Santo Grial en el monasterio viejo de San juan de la peñaSanto Grial en el monasterio viejo de San juan de la peña

Saber que tenemos por delante una de las etapas más simbólicas del Camino del Santo Grial nos hace dormir inquietos. ¡Desayunamos con ganas para poder enfrentar a una subida exigente, eso sí con premio final! porque detrás del esfuerzo llegaremos al legendario Monasterio de San Juan de la Peña, el cenobio que durante más de 3 siglos custodió al Santo Grial.

Hemos preparado un artículo con todas las etapas dónde puedes encontrar dónde dormir, dónde comer, los tracks y toda la información necesaria para emprender tu también esta aventura. Puedes visitarlo aquí: Dónde alojarte para hacer el Camino del Santo Grial

Así comienza la etapa 4 del Camino del Santo Grial

A la salida de Santa Cruz de la Serós, nada más atravesar el aparcamiento de la Hostelería de Santa Cruz, descubrimos un pequeño sendero, junto a un poste indicativo que no deja lugar a dudas que por aquí se asciende a los dos monasterios. Si, sí has oído bien, a los dos monasterios. Y es que son dos los espacios que comparten nombre aunque distinta historia y edad. Nos referimos al Monasterio nuevo y al Viejo de San Juan de la Peña, que por supuesto tenemos intención de visitar.

El ascenso es sobrecogedor, tanto es así que andamos en silencio, conectados con la magia del paisaje pre-pirenaico. Andamos entre robles, carrascas y bojes, atentos a cada paso y a nuestra respiración que se entrecorta por el esfuerzo y por las bellas panorámicas que nos animan a robar fotos a la naturaleza.

Un chirimiri imprevisto nos obliga a sacar la capa que nos acompaña hasta la entrada del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña donde compramos la entrada. ¡Aviso a peregrinos!:  Os recomendamos que sigáis este orden, primero visitar el monasterio viejo y después el nuevo ya que desde este último parte el camino para llegar a Ena, destino final de esta etapa.

Si por el contrario sois “turigrinos” y estáis realizando la ruta en coche es más conveniente invertir el orden porque el aparcamiento se encuentra en el Monasterio Nuevo. Desde este punto te puedes trasladar al Monasterio Viejo, que está a 1,5km con un autobús interno que une los dos puntos. En fechas de poca afluencia de visitantes se suprime el servicio de lanzadera y se permite aparcar en el Monasterio Viejo.

La entrada incluye el acceso a tres monumentos:

  • Real Monasterio de San Juan de la Peña (Monasterio Viejo).
  • Centro de Interpretación del Monasterio (Monasterio Nuevo).
  • Iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós.

1.-El Monasterio Viejo de San Juan de la Peña

Literalmente incrustado en una inmensa peña, oculto a las miradas  curiosas, camuflado en la roca, aparece el camaleónico Monasterio de San Juan de la Peña, un lugar tan misterioso que entendemos que desde tiempo inmemoriales civilizaciones pre-cristianas llegaran hasta aquí para practicar sus antiguos ritos vinculados a la madre natura porque este enclave destila una increíble fuerza telúrica.

Si su exterior es fascinante no lo es menos su interior que nos dejó literalmente enamorados sobre todo cuando visitamos “la sala del concilio”, la iglesia mozárabe, la iglesia alta, nueva y el claustro que es la joya de la corona y que no tiene desperdicio. La visita guiada, que está incluida en el precio del ticket, vale la pena porque te contextualiza y te ayuda a entender la magnitud histórico-artístico de este espacio.

1.1 Las primeras leyendas de San Juan de la Peña

La leyenda del lugar se gesta en la época visigótica. Se cuenta que a principios del siglo VIII un noble de Zaragoza, de nombre Voto, perseguía un ciervo por la pradera de San Indalecio cuando su caballo se precipitó por un acantilado. Sintiendo éste su muerte próxima se encomendó a San Juan consiguiendo con sus plegarias que el caballo aterrizará elegantemente sobre una roca.

