Panorámica de Santa Cruz de la SerósPanorámica de Santa Cruz de la Serós

Nos despedimos de la atractiva Jaca y continuamos nuestro peregrinaje poniendo rumbo a Santa Cruz de la Serós, donde hacemos parada y fonda. La etapa que tenemos por delante solo tiene 16,6km pero tuvimos el buen criterio (y esta será nuestra recomendación) de parar aquí por motivos tanto logísticos como turísticos: este pueblo de postal merece la pena ser disfrutado y además seguir adelante implica un sobre esfuerzo tremendo que impide disfrutar del monasterio de San Juan de la Peña, punto icónico del Camino del Santo Grial.

La ruta es tranquila y nos permite disfrutar de un paisaje de transición entre la media montaña y el llano, eso sí con el “modo alerta” activado pues no hay tanta señalización como en las etapas previas y tenemos que ir con los ojos bien abiertos para no perdernos. ¡Menos mal que nos hemos bajados los “tracks” porque en algún momento incluso nos quedamos sin cobertura! (tenlo en cuenta).

Alrededores de Santa Cruz de la Serós

Aprendemos sobre la marcha la importancia de avituallarse en Jaca pues nos vamos a enfrentar a una etapa sin fuentes, comida ni logística alguna, lo que nos ocasiona algún que otro calambre muscular, que no nos gustaría que a ti te ocurriera. Por eso volvemos a insistir: ¡no te olvides de cargar la mochila antes de salir de Jaca!

Disfrutamos de una caminata tranquila sin grandes subidas ni bajadas hasta que llegamos al conjunto histórico-artístico de Santa Cruz de la Serós, que nos deja sin palabras tanto por su encanto como por todas las leyendas y misterios relacionados con el Santo Grial.

Si eres de los que prefieren el audiovisual al texto, aquí te dejamos el vídeo completo de la etapa 3 y 4: Jaca-Santa Cruz de la Serós y Santa Cruz de la Serós-Ena.

Antes de seguir, te recordamos que hemos preparado un artículo-índice con todas las etapas dónde podrás encontrar dónde dormir y comer, los tracks y toda la información necesaria para emprender esta aventura. Puedes visitarlo aquí: Dónde alojarte para hacer el Camino del Santo Grial

I.-Santa Cruz de la Serós: Un pueblo que enamora

A Aragón le gusta seducir y lo consigue con pueblos como Santa Cruz de la Serós, ante el cual caigo rendida cómo en las buenas películas románticas. Me enamoro de inmediato de sus casonas de piedra tan típicas del Pirineo aragonés coronadas por esas chimeneas con espeluznantes brujas o seres fantasmagóricos que pretenden mantener a raya a los malos espíritus.

Panorámica de Santa Cruz de la Serós

Desde el punto de vista práctico es punto logístico imprescindible del Camino del Santo Grial pues la siguiente etapa conllevará una exigente subida hasta el Monasterio de San Juan de la Peña (escenario estrella de nuestro peregrinaje) y merece la pena llegar descansados. Así que según nuestra experiencia, hacer una excepción y pernoctar en un hotelito rural es una buena alternativa. Desafortunadamente este pueblo todavía no cuenta con albergue municipal.

En caso de que seas un peregrino estricto de los que solo quieren usar albergues tendrás que desviarte hasta Santa Cilia, lo que implicará 7 km de ida y otros tantos de vuelta, que desde nuestro punto de vista te agotarán sin sentido y te impedirán sentir la magia de Santa Cruz de la Serós. Porque aunque en la actualidad sea un pueblecito de apenas 100 habitantes, en los siglos XI y XII fue un importante centro de poder político-religioso como bien delata la iglesia de Santa María demasiado imponente para una villa de estas dimensiones.

