluña se conocería como “masía“.

6.-Alerre

Pasamos por el pueblo de Alerre cuyo nombre nos suena a vasco y es que en el Alto Aragón hay una presencia de topónimos vascos. No olvidemos que los primeros reyes fueron regentes tanto de Pamplona como de Aragón.

Sin embargo, aunque el topónimo suena a Euskera, el gentilicio de Alerre es “franceses”. Esto viene de los tiempos de Napoleón cuando las tropas intentaron tomar el pueblo. Los pícaros habitantes colgaron la bandera de Francia haciendo creer al ejército que el territorio ya estaba conquistado pasando de largo.

7.-Llegada a Huesca y fin de etapa

Llegamos a Huesca realmente cansados y al tiempo emocionados. Tenemos por delante una aventura griálica con la visita al día siguiente de Huesca capital incluyendo las visitas al Monasterio de San Pedro El Viejo, el Museo Diocesano y Loreto, el pueblo dónde nació San Lorenzo y dónde mandó trasladar el cáliz salvándolo del expolio romano. Pero todo esto, os lo contaremos en el próximo artículo que será un monográfico de Huesca y el Santo Grial.

Nada más llegar, nos dirigimos directamente al Albergue de Peregrinos de Huesca, que desde nuestra visita y gracias a las gestiones de la Asociación Oscense Amigos del Camino de Santiago, también admite a peregrinos del Camino del Santo Grial. Este albergue es uno de los mejores con que nos hemos encontrado. Totalmente reformado, limpio y lleno de confort. Cuenta con 16 literas, 2 cuartos de baño y una cocina perfectamente equipada con nevera, lavadora, secadora y microondas.

Con las amables explicaciones del hospitalero Andrés Urós concluimos nuestra jornada y nos fuimos rápido a dormir. Estábamos realmente emocionados, como niños en la noche de Reyes, contando las horas de que saliera el sol y poder descubrir los primeros lugares donde estuvo custodiado el Santo Grial en España y algunos de los sitios misteriosos que describe el premio Planeta Javier Sierra en su libro “El Fuego Invisible“, que por cierto recomendamos a todos los amantes de la historia del Santo Grial.

8.-Información de interés para el Peregrino

ETAPA: Bolea-Alerre-Huesca 24,1km

CHECK POINTS DE LA ETAPA

BOLEA

  • Albergue de Bolea. Junto al Polideportivo. Hospitalero: Javier Fanlo. Tf: 722 82 73 97. Abierto todo el año. 10 plazas. Aportación: 10€
  • Colegiata de Bolea. Tf: 649 655 125. Web: www.colegiatadebolea.es. Entrada: 2,50€
  • Casa Rufino. Tf: 974 27 25 05
  • Casa Habanero. Tel. 974 272510
  • Farmacia de Bolea: Dirección: C/ Mayor, 11, 22160, Bolea, Huesca. Teléfono: 974 27 25 03

HUESCA

  • Albergue de Peregrinos de Huesca. C/ Valentín Gardeta, 34. Hospitalero Andrés Urós. Tf:+34 659 610 623/629 947 956. Disponibilidad todo el año. 16 plazas. Aportación: 10€.

AGRADECIMIENTOS

Turismo Hoya de Huesca

Ayuntamiento de La Sotonera

Asociación Cultural Camino del Santo Grial

Asociación Oscense Amigos del Camino del Santo

Agradecimientos muy especiales a las personas y organismo turísticos que nos han cedido imágenes para el blog:

La panorámica de Bolea, del interior, techo como así también, en invierno han sido cedidas por Santiago Castillo Sese.

La fotografía de la Portada de la Colegiata de Bolea ha sido cedida por David Garcés Lasauce (Guarni).

La fotografía del altar mayor de la Colegiata de Bolea ha sido cedida por Turismo Hoya de Huesca.

Puedes apadrinar kilómetros de nuestro proyecto, descubre como hacerlo aquí: Proyecto EL CAMINO DEL SANTO GRIAL

By Cristina Monzon Marti

De pequeña ya soñaba con conocer mundo. Mientras otras niñas jugaban con muñecas, yo me imaginaba enrolándome en la caravana de un circo que recorría los pueblos de España. Luego fui todavía más osada y me vi sobrevolando las geografías del mundo en un globo blanco y rojo desde el que saludaba a los enraizados a la tierra. ¡Os lo contaré todooooo! Prometí mientras mi voz se perdía entre las nubes. Hacerse adulta me obligó a dejar atrás algún sueño pero nunca abandoné mi amor por los viajes. Más tarde descubrí que también me apasionaba contar historias. ¿Por qué no casar estas dos pasiones? Ahora siento que soy una embajadora de destinos. No por título ni honores sino por puro placer de descubrir rincones únicos y poder trasladarlos al salón de tu casa con el deseo de inspirarte, a que un día (no muy lejano espero), puedas conocerlos en primera persona.