El joven Voto vio una senda que siguió intrigado. Dicha senda le condujo a una cueva donde yacía el cuerpo sin vida del eremita Juan de Atarés.  Su cabeza reposaba sobre una piedra en la que se leía: Yo Juan. El primer ermitaño en este lugar, que por amor de Dios edificó esta iglesia en honor a Juan Bautista. Aquí descanso. Amen.

Votó vivió una especie de epifanía, así que volvió a Zaragoza convenciendo con su fervor a su hermano Félix para vender todas sus propiedades, vivir de limosna y retirarse posteriormente la cueva de San Juan donde ambos murieron y fueron sepultados junto al beato Juan de Atarés.

1.2 Las primeras comunidades cristianas en San Juan de la Peña

Esto cuenta la leyenda pero seguramente fue alrededor del siglo X cuando llegaron a la zona nuevos pobladores cristianos que huían de las persecuciones árabes. Las crónicas hacen referencia a un grupo de unos 600 hombres, mujeres y niños que se habrían guarnecido en las cuevas del monasterio y en sus alrededores.

En un principio vivían en un mismo espacio hombres y mujeres hasta que alrededor del 1209 se instauró la Regla de San Benito que prohibiría la convivencia de ambos sexos, lo que motivó que las mujeres se trasladara a otro enclave: el cercano monasterio de Santa María de la Serós.

1.3: San Juan de la Peña: panteón de los primeros reyes de Aragón

Decía Miguel de Unamuno que en San Juan de la Peña “los monjes escribían en paz hechos de guerra, y al escribir, historia la hacían. Y es que en este monasterio se sentaron las bases de lo que sería el reino de Aragón”.

En la actualidad, solo se conserva el 25% de lo que en su momento de esplendor fue el Monasterio, que además es Panteón Real. Los tres primeros reyes aragoneses: Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I, junto con esposas, familiares y nobles fueron enterrados aquí.

Para muchos este monasterio está considerado como la Covadonga aragonesa.

1.4.-Aragón, un reino destinado a ser legendario

El rey Sancho I, segundo monarca de la dinastía Aragón, era un hombre vanguardista, decidido en convertir el pequeño reino heredado por su padre Ramiro I, en una corona legendaria. Quería dejar huella pero es consciente de su aislamiento por esto cambia su forma de percibir los Pirineos y en lugar de conceptuarlos como una frontera los ve como un puente de unión con Europa.

Un poco para legitimar su posición dinástica (no olvidemos que su padre había sido hijo ilegítimo) otro tanto porque sabía que la unión hace la fuerza sobre todo cuando te alias con un poderoso, decide viajar a Roma para ponerse bajo el vasallaje del Papa Alejandro II.

―Hijo mío, bienvenido seas a la Santa Ciudad de Roma, hogar y refugio de los buenos cristianos. Me congratula sobremanera que busques nuestro amparo.

―Santo Padre no podía ser de otra manera. ¿Qué podemos hacer para formalizar esta fructífera alianza?

―Menudencias Don Sancho, menudencias. Como reino vasallo tendréis que contribuir económicamente con el papado, algo que se a ciencia cierta no os supondrá problema pues sabemos que os entra dinero por las tasas de paso por Somport, además de los botines de guerra que conseguís con cada conquista de plazas moras. Luego tenemos una segunda petición, simbólica pero quizás más importante que la primera. Deberéis de dejar de practicar vuestro antiguo rito mozárabe y empezar a utilizar el rito romano en todas vuestras liturgias.

―Pero Santo Padre eso supondrá una conmoción para los fieles. Tendremos que cambiar libros, cánticos, misales y todos los textos a los que la comunidad está acostumbrada.