Santa María de Santa Cruz de la Serós

1.1) Iglesia de Santa María de la Serós y su Abadesa rebelde

Descubrimos que su apelativo “de la Serós” es una herencia latina que significa sor o hermana, lo que ya nos da la pista de que aquí hubo un importante cenobio femenino, un monasterio benedictino de uso exclusivo femenino, del que hoy solo se conserva en pié la iglesia Santa María, cuya visita no puedes dejar de lado porque encierra misterios entorno al Santo Grial.

Seguramente cuando se impuso la regla de San Benito, que prohibía la convivencia de hombres y mujeres en una misma comunidad religiosa, las monjas del vecino monasterio de San Juan de la Peña habrían tenido que bajar y establecerse aquí. Entre estas piedras se enclaustrarían las más nobles damas de la nobleza aragonesa junto con infantas y princesas llevando consigo sustanciosas dotes. Entre todas las damas, destaca sin duda Doña Sancha, cuya historia nos ha fascinado.

1.2) Doña Sancha, una mujer empoderada de la edad media

¿Todavía no conoces a Doña Sancha? pues no puedo dejar de mencionarla pues fue una mujer singular, realmente empoderada en un tiempo donde el rol femenino quedaba relegado a la cocina, la cama o el convento. 

Doña Sancha (1045-1097) fue la hija del primer rey de Aragón y hermana del segundo, el famoso rey Don Sancho y jugó un papel político fundamental. Una vez liberada de las servidumbres matrimoniales por la muerte de su marido, asumió la administración del Monasterio femenino de Santa Cruz de la Serós (sin tomar los votos) pero también, ¡fíjate que curioso!, dirigió el monasterio masculino de  de San Pedro de Siresa.

Doña Sancha no se detuvo ahí, siguió escalando posiciones acabando por convertirse en la primera y también única mujer obispo de la historia cuando su hermano el rey Sancho I, la puso al frente del obispado de Pamplona.

Doña Sancha va a seguir apareciendo en nuestro peregrinaje así que apunta bien su nombre porque esta mujer empoderada va a ir dejando muchas pistas en este camino que emula el viaje del Santo Grial por tierras aragonesas.

Crismón Santa Cruz de la Serós

1.3) Misterios sin resolver de la Iglesia de Santa María de la Serós

Nos detenemos delante de la iglesia de Santa María de la Serós para admirar su misterioso crismón. El crismón es uno de los símbolos más representativos del románico. Se trata de una especie de círculo sagrado o mándala cristiano, donde se insertan fórmulas de criptografía mística, símbolos secretos solo entendibles a los ojos de los iniciados.

El crismón sería una especie de anagrama en piedra con el nombre de Cristo que en griego se escribiría como Xristos, que significa el ungido. Su construcción implica la superposición de las dos primeras letras: X (ji) y P (ro), más el alfa y omega como simbolismo de Dios como principio y fin de todas las cosas. En ocasiones, como en Santa Cruz de la Serós, el crismón incluye la letra Sigma como representación del Espíritu Santo. La finalización vendría con la inclusión de todos los elementos en un círculo como metáfora de la perfección y de la totalidad que significa la circunferencia.

¿Qué nos sorprende de este crismón? pues que curiosamente solo la letra “Rho” (P) está en la situación que le corresponde. La letra omega se halla en el lado opuesto al tradicional, el Alfa se halla a las 5 del reloj y la “S” aparece en gran tamaño bajo el brazo horizontal derecho. ¿Es esto casual o es un indicio de algo más?

En el círculo del crismón así como en el borde inferior del tímpano, se epigrafiaron las siguientes inscripciones:

“IANVA SVM P-PES-P PER ME TRANSITE FIDELES FONS EGO SVM VITE PLUS ME QVAN VINA SITITE VIRGINIS HOC TEMPLUM QVIS(QVIS) PENETRARE BEATUM”

Yo soy la puerta. Por mi pasan los pies de los fieles. Yo soy la fuente de la vida. Deseadme más que a los vinos, todos los que entren en este santo templo de la Virgen.

“CORRIGE TE PRIMUM VALEAS QUO POSCERE CHRISTUM”.

