La Bretaña francesa es una de las 13 regiones que componen el país galo. Dado que se encuentra en el extremo oeste de Francia, frente al Mar Celta, y las islas británicas, su historia se confunde en un diálogo de larga data, con sus vecinos sajones.

En ese contexto, los recintos parroquiales son conjuntos arquitectónicos conformados por un pórtico o puerta monumental que da ingreso al espacio abierto; más una iglesia, un osario y un calvario.

Los recintos parroquiales datan del siglo XVI, y fueron construidos como representación del fervor religioso de entonces, y porque, a su vez, hacían las veces de punto de encuentro o lugar de reunión de los católicos, aún luego de la caída del Imperio Romano, en 1453.

Cuando se trata de viajes cuyo valor principal estriba en apreciar monumentos históricos de este estilo, es recomendable tener en cuenta algunos detalles.

El principal, es que más allá de lo imponente de las figuras talladas en las cúpulas de las iglesias, y toda la arquitectura medieval, resulta necesario conocer algunos datos de contexto, para apreciar, en su justa medida, lo que se observa.

En este sentido, es de considerar que los recintos bretones surgen como consecuencia del auge del comercio de ultramar en el siglo XVI y XVII, y el intercambio con las islas británicas. De allí, que algunas imágenes exhiban referencias a la mitología celta, cuyo origen se encuentra en el inicio de nuestra Era.

En el recorrido de los recintos bretones, el más importante quizá sea el calvario de Plougastel Daoulas, ya que es el más grande de la región. Fue construido en 1604, y celebra la superación de la peste de 1598. Exhibe más de 180 estatuas de piedra, y mientras, por un lado, relata escenas de la vida de Jesucristo, por otro lado, ofrece representaciones de Katell Kollet, personaje de las leyendas celtas de la época.

Otro de los recintos bretones que resultan atractivos para el viajero, es el de Lampaul-Guimiliau. Más modesto que el anterior en relación con su arquitectura, tiene, entre sus construcciones, la iglesia de Notre – Dame, lo que lo hace particularmente interesante. Fue construida en 1573.

Finalmente, se destacan algunos monumentos históricos de estilo gótico, cuyo estado de conservación desafían la imaginación del turista. Por ejemplo, dentro del calvario de Plougonven, se encuentra la iglesia de Saint Yves, de 1523. Toda su fachada oscura, y sus cúpulas cónicas, merecen esmeradas fotografías.

Publicado por Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.

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