Vista del valle del Douro desde el mirador de GalafuraVista del valle del Douro desde el mirador de Galafura

El norte de Portugal se ofrece al visitante como un paseo sereno. Por supuesto, tarde o temprano hay que probar el elixir que toma su nombre de la zona donde nace: Oporto. Cultivado en terrazas, el sol, la altitud, y el clima benigno, se conjugan para dar como resultado esa exquisitez de fama mundial.

Viajar a Oporto es elegir un destino que conecta las bondades naturales de la región, con el producto del trabajo del hombre en una cultura que respeta sus tradiciones. Por eso, no sólo el oporto es irresistible, sino que otros vinos jóvenes y frescos de la zona resultan un regalo al paladar.

Los paseos por el Valle del Douro incluyen, además de bodegas y viñedos, un paseo a bordo de un tren a vapor, que permite contemplar todo el valle; y diversos recorridos en pequeñas embarcaciones, llamadas rabelos, por el río Douro (Duero) que desemboca en el océano Atlántico.

Las iglesias antiquísimas, como la de San Juan, construida en el siglo XII, también atraen a los turistas. Perfectamente conservadas, y con propuestas recreativas para quienes desean experimentar las costumbres de la Edad Media, son un atractivo que le sienta perfecto al valle.

Sin dudas, el verdadero placer de descubrir el Valle del Douro, se esconde en los detalles. No olvide, amigo viajero, detenerse en ellos.

By Alejandro Martínez Notte

Vivo el presente con alegría y lo comparto, Creo que cada segundo es irrepetible y vale la pena cada instante vivido. Porque lo importante no es el destino, si no el camino. Disfruto de improvisar a cada instante, sabiendo que tanto lo bueno como lo malo, pasa. Todo pasa.