Corrígete primero para que puedas invocar a Cristo

Sus dos primeras palabras “IANVA SUM” : Yo soy la puerta, remiten al vocablo “Janua”, directamente derivado de Jano y de sus variaciones: Januarius-Enero. El principio, el inicio.

¿A qué inicio se refiere?, ¿nos quiere enseñar veladamente algo este crismón? No lo sabemos todavía, lo que sí hemos descubierto es que Santa María de la Serós tiene una cámara oculta situada a media altura del templo y a la que solo se podría acceder por una escalerilla portátil de madera.  Su uso todavía no está claro. Existe la teoría de que fuera una caja fuerte para esconder los tesoros litúrgicos o una habitación refugio para que las monjas pudieran ocultarse frente a los ataques de los sarracenos o bien un cuarto secreto para realizar ceremonias relacionadas con el Santo Grial.

Esta última tesis cobra fuerza cuando ves que los capiteles de la cámara secreta están decorados. Y nos hacemos esta pregunta: ¿Quién decoraría un espacio que solo sirviera de caja fuerte o de habitación del pánico?, ¿serían estas “hermanas” un reflejo viviente de las Vírgenes que portan cálices y que están representadas en las iglesias románicas del Pirineo Aragonés y Catalán?

Esta iconografía de “mujer portando un cáliz” es algo muy excepcional que tan solo se ha encontrado en las catacumbas de Roma y más tarde en las iglesias románicas pirenaicas. ¿Es esto una coincidencia, que precisamente se vuelva a representar esta iconografía en las tierras donde la leyenda cuenta que estuvo escondido el Santo Cáliz?

Esta hipótesis que revoloteaba nuestras cabezas también ha sido plasmada por Javier Sierra en su galardonado libro “El Fuego invisible!, un auténtico Best Seller que te recomendamos en caso de que seas un apasionado de esta historia. Y por supuesto, te recomendamos hacer el camino acompañado del libro de la Dra. Ana Mafé quien de forma muy didáctica explica las evidencias científicas que defienden que el Santo Cáliz que hoy alberga la catedral de Valencia y que en el medievo se custodiaba en estas tierras, es el verdadero y auténtico Santo Grial.

El misterio está servido. Nos queda mucho camino por delante y muchas claves por resolver que prometemos compartir contigo.

San Caprasio en Santa Cruz de la Serós

1.4) Iglesia de San Caprasio

A pocos metros de Santa María de la Serós se encuentra la iglesia de San Caprasio, un cenobio de monjes varones con unas proporciones menos ostentas que Santa María, que sigue el estilo lombardo, esa variante del románico que se que se desarrolló al norte de Italia y que viajó hasta el norte de Cataluña y ciertas zonas de Aragón.   Es una iglesia de nave única con un exterior decorado con una serie de arquillos ciego, tan propios del estilo lombardo. Una auténtica joyita románica que tampoco te deberías perder.

1.5) Comer y dormir en Santa María de la Serós

Desafortunadamente el pueblo no cuenta todavía con albergue de peregrinos así que no tenemos más remedio (en este caso, suerte) que pernoctar en un hotelito rural. Elegimos El Mirador de los Pirineos y acertamos totalmente con la elección. Después de varios de caminatas y piernas cansadas fue un auténtico regalo para el cuerpo y el espíritu descansar en este hotel que disfruta de las mejores vistas panorámicas del pueblo.

El Mirador de los Pirineos en Santa Cruz de la Serós

El Mirador de los Pirineos es un coqueto hotel boutique rural. Las camas son muy cómodas y todo está más que limpio, impoluto. La decoración, medio aragonesa, medio shabby-chic tiene mucho encanto. Los baños no son grandes pero la limpieza es impecable. Además la calefacción siempre estuvo encendida, cosa que agradecimos porque en Santa Cruz de la Serós las temperaturas bajan en picado por las noches.