―Entendedme bien. Es necesario que nuestra alianza se evidencie con un gesto externo. Han sido muchos los años que habéis permanecido alejados de nosotros, bien entendemos que motivado por la invasión infiel pero es tiempo de volver a la tradición santa, romana y apostólica.

―Así se hará―concluyó Don Sancho agachando el rostro y besando el anillo papal.

De una forma parecida se habría producido el encuentro entre el Papa y el monarca aragonés que aceptó sin oposición ambas condiciones, Desde ese momento Aragón ya no sería un reino remoto del Pirineo sino que se convertiría en un reino emergente auspiciado por el Papa de Roma.

El Papa cumplió lo prometido concediéndole a Jaca, por entonces capital del reino, la categoría de sede episcopal lo que le permitía contar con catedral. Un seo que sería la primera de España y que se empezaría a construir alrededor del  1077. Como guiño a la unión vaticana, la iglesia se dedicó a San Pedro.

Algunos cuentan que la catedral de Jaca se ideó para servir de relicario al Santo Grial de ahí su gran majestuosidad. Como prueba de esta teoría tenemos un capitel historiado, que se puede ver en la lonja chica, y que representa una escena crucial en la historia del Santo Grial: el  papa Sixto II entregando a Lorenzo el Santo Cáliz para que lo salvara del expolio Romano. Catequesis pura en piedra para que los fieles analfabetos conocieran la historia de este cáliz viajero, que por obra del oscense San Lorenzo llegaría a estas tierras y se quedaría en ellas hasta el siglo XIV.

Se cree que por aquellos tiempos el Santo Grial estaba escondido en la localidad de Bailo. De ahí se dice que se trasladó a Jaca ubicándose  provisionalmente en la Iglesia de San Pedro a la espera de la finalización de las obras de la catedral. Pero entonces surgió un problema familiar que desbarató los planes. Las relaciones entre el Obispo de Jaca, hermano pequeño del rey, y el propio Don Sancho se deterioran. El obispo García se oponía ferozmente a las reformas de Roma y sobre todo a las injerencias del prelado extranjero en sus asuntos. 

El monarca sin embargo lo tenía muy claro, necesitaba el apoyo papal así que apercibió a su  hermano de las consecuencias de su desobediencia. Ante la obstinación del infante-obispo, el monarca tuvo que amenazar seriamente bajo pena de arrancarle los ojos de la cara en caso de no cumplir con sus órdenes. Tras estos enfrentamientos se cree que estaba Doña Sancha, hermana de ambos y una de las mentes más intrigantes de la época, quien por cierto acabó por convertirse en Obispo de Pamplona. El infante-obispo fue apartado de todos sus cargos y doña Sancha se convertiría en la primera y única mujer obispo de la cristiandad.

Como custodio del Santo Cáliz nombraron a Pedro de Jaca quien renunció a su cargo volviendo a su monasterio de origen: San Juan de la Peña, llevando con él el Santo Grial.

1.5.-La estancia del Santo Grial en San Juan de la Peña

El rey Sancho Ramírez, fiel a su palabra, implantó el ritual romano en la primavera de 1071. El monasterio de San Juan sería testigo de este hecho memorable pues aquí se celebró la primera misa con el rito romano, tan diferente a las que las comunidades estaban acostumbradas desde hacía siglos.

¿Y seguro que os preguntáis por qué le damos tanta importancia a este acontecimiento? ¡atención que ahora viene una pista de gran calibre que suma puntos a la teoría de que este grial es el Santo!.

Desde el siglo II el  rito romano había sido únicamente utilizado por el papa en Roma. Se trataba de un rito muy antiguo y cercano al tiempo de Cristo que prácticamente no había sufrido variaciones. Este canon presentaba una particularidad diferente al resto y es que en el momento de la consagración del vino se recitaba esta frase concreta:   “et hunc praeclarum calicem”, que se traducirá por “en este concreto y por todos conocidos cáliz”.  

