Casi todas las cascadas del mundo son verticales. Sin embargo en Misiones, Argentina hay una que discurre a lo largo de tres kilómetros por la parte central de un río, haciendo que este quede dividido en dos partes: son los saltos de Moconá.

Saltos de Moconá

Habitualmente, este fenómeno se descubre de forma indirecta, porque no es el destino principal para los turistas que se acercan a Misiones. Definitivamente, son las cataratas del Iguazú las que cuentan con mayor fama a nivel mundial. Pero, una vez en la zona, los guías pueden descubrir al turista desprevenido este secreto fabuloso.

El desnivel puede llegar a los 9 metros, según el caudal

Moconá en guaraní quiere decir “el que todo lo traga”. Así como lo indica su nombre, cuando lo vemos podemos dar cuenta de la intensidad con la que se comporta este río.

Los saltos de Moconá se encuentran en una zona que fue donada por las familias Laharrague y Harriet, y cuyo espacio fue creado en el año 1988. Es un lugar que tiene 999 hectáreas.

El fenómeno geológico que da lugar a esta cascada de gran belleza se explica por la falla que se creó tras consolidarse el curso del río Uruguay. El caudal está controlado por una presa en Brasil, lo que hace que la altura de las cataratas no sea siempre igual. En el momento más impresionante pueden alcanzar los 9 metros de desnivel.

Cómo acceder a las cascadas

La visita se realiza desde el Parque Provincial Moconá, que se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Yabotí. Puedes acceder a la reserva desde la localidad de El Soberbio, lugar que cuenta con alojamiento para estar cerca de allí.

De camino al Parque podrás observar una variada flora y fauna. También tienes la posibilidad de recorrer senderos y de acercarte a los miradores naturales para una experiencia más completa.

Saltos de Moconá, un lugar tan único como desconocido

Puedes contratar paseos en camionetas 4×4 y algún paseo en kayak. Y, además, puedes comer comida típica de la zona.

Una vez que llegas al parque, si quieres observar el bellísimo paisaje de agua, deberás ir en una lancha que transporta a los grupos -de 8 personas- hasta las cascadas, alejándose y acercándose a ellas para disfrutar de diferentes puntos de vista. Se sale desde el embarcadero Piedra de Bugre, a unos minutos de la entrada.

Hay que prestar atención a los equipamientos de foto y vídeo ya que por momentos es imposible mantenerse seco.

Un aspecto a tener en cuenta sobre la visita al Parque Provincial Moconá, es el nivel de crecida del arroyo Yabotí (que significa tortuga en guaraní). Mientras su altura se encuentre baja, es posible acceder al Parque y realizar los recorridos. Sin embargo, si está alto, el Parque será inhabilitado para evitar complicaciones.

Puedes encontrar toda la información necesaria para visitar Moconá, el estado del Parque y la habilitación de los paseos en su sitio web oficial.

Sin embargo, te compartimos unos datos para cuando planifiques tu visita. La mayor altura de los saltos suele darse los domingos, entre el mediodía y la tarde, ya que existiría un convenio con la represa brasileña Foz de Chapecó para la regulación del agua que tiran.

Una falla recorre tres kilómetros de río de manera longitudinal

El río Uruguay hace frontera con Brasil, por lo que también se pueden admirar las cascadas desde el país vecino. Pero la opción más completa para disfrutar toda esta maravilla natural es ingresar al Parque Nacional homónimo, creado en 1988.

El paseo se realiza en lanchas, pero, para llegar a la zona, hay que viajar alrededor de 5 horas por carretera desde Posadas, la capital de Misiones. Vale la pena, si se trata del encuentro con esta inmensidad de agua.

Puedes ver este vídeo si quieres conocer más sobre las cataratas del Iguazú en nuestro canal de Teleaire.

By Eva López Álvarez

Viajando aprendo: cómo es la gente, cómo son los sitios, cómo funciona el mundo, qué me gusta y qué no me gusta. Viajando me deleito: con luces diferentes, con lugares sorprendentes, hasta con cosas que no me agradan pero que celebro conocer para poder saberlo. Y, sobre todo, me lleno de energía con cada sonrisa que me brindan allá donde voy. Compartirlo a través de mis textos y mis fotos es simplemente un regalo. O, mejor dicho, un sueño que se cumple en cada ocasión.