Lo que más nos gustó es el cuidado por los pequeños detalles, por ejemplo cada habitación tiene un color y una decoración diferente, además de su propio aroma. Alberto, el gerente, es un anfitrión de primera que nos recibió con la chimenea encendida y una taza de té calentita. Te das cuenta que se preocupa de corazón por el bienestar de todos sus huéspedes porque para el desayuno nos preparó personalmente un bizcocho casero.

El desayuno fue muy completo con zumo de naranja natural, tostadas, jamón y queso y frutas. Destaco sobre todo las atenciones y gestos amables del gerente para que te sientas como en casa, algo que como peregrino agotado tras varias semanas de penurias y escasez, agradeces mucho.

Para comer y/o cenar recomendamos el restaurante Casa d’ojalatero, un pequeño templo gastronómico sobre todo si eres amante de la cocina de cuchara y de los productos km 0. Te recomendamos que llames antes para reservar y verificar si está abierto ya que siendo el pueblo tan pequeño en ocasiones si hay pocas reservas, siguen horarios especiales.

II.-Consejos para el peregrino en la etapa JACA – SANTA CRUZ DE LA SERÓS

  • Recomendamos realizar la etapa corta Jaca-Santa Cruz de la Serós ya que el siguiente albergue está en Ena y eso implica tener que hacer una súper ruta de 30km, sin tiempo para disfrutar de San Juan de la Peña que es monasterio clave en la historia del Santo Grial.
  • Si eres un peregrino estricto que solo quieres pernoctar en albergues tendrás que salir de la ruta y desplazarse hasta Santa Cilia. Desde nuestra experiencia no vale la pena realizar tal desvío que implica andar 7km de ida y otros 7 km de vuelta. En cambio si es inteligente hacer una excepción y pernoctar en  Santa Cruz de la Serós aunque ello implique un pequeño gasto extra. El pueblo lo merece y tu descanso también.
  • Lo que si podemos decirte es que el albergue de Santa Cilia es estupendo, uno de los mejores que nos hemos encontrado en el Camino del Santo Grial y que el trato que recibimos de Almudena, la hospitalera, fue exquisito. Aquí os dejamos su tf: 679 18 92 66, almudena.m.alonso@gmail.com
  • El albergue de Santa Cilia solo está abierto del 1 de abril al 31 de diciembre. Tiene habitaciones separadas de hombres y mujeres, es muy cómodo y tiene un amplio comedor y sala de estar ideal para la tertulia. El donativo es de 10€.
  • La etapa siguiente: Santa Cruz de la Serós – Ena es maravillosa y dura a la vez y solo tendrás como punto de avituallamiento la propia Santa Cruz y la cafetería del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. El resto es un bello paisaje sin ningún punto para comprar comida o bebida. ¡Tenlo en cuenta porque nosotros lo pasamos mal en algún tramo por no haberlo sabido!
  • Nuestro consejo es pernoctar en Santa Cruz de la Serós, pegarte un pequeño homenaje gastronómico pues el pueblo cuenta con varios restaurante y poder descasar bien pues la siguiente etapa es demandante y va a requerir toda tu atención.

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PAZ Y AMOR CONTIGO. LUZ EN EL CAMINO

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By Cristina Monzon Marti

De pequeña ya soñaba con conocer mundo. Mientras otras niñas jugaban con muñecas, yo me imaginaba enrolándome en la caravana de un circo que recorría los pueblos de España. Luego fui todavía más osada y me vi sobrevolando las geografías del mundo en un globo blanco y rojo desde el que saludaba a los enraizados a la tierra. ¡Os lo contaré todooooo! Prometí mientras mi voz se perdía entre las nubes. Hacerse adulta me obligó a dejar atrás algún sueño pero nunca abandoné mi amor por los viajes. Más tarde descubrí que también me apasionaba contar historias. ¿Por qué no casar estas dos pasiones? Ahora siento que soy una embajadora de destinos. No por título ni honores sino por puro placer de descubrir rincones únicos y poder trasladarlos al salón de tu casa con el deseo de inspirarte, a que un día (no muy lejano espero), puedas conocerlos en primera persona.