¡Todo cobra sentido e incluso resulta lógico! Si este era el cáliz que salió de Jerusalén, se escondió en Roma y fue utilizado por los máximos representantes de la iglesia clandestina, toda la congregación entendería que la frase “por todos conocido y famoso cáliz” hacía referencia precisamente a la copa que habría utilizado Cristo en la Última Cena.

¿No te resulta curioso que sea precisamente en Roma donde se use esta frase? Concretamente la ciudad donde San Pedro llegó con el cáliz desde Jerusalén ¿No resulta también curioso que la primera Eucaristía española en rito romano se celebre precisamente en San Juan de la Peña?

Seguramente los monjes custodiaban en secreto el Santo Grial que mostrarían tan solo en ocasiones especiales y  a una audiencia muy selecta. Además se creía que esta pieza estaba investida por poderes sobrenaturales; podría curar dolencias e incluso alargar la vida por eso monarcas enfermos y caballeros heridos habrían acudido a San Juan de la Peña con la esperanza de una pronta recuperación.

Los monjes pensaron que el Santo Grial podría ser el recipiente perfecto para albergar el cuerpo de Cristo y pasó a utilizarse en las procesiones del viático, aquellas que se organizaban para dar la comunión a enfermos y moribundos, como ayuda para celebrar la Pascua definitiva.

Por eso, más adelante veremos en el claustro (y en distintos puntos del camino) representado el Santo Grial como un copón compuesto por dos semi-esferas superpuestas, donde la copa de bendición hebrea sería el cuenco que albergaría la hostia, y la naveta inferior se habría invertido, quedando superpuesta como tapa. Hay que recordar que toda la ornamentación dorada que hoy podemos ver en el Santo Cáliz de Valencia es una incorporación posterior y que probablemente la pieza era desmontable.

El secreto de esta milagrosa reliquia no pudo quedarse entre los muros de San Juan de la Peña y la historia de una procesión liderada por un vaso milagroso que curaba enfermedades se habría difundido por Francia y de ahí al resto de Europa. Muy probablemente por el paso continuado de peregrinos de Santiago que también utilizaban San Juan de la Peña como punto de reposo y albergue.

No sabemos cuanto hay de historia y cuanto de leyenda en todo este asunto, lo cierto es que se creó un sustrato fértil para la generación de un “mito”: el Santo Grial que se magnificaría al acompañarse por la historia del gran Rey Arturo y una corte de caballeros que en su búsqueda luchaban por conectar con su mejor versión y convertirse en caballeros perfectos.

El Santo Cáliz estuvo en el Monasterio de San Juan de la Peña tres siglos, hasta que en 1399 el rey Martín El Humano lo reclamó incorporándolo al relicario real. En la actualidad hay una réplica del mismo en la Iglesia Alta del Monasterio Viejo.

1.6 El Santo Grial y la Literatura Artúrica

Volviendo al punto histórico del relato, lo cierto es que unos cien años más tarde, alrededor del 1180, un famoso trovador francés, Chrétien de Troyes, escribió una novela donde se acuñaría por primera vez el término grial, un objeto misterioso coetáneo a Rey Arturo. Un libro escrito en lengua romance que revolucionará toda Europa y se convertiría en un “Best Seller”.

monasterio san juan de la peña

Se trata de “Los cuentos del Grial”, una obra en verso que relata las andanzas de un joven e inexperto muchacho, Perceval, que quiere convertirse en caballero de la Corte del Rey Arturo. En medio de sus desventuradas andanzas es invitado a alojarse en el Castillo del Grial donde asiste a una escena que le marcará para el resto de su vida.

Junto al señor del castillo, un monarca herido, ve pasar una extraña procesión que lo deja perplejo y lo intimida al punto de no preguntar de que se trata. En el cortejo aparece como figura principal una bella doncella que porta entre sus dos manos un objeto que el poeta describe como grial. El objeto está hecho de oro fino con piedras preciosas, de las más ricas y caras que hay en el mar y en la tierra. También dice el escritor: “Cuando allí hubo entrado se derramó una claridad tan grande, que las candelas perdieron su brillo, como les ocurre a las estrellas cuando sale el sol, o la luna”.

En este punto nos detenemos a recapitular:

  • ¿No está el cáliz de Valencia adornado con piedras preciosas, concretamente 24 perlas, 2 esmeraldas y 2 berilos (o rubíes), es decir con piedras preciosas del mar y de la tierra? (esta relicario se habría incorporado en el siglo XI)
  • ¿No tiene el Santo Cáliz de Valencia una cualidad lumínica que cuando se le acerca una vela o “luz torcha” se ilumina de forma sorprendente perdiendo su apariencia parda y llegando a resplandecer?
  • ¿No está lleno de simbolismo el cortejo del grial portado por una mujer como hacían las diaconisas en las asambleas primitivas?
  • ¿Tendrá esto que ver con los frescos hallados en 9 iglesias románicas del pirineo catalán y aragonés donde aparecen mujeres portando un cáliz, motivo iconográfico muy extraño y que solo se ha encontrado en las catacumbas de Roma y en estas latitudes?
martinez notte y cristina monzon en el monasterio viejo de san juan de la peña

Pero aún hay más piezas de este puzle. El famoso libro de Troyes no fue una invención tal y como el autor se encarga de informar en su prólogo sino un encargo que le habría hecho su mecenas Felipe de Alsacia, conde de Flandes y uno de los hombres más influyentes de Europa.

¡Ay y mira tú qué coincidencia! ¿Y no cuentan las crónicas que el conde de Flandes había visitado San Juan de la Peña alrededor 1177, donde probablemente habría conocido esta misteriosa procesión?

Además las descripciones que el libro hace sobre el castillo del Grial corresponden al monasterio de San Juan de la Peña tanto en lo camaleónico de su aspecto exterior que pasa desapercibido hasta que lo tienes encima, hasta la descripción de la sala donde se produce el cortejo del Grial que coincide con la “sala del concilio” que actualmente se puede visitar.

Nuestro amigo Chrétien de Troyes falleció antes de acabar su obra lo que supuso una auténtica conmoción pues la sociedad europea estaba ansiosa por saber el final del desdichado Perceval y su búsqueda del grial. Tanto es así que otros autores coetáneos e incluso posteriores hicieron secuelas de la obra, intentando buscar un final al misterio (de hecho hasta el día de hoy se siguen haciendo versiones cinematográficas y literarias).

Uno de estos escritores seguidores de la saga del Rey Arturo y el Santo Grial  fue el alemán Wolfgang Von Eschenbach, quién escribió el libro Parzival que más tarde serviría de base a Wagner para su Ópera Parsifal. 

En este libro se nombra como ubicación del castillo del grial a Montsalväsche. Muchos autores lo han confundido con el Montsegur cátaro, otros, incluyendo a los cazatesoros nazis, lo confundieron con Montserrat; lo que pocos saben es que el Monasterio de San Juan de la Peña está muy cerca del monte San Salvador que dió nombre al Montsalwäsche  ¡Voila! las piezas del puzzle empiezan a encajar.

1.7.-¿El Rey Arturo era español? Evidencias que te dejarán sin palabras

Cada vez cobra más fuerza la tesis de que el personaje del rey Arturo podría estar basado en un rey español, ni más ni menos que en Alfonso I, el Batallador, rey de Aragón y Pamplona (1104-1134).

Siguiendo el trabajo del profesor Mandach, desarrollado por el experto medievalista Sergio Solsona, existe una gran correlación entre los personajes aparecidos en las primeras novelas artúricas con personajes aragoneses.

