turismo de naturaleza, una tendencia que crece

Turismo de naturaleza: crece el avistaje de aves en Argentina

En un mundo donde ya se habla de «sobreturistificación» como una amenaza, hacer viajes responsables a lo más puro de la naturaleza es una opción que cobra fuerza. Entre sus variantes, el avistaje de pájaros se consolida y Argentina se posiciona como un actor clave.

Sólo en los primeros seis meses de 2017 las personas que viajaron por el globo sumaron 598 millones, cerca de 36 millones más que en el mismo período de 2016. En este contexto el ecoturismo es tendencia. Para hablar sobre el tema, Teleaire conversó con  Claudina González, Coordinadora de Turismo de Naturaleza de Aves Argentinas para entender las oportunidades que esta actividad representa.

avistar aves, otra forma de hacer turismo

«Actualmente el avistaje de pájaros se expande a nivel mundial y es sostenible no sólo porque genera amor por la naturaleza a través de las aves y el respeto por sus ambientes, sino dado que como actividad económica se estima que genera alrededor de USD 7.000 millones al año. Existen unos 78 millones de observadores de aves en el mundo, registrando los Estados Unidos unos 46 millones y el Reino Unido 3 millones», precisa Claudina.

Entre las virtudes de este tipo de turismo hay que contar no sólo que sea «sustentable porque además de promover el conocimiento y valorización de la naturaleza» también «rompe con la estacionalidad, generando movimiento fuera de las tradicionales temporadas altas. También diversifica la oferta, dado que suelen visitarse lugares que no siempre coinciden con los que demanda el turismo tradicional».

A su vez, las estadías promedio de un observador de aves van de 12 a 15 días en destino y tiene asociado un nivel de gasto mayor al del turista tradicional, lo que redunda en el desarrollo del territorio que le da la bienvenida. El mundo del avistaje es tan rico que abre un mundo de posibilidades para los viajeros.

En Argentina en particular existen 5 eco-regiones específicas y diferenciadas que son visitadas tanto por observadores locales como internacionales. Ellas son Otamendi – Ceibas; en el Litoral los Esteros del Iberá – Misiones; en la Región Noroeste del país, Córdoba; y por último, Patagonia Norte y Atlántica y Patagonia Sur.

Por si te lo estás preguntando, no, no es necesario ser un especialista en aves para disfrutar de esta actividad. Del mismo modo, quienes creen que observar a estas hermosas criaturas es algo pasivo o demasiado tranquilo, se sorprenderán al animarse a experimentarlo y comprobar que es todo lo contrario. Una salida con un guía y un grupo de aficionados bastará para darse cuenta que estos no son más que prejuicios.

Avistar a todas las especies de un ecosistema es también explorar y poner a prueba el costado más aventurero. Es bajar el ritmo y adentrarse en los rincones naturales más mágicos e inhóspitos. Sin dudas, el eco turismo y el avistaje de pájaros son una invitación a salirnos de lo convencional y conocer más de cerca nuestro planeta.  Siempre desde el respeto a esos ambientes poco visitados y a las comunidades que allí tienen su hogar.

Por último no quiero dejar de recomendarles visitar la web de nuestro amigo Che Toba quien no sólo es un viajero experto y un buen turista de naturaleza, sino que sabe (y mucho) sobre observación de aves. Ahora sí: cuentan con toda la información y sólo queda calzarse ropa cómoda y, binoculares en mano, viajar de una manera distinta, en clave natural, y descubrir el mundo a través de estas criaturas aladas.