De esta forma Alfonso I que firmaba con el sobrenombre de Anfortas, nombre que en la novela de Eschenbach se intercala con Arturo, sería el mítico rey. Ginebra sería Doña Urraca de la dinastía Ximena, el protagonista Perceval sería el intrépido Conde del Valle de Perche (Perche Vall) y Lanzarote sería el conde de Lara, amante conocido de doña Urraca.

A Arturo se le conoce como Arturo Pandragón y Alfonso I era rey de Pamplona y Aragón. El mítico reino de Camelot podría ser perfectamente Jaca, que localmente se conocía como “Chaca” o “Chacalot”. El río Aragón que cruza estas tierras podría relacionarse con Avalón….

La correlación es maravillosa, tanto que si os interesa el tema aquí os dejamos algunos enlaces de Sergio Solsona que es uno de los grandes investigadores y divulgadores del Santo Grial y su relación con el mundo artúrico y templario.

1.8.-El Claustro: la joya de San Juan de la Peña

En el siglo XII comienza la construcción del claustro del monasterio  que presenta una serie de capiteles historiados atribuidos al anónimo maestro de San Juan de la Peña o Maestro de Agüero, con su inconfundible estilo de gran cabeza y ojos saltones. De entre todos los capítulos nos han llamado la atención dos, que os animamos a que busquéis.

  • El de la última cena donde se ve a Jesús presidiendo la mesa de pascual; sobre la misma hay un pez sobre una bandeja, un pan y un cáliz que tiene la forma de dos copas superpuestas, tal y como se solía presentar la reliquia en esta época antes de que se incorporara el añadido áureo. 
  • Capitel historiado de la Diaconisa: Jesús señala el Santo Cáliz que porta una mujer a la mesa. Son dos copas superpuestas: lo señala con dos dedos en gesto de bendición. ¡Qué interesante! de nuevo quién porta a la mesa el cáliz es una mujer.

Para los que os  hayáis entusiasmado con este relato y para los amantes de la historia, recomendamos leer el libro de la Dra. Ana Mafé, quien explica magistralmente y con detalle todos estos aspectos de los que os estamos dejando tan solo pinceladas.

2.-El Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

En 1675 un terrible incendio que duró 3 días y 3 noches destruyó el refectorio, hospedería y archivo del monasterio. Los monjes de San Juan de la Peña optaron por construir uno nuevo en una zona más amable donde diera más sol. 

Se decidieron por el llano de San Indalencio, por donde el joven Voto había estado cabalgando antes de que su caballo cayera al vacío, ¿os acordáis?

La vida monástica del monasterio acabó en 1835 con la Desamortización de Mendizábal, aunque previamente los franceses ya habían hecho de las suyas  rapiñando bienes. Finalmente el monasterio nuevo fue abandonado quedando en un estado deplorable.

Gracias al Gobierno de Aragón que realizó una magnífica rehabilitación en el 2007, hoy es un increíble espacio museístico y de interpretación de la historia del Reino de Aragón. ¡Vale la pena entrar! Su interior nos encantó tanto por su moderna arquitectura como por el contenido. Una original estructura permite al visitante caminar sobre un suelo de cristal viendo bajo sus pies las diferentes dependencias y modos de vida de la vida monástica: la botica, el refectorio, la cocina con muebles y utensilios…una interesante recreación con figuras de frailes a tamaño natural que permite darse cuenta de la dimensión que en su momento tuvo este monasterio.

Es importante saber que este es el último punto logístico del camino hasta muchos kilómetros más adelante. Así que es la última oportunidad de comprar alguna vianda en el bar del Monasterio o en su tienda. Luego no encontraremos absolutamente ningún sitio donde aprovisionarse hasta llegar a Peña Estación. 

En la sección información práctica para el peregrino te dejamos los horarios del bar del Monasterio.

3.-Botaya

Desde el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña accedemos al camino de bajada que nos conducirá hasta Botaya, un pequeño caserío con mucho sabor pirenaicos con casas de piedra y tejados de losa, donde destacan sus magníficas chimeneas troncocónicas rematadas por sus famosas “espantabrujas”.

Te recomendamos hacer una pequeña parada delante de la iglesia parroquial de San Esteban, que en origen fue románica aunque ha sufrido muchas transformaciones y se ha quedado con forma de casetón emparedado entre varias edificaciones de la aldea. 

Lo que nos encantó fue su bonito tímpano románico que muestra un Pantocrator en mandorla rodeado de ángeles y en la parte inferior los Apóstoles. Muy interesante.

4.-Ena

Llegamos a Ena, final de ruta donde nos encontramos con un magnífico albergue que sorprende para una aldea tan pequeña.

En el pueblo no hay tiendas ni bares, tan solo un club social que abre los fines de semana y que se convierte en lugar de encuentro de lugareños y cazadores.

En el próximo artículo te contaremos el sorprendente descubrimiento que hicimos en Ena y que ha supuesto un punto de inflexión en nuestra peregrinación.

Mientras tanto nos despedimos de ti con el saludo del Camino: Paz y Amor contigo. Luz en el Camino

5.-Información de interés para el peregrino

ETAPA: Santa Cruz de la Serós – San Juan de la Peña – Ena 14km

CHECKPOINTS DE LA ETAPA

MONASTERIO SAN JUAN DE LA PEÑA

La entrada permite el acceso a 3 monumentos: Monasterio Viejo, Monasterio Nuevo e Iglesia de Santa María de la Serós

  • Tarifa Adultos: 12€
  • Tarifa Reducida: 7,5€ (+ 65, de 6 a 14 años, Carnet Peregrino, Carnet Joven, Discapacitados (grado +50%), Familia numerosa, Grupos (+20 personas de pago)
  • Tarifa Niños: gratis hasta 6 años

Venta online: https://www.turismodearagon.com/ficha/real-monasterio-de-san-juan-de-la-pena/

Os recomendamos la visita guiada al Monasterio Viejo que está incluida en el precio del ticket. Horarios: 10’30-11’30-13’00-16’00-17’30h

Horario Cafetería Monasterio San Juan de la Peña:

  • Del 16 de marzo al 31 de mayo: de 10 a 19h
  • Del 1 de junio al 31 de agosto: de 10 a 20h
  • Del 1 de septiembre al 31 de octubre: de 10 a 19h
  • Del 1 de noviembre al 15 de marzo:
  • sábados de 10 a 17h
  • De lunes a viernes y domingos: de 10 a 14h

Recomendamos que confirmes horarios en la web del Monasterio de San Juan de la Peña.

ENA

Albergue

  • Teléfono: 670 406 469
  • Abierto: todo el año
  • Exclusivo para peregrinos

Para más información sobre la zona:

Hoya de Huesca

Jacetania

Dónde conseguir la credencial del peregrino

Asociación Camino del Santo Grial

Puedes apadrinar kilómetros de nuestro proyecto, descubre como hacerlo aquí: Proyecto EL CAMINO DEL SANTO GRIAL

By Cristina Monzon Marti

De pequeña ya soñaba con conocer mundo. Mientras otras niñas jugaban con muñecas, yo me imaginaba enrolándome en la caravana de un circo que recorría los pueblos de España. Luego fui todavía más osada y me vi sobrevolando las geografías del mundo en un globo blanco y rojo desde el que saludaba a los enraizados a la tierra. ¡Os lo contaré todooooo! Prometí mientras mi voz se perdía entre las nubes. Hacerse adulta me obligó a dejar atrás algún sueño pero nunca abandoné mi amor por los viajes. Más tarde descubrí que también me apasionaba contar historias. ¿Por qué no casar estas dos pasiones? Ahora siento que soy una embajadora de destinos. No por título ni honores sino por puro placer de descubrir rincones únicos y poder trasladarlos al salón de tu casa con el deseo de inspirarte, a que un día (no muy lejano espero), puedas conocerlos en